Para elegir el sensor de calidad del aireLa calidad del aire se refiere al estado del aire que respiramos y su composición en términos de contaminantes presentes en la atmósfera. Se considera buen...
Leer más más adecuado para un proyecto no basta con comparar precio, número de contaminantes o autonomía. La elección debe partir del objetivo de la monitorización, los contaminantes y rangos de concentración esperados, el entorno de instalación y la calidad del dato necesaria. También conviene comprobar su precisión, calibración, trazabilidad, comportamiento frente a temperatura, humedad, interferencias y deriva, así como la existencia de certificaciones, protocolos reconocidos y evaluaciones independientes. Finalmente, deben valorarse mantenimiento, conectividad, software, soporte y coste total de operación. No existe un sensor universalmente mejor: existe el más adecuado para cada aplicación y nivel de exigencia.
Cada año se incorporan más fabricantes al mercado de la monitorización ambiental, y todos prometen precisión, fiabilidad y resultados comparables a la instrumentación de referencia. Es una oferta enorme que va desde dispositivos de consumo hasta sistemas de monitorización profesional, y la comparación suele empezar por precio, número de parámetros, autonomía o diseño. Todos, en sí, son factores útiles, pero ninguno demuestra por sí solo la calidad del dato. El mayor riesgo al elegir un sensor no es pagar demasiado, sino invertir en un equipo que parece correcto sobre el papel pero cuyo rendimiento real en campo no permite defender los resultados ante un tercero, una auditoría o una decisión de salud pública o, incluso, no poder tomar decisiones basadas en datos mínimamente fiables.
Este artículo no es una lista de características ni un ranking de productos. Es una guía de decisión técnica basada en la secuencia de criterios que recomiendan organismos como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y el Centro de Evaluación de Rendimiento de Sensores de Calidad del Aire (AQ-SPEC).
A la hora de elegir un sensor de calidad del aireMedir la calidad del aire resulta esencial para mejorar la salud humana y la del medio ambiente. Las alteraciones en la composición natural del aire que re...
Leer más conviene analizar aspectos como:
- Objetivo del proyecto: qué se quiere medir, para qué se utilizarán los datos y qué decisiones deberán respaldar.
- Contaminantes de interés: qué gases, partículas u otros parámetros debe medir el sistema.
- Calidad de los datos: qué nivel de precisión, exactitud, repetibilidad y trazabilidad necesita la aplicación.
- Evidencia independiente: qué validaciones, certificaciones o evaluaciones externas respaldan el rendimiento declarado.
- Comportamiento en condiciones reales: cómo responde el sensor frente a temperatura, humedad, interferencias y variabilidad ambiental.
- Calibración y deriva: cómo se mantiene la calidad de la medición a lo largo del tiempo y qué procedimientos existen para corregir desviaciones.
- Sistema completo: no solo el hardware, sino también la plataforma de datos, comunicaciones, alertas, mantenimiento, soporte y gestión remota.
- Coste total de propiedad: inversión inicial, consumibles, calibraciones, mantenimiento, comunicaciones, licencias y vida útil.
La elección final no debería limitarse al sensor como dispositivo, sino valorar el sistema completo y su capacidad para generar datos fiables durante todo el ciclo de vida del proyecto.
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Qué sensor de calidad del aire necesitas según tu proyecto
No existe un sensor ideal para todos los proyectos. Por tanto, la elección correcta no empieza por una hoja de especificaciones, sino por una definición precisa de lo que se quiere conseguir y en qué condiciones. Un equipo diseñado para vigilancia industrial no tiene por qué ser la mejor opción para una investigación académica, del mismo modo que un sensor optimizado para partículas no ofrece necesariamente el mismo rendimiento midiendo gases.
La decisión depende de al menos once factores interrelacionados: objetivo de la medición, contaminantes a monitorear, rango de concentración esperado, entorno de despliegue, duración del proyecto, calidad de dato necesaria, regulación aplicable, disponibilidad energética, tipo de comunicaciones requerido, mantenimiento previsto y presupuesto total de propiedad. Esta lógica coincide con las recomendaciones de AQ-SPEC, que sitúa los objetivos del proyecto y los requisitos de rendimiento antes que la selección del producto.

Elegir un sensor de calidad del aire consiste en formular las preguntas correctas antes de comprar y distinguir entre una especificación prometedora y un rendimiento demostrable.
Define primero el objetivo de la monitorización
El primer criterio no es técnico, sino estratégico. La misma tecnología no tiene por qué ser adecuada para aplicaciones distintas, porque cada una exige un nivel diferente de fiabilidad, frecuencia de datos, resolución y trazabilidad.
Entre los objetivos más habituales se encuentran la investigación científica, la vigilancia de la calidad del aire urbana, el cumplimiento ambiental regulatorio, la vigilancia perimetral industrial, la detección de fugas, la evaluación de exposición laboral, el control de emisiones en obras, la monitorización en minería, la gestión de olores y la respuesta ante emergencias ambientales. Cada uno de estos escenarios define a su vez qué contaminantes importan, qué rango de medición es relevante y qué nivel de incertidumbre es aceptable.

Medir un gas que no juega un papel en el escenario estudiado no mejora la monitorización. Aumenta la complejidad, el coste y los puntos de fallo.
Qué contaminantes necesitas medir
Una vez definido el objetivo, la selección de contaminantes atmosféricosLa contaminación del aire causada por los contaminantes atmosféricos constituye uno de los problemas ambientales más críticos y complejos a los que nos enf...
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Hay que evitar caer en la ambición de pensar que cuantos más parámetros se mida, mejor. El criterio correcto es medir los contaminantes directamente relacionados con la fuente emisora, el riesgo que se quiere controlar y el objetivo del proyecto.
El mayor error al comparar sensores de calidad del aire
La mayoría de las comparativas entre sensores empiezan por los criterios más fáciles de medir sobre el papel como el precio, la autonomía, el número de parámetros, el tamaño de la red, el tipo de comunicaciones o el diseño. Si bien, todos son factores útiles y necesarios para tomar una decisión final, ninguno demuestra por sí solo la calidad del dato que el equipo va a producir en campo.
Si esos datos obtenidos van a respaldar inversiones, cumplimiento normativo, medidas de salud pública o decisiones operativas, la pregunta no es qué especificaciones aparecen impresas, sino qué garantía existe de que esas especificaciones se cumplen en la ubicación real y durante el tiempo que durará el proyecto.

El mayor riesgo al elegir un sensor no es pagar demasiado, sino invertir en un equipo que parece correcto sobre el papel pero cuyo rendimiento real en campo no permite defender los resultados.
Precio y especificaciones no equivalen a calidad del dato
Dos sensores que comparten tecnología de base y rango de medición en una hoja de datos pueden ofrecer resultados muy distintos en la práctica. La diferencia no suele estar en el elemento sensor en sí, sino en todo lo que lo rodea como es la calibración individual frente a calibración por lote, los algoritmos de corrección de temperatura y humedad empleados, la gestión de interferencias cruzadas entre gases, el control de calidad en su fabricación y el diseño de la electrónica de acondicionamiento de señal y estabilidad a largo plazo.
Un precio más alto no garantiza automáticamente un mejor dato, del mismo modo que un precio bajo no implica necesariamente un rendimiento insuficiente. Lo que sí marca la distancia real es la evidencia independiente de cómo se comporta cada tecnología frente a instrumentos de referencia, en condiciones reales y durante periodos prolongados.
Cómo comprobar la precisión de un sensor de calidad del aire
La única forma rigurosa de evaluar el rendimiento de un sensor es mediante comparación controlada con instrumentos de referencia. El programa AQ-SPEC del South Coast AQMD aplica la metodología de evaluar cada tecnología mediante co-localización con instrumentos FRM/FEM (Federal Reference Method / Federal Equivalent Method) o tecnologías de referencia equivalentes, y analiza métricas como precisión, exactitud, linealidad, respuesta a interferencias, sensibilidad a temperatura y humedad, y variabilidad entre unidades del mismo modelo.
Exactitud, precisión y correlación no significan lo mismo
Es habitual encontrar informes que resumen el rendimiento de un sensor en un único número, habitualmente el coeficiente de determinación R2. Esta simplificación puede llevar a equívocos importantes, porque varias métricas distintas describen aspectos diferentes del rendimiento y ninguna por sí sola es suficiente.
- La exactitud describe cuánto se acerca la medición del sensor al valor verdadero medido por el instrumento de referencia.
- La precisión describe la repetibilidad de la medida ante una misma concentración estable.
- El coeficiente R2 o correlación indica qué proporción de la variabilidad del dato de referencia es capturada por el sensor, pero no detecta desviaciones sistemáticas.
- La pendiente y el intercepto completan la imagen. Por ejemplo, una pendiente cercana a 1 y un intercepto cercano a 0 indican que el sensor no sobreestima ni infraestima sistemáticamente.
- El MAE (error absoluto medio) expresa la desviación promedio en unidades físicas reales.
- La incertidumbre combina todas las fuentes de error conocidas en un rango de confianza.
Variabilidad entre sensores del mismo modelo
La variabilidad entre sensores del mismo modelo es un factor que merece especial atención porque afecta directamente a la fiabilidad de redes densas. Dos unidades del mismo modelo fabricadas en momentos distintos o con lotes de sensores diferentes no tienen por qué ofrecer resultados idénticos. AQ-SPEC incluye específicamente la variabilidad intra-modelo entre las métricas utilizadas para evaluar tecnologías de sensores, precisamente porque una buena evaluación media no garantiza una buena consistencia entre unidades individuales.
Certificaciones y evaluaciones independientes: qué debes exigir
La existencia de un logotipo de certificación en una página web no debe ser el único criterio de validación. Es necesario distinguir qué tipo de marco se está citando, qué requisitos cubre exactamente y qué organismo lo ha verificado.
Certificaciones y estándares reconocidos
Entre los marcos más relevantes en el ámbito europeo e internacional se encuentran la especificación técnica CEN/TS 17660, que establece requisitos y métodos de ensayo para sensores de medición de la calidad del aire ambiente; los protocolos de evaluación de la EPA estadounidense; y el esquema británico MCERTS para equipos de monitorización ambiental.
Fuera del ámbito europeo, destaca el Grade 1 para PM2,5 de Corea del Sur, obtenido por Kunak AIR Pro tras ser evaluado por KOTITI Testing & Research Institute. Se trata de la certificación de rendimiento para dispositivos de medición simples de polvo fino, número KOTITI-2025-14, con fecha de registro el 29 de diciembre de 2025.
También existen métodos y objetivos de calidad del dato aplicables según la legislación de cada país y otras certificaciones nacionales específicas.
La especificación técnica CEN/TS 17660-1:2021 y CEN/TS 17660-2:2024 establecen una clasificación del rendimiento de los sensores consistente con los Objetivos de Calidad de Datos (DQO) definidos en la Directiva 2008/50/CE. Los sensores que cumplen los DQO requeridos para mediciones indicativas pertenecen a la Clase 1, mientras que los sensores de Clase 2 cumplen los DQO para estimaciones objetivas. Chacón-Mateos, M., García-Salamero, H., Laquai, B. y Vogt, U. (2025).
Conviene, no obstante, aclarar que una regulación no es necesariamente una certificación. La Directiva UE 2024/2881, por ejemplo, establece un marco normativo que los Estados miembros deben cumplir, pero no es en sí misma una certificación que un fabricante pueda obtener para un producto concreto.
Evaluaciones realizadas por organismos independientes
No todas las pruebas de rendimiento tienen el mismo peso probatorio. Se pueden distinguir al menos cuatro niveles.
- Test interno realizado por el propio fabricante.
- Co-localización realizada por el cliente en su ubicación concreta.
- Evaluación en un laboratorio independiente acreditado.
- Evaluación pública realizada por una agencia ambiental oficial.
Cada uno de estos niveles añade un grado mayor de independencia y, por tanto, de credibilidad.
Programas como AQ-SPEC realizan precisamente evaluaciones públicas de campo y laboratorio para caracterizar el comportamiento real de los sensores comerciales, sin depender de los resultados que el propio fabricante decide comunicar.
Busca informes completos, no solo logotipos
Cuando un fabricante cita una evaluación o certificación, lo recomendable es solicitar y revisar el informe completo. Los elementos clave que deben aparecer son:
- Metodología seguida.
- Resultados numéricos detallados.
- Contaminante o contaminantes evaluados.
- Rango de concentración cubierto.
- Duración del ensayo.
- Estación de referencia utilizada para la comparación.
- Condiciones ambientales del ensayo.
- Número de unidades evaluadas.
- Y, de forma especialmente importante, las limitaciones detectadas.

Muchos proyectos se despliegan en escenarios donde no existe una estación de referencia local para co-localizar y ajustar previamente.
Cómo se comporta el sensor en condiciones reales
Las especificaciones de laboratorio describen el comportamiento ideal, pero el rendimiento real depende de cómo responde el sistema a las condiciones variables del entorno.
Temperatura, humedad e interferencias cruzadas
Los sensores electroquímicos y ópticos pueden alterar su respuesta cuando varían la temperatura, la humedad relativa, la concentración medida o el clima general. Además, la presencia de contaminantes interferentes puede generar señales cruzadas que falsean la lectura de un gas específico. AQ-SPEC evalúa expresamente estos efectos tanto en cámara de laboratorio como en despliegues de campo, para caracterizar hasta qué punto cada tecnología mantiene su rendimiento fuera de condiciones óptimas.
Los protocolos de la EPA para sensores de PM2,5 incluyen ensayos de laboratorio con humedad relativa del 40 % y del 85 % y temperaturas de 20 °C y 40 °C, además de pruebas de deriva y de altas concentraciones, porque la respuesta de estos equipos puede variar con las condiciones ambientales. US EPA (2021), EPA/600/R-20/280.
El reto de medir en una ubicación desconocida
Muchos proyectos se despliegan en escenarios donde no existe una estación de referencia local para co-localizar y ajustar previamente. Así ocurre en áreas urbanas nuevas, minas, plantas industriales, puertos, vertederos, obras o ubicaciones remotas. El propósito relevante no debería ser únicamente si el equipo funciona bien después de una co-localización concreta, sino qué rendimiento conserva cuando se despliega en condiciones para las que no se ha ajustado específicamente.
Capacidad de generalización frente a corrección dependiente del lugar
Existe una diferencia técnica fundamental entre dos aproximaciones. Un sistema que produce mediciones independientes y transferibles mantiene su rendimiento sin depender de ajustes locales o datos externos. Un sistema cuyo rendimiento depende mucho de correcciones específicas por ubicación puede ofrecer buenos resultados en un punto calibrado pero perder validez al trasladarlo. Esta distinción es especialmente relevante para proyectos de redes extensas o despliegues en entornos sin referencia previa, y está directamente relacionada con conceptos como medición independiente de sensores, transparencia del procesamiento y rendimiento near-reference.

La propuesta de valor de los sistemas de monitorización near-reference reside en la calibración de sus sensores near-reference que les permite estar vinculados estrechamente con los estándares internacionales.
Calibración, deriva y calidad del dato a largo plazo
Ningún sensor mantiene indefinidamente su rendimiento inicial. La calidad del dato a lo largo del tiempo depende tanto del diseño del equipo como de la capacidad del fabricante para gestionar los efectos inevitables e intrínsecos del sensor como el envejecimiento.
Todos los sensores derivan con el tiempo
La deriva es un fenómeno natural en cualquier tecnología de medición. Puede originarse por envejecimiento del elemento sensor, deriva de cero, cambios de sensibilidad, contaminación de la cámara de medición o exposición prolongada a condiciones ambientales extremas. Ignorar este efecto no elimina el problema sino que simplemente convierte un dato conocido en una incertidumbre no gestionada.
Cómo debe gestionar el fabricante la deriva
Para resolver la deriva natural de cualquier tecnología de medición, cualquier oferta de sensores debe responder positivamente a las siguientes preguntas:
- ¿Existe calibración de fábrica individual?
- ¿Se puede recalibrar?
- ¿Existe ajuste de cero y span?
- ¿Puede utilizarse gas patrón?
- ¿Hay corrección automática?
- ¿Cómo se detecta la degradación?
- ¿Existe trazabilidad histórica?

Kunak AIR Pro con campana de calibración conectada a una botella de gas patrón para calibrar el sensor en campo.
Co-localización, calibración en campo y gas patrón
No todas las estrategias de calibración ofrecen el mismo nivel de garantía. La co-localización con estación de referencia es útil para validar el rendimiento en una ubicación concreta. La calibración con gas patrón trazable, por el contrario, permite verificar el rendimiento del sensor a lo largo del tiempo de forma independiente de la ubicación y establecer una referencia metrológica real. Ambas son complementarias, no sustitutivas.
Sensor barato frente a sensor profesional y near-reference
El mercado de la monitorización se divide en distintos niveles de utilización según la finalidad de los datos. Comparar un dispositivo básico de bajo coste directamente con uno profesional carece de sentido técnico si no se define primero qué nivel de rigor y fiabilidad exige el proyecto. Para enfocar correctamente la elección, las tecnologías disponibles pueden agruparse en tres escalones principales de utilización: sensores básicos, sensores profesionales y sistemas near-reference. Entendiendo que el término near-reference no constituye una categoría regulatoria universal. Por el contrario, se trata de un concepto utilizado para describir un nivel de rendimiento muy cercano al de la instrumentación de referencia, siempre y cuando este desempeño esté estrictamente respaldado por evidencia técnica.
| Criterio | Sensor básico | Sensor profesional | Near-reference |
|---|---|---|---|
| Uso orientativo | Sí | Sí | Sí |
| Calibración trazable | Limitada | Variable | Alta |
| Evaluación independiente | Variable | Habitual | Recomendable |
| Control de deriva | Limitado | Variable | Avanzado |
| Multiunidad consistente | Variable | Media/alta | Alta |
| Aplicaciones profesionales | Limitadas | Sí | Sí |
| Uso para decisiones críticas | Limitado | Según evidencia | Según DQO y proyecto |
Mientras que un sensor básico es perfectamente válido para obtener una tendencia orientativa, los proyectos que exigen defender los resultados ante auditorías, normativas o comunidades requieren el salto tecnológico hacia equipos profesionales o near-reference.

La elección final no debería limitarse al sensor como dispositivo, sino valorar el sistema completo y su capacidad para generar datos fiables durante todo el ciclo de vida del proyecto.
Hardware, software y mantenimiento: evalúa el sistema completo
Un error común al adquirir tecnología de monitorización de la calidad del aireControlar la calidad del aire es una tarea esencial para disfrutar de unas óptimas condiciones ambientales que favorezcan un saludable desarrollo humano y ...
Leer más es centrarse únicamente en la hoja de especificaciones del sensor. Sin embargo, en entornos profesionales, un sensor por sí solo no garantiza mediciones válidas ni operativas a largo plazo. La calidad del dato y la rentabilidad del proyecto dependen de la solidez del sistema completo, desde la física de la medición hasta la plataforma digital y los costes operativos continuos asociados.
El sensor es solo una parte del sistema
Para que una medición sea precisa, estable y útil, es necesario contar con un diseño integral donde cada componente técnico de monitorización cumpla su función sin distorsionar la señal original:
- Elemento sensor: núcleo que interactúa con el contaminante o variable ambiental (células electroquímicas, NDIR, contadores ópticos de partículas, etc.). Define la sensibilidad base y el límite de detección.
- Electrónica de acondicionamiento: convierte la señal analógica del sensor en señales digitales procesables, minimizando el ruidoImagina despertar cada mañana a las 5:00 a.m. con el estruendo incesante de una autopista a escasos metros de tu ventana. Sufrir este ruido de alta intensi...
Leer más eléctrico, las interferencias magnéticas y garantizando estabilidad en la lectura. - Acondicionamiento de la muestra: esencial para proteger la célula de medición y evitar falsas lecturas. Incluye sistemas para mitigar el impacto de la humedad relativa (mediante líneas de entrada calefactadas o secadores), filtros de partículas para proteger sensores de gas y control del flujo de aire muestreado.
- Algoritmos de compensación: algoritmos avanzados en local o en la nube que corrigen en tiempo real la deriva cruzada por temperatura, humedad o interferencias de otros gases presentes en la atmósfera.
- Comunicaciones: módulos de transmisión de datos (2G/3G/4G, LoRaWAN, Ethernet, Wi-Fi o Modbus) que garantizan el envío constante de la información incluso en zonas con cobertura inestable o en condiciones adversas.
- Software y firmware: código interno que gestiona el consumo energético, la frecuencia de muestreo, el almacenamiento local de respaldo (data logging) y las actualizaciones remotas de seguridad.
- Garantía de calidad y control de calidad (QA/QC): protocolos automatizados y sistemáticos para verificar la coherencia de los datos, detectar anomalías físicas y asegurar la trazabilidad operacional de cada medición.
- Mantenimiento y modularidad: diseño mecánico que facilita la instalación y la sustitución rápida de consumibles o la sustitución (plug-and-play) de sensores sin necesidad de retirar todo el equipo ni interrumpir el servicio por largos periodos.

Un buen sensor con un mal software o un mantenimiento deficiente sigue generando un mal dato.
Plataforma de datos, alertas y diagnóstico remoto
La infraestructura de software es el nexo de unión entre la captura del dato y la toma de decisiones. Un hardware excepcional resulta inútil si la información queda inaccesible, desorganizada o sin validar. Al evaluar la capa digital, es clave verificar las siguientes capacidades:
- Visualización en tiempo real y mapa de red: acceso instantáneo a los niveles actuales mediante cuadros de mando interactivos, mapas georreferenciados e indicadores intuitivos de la calidad del aire.
- Análisis histórico y tendencias: herramientas integradas para consultar series temporales, comparar periodos, calcular promedios (horarios, diarios, anuales) y detectar patrones de contaminación.
- Gestión de alertas automáticas: configuración de notificaciones en tiempo real (vía email, SMS o webhook) ante la superación de umbrales normativos, picos anormales o fallos en los equipos.
- Integración mediante API: disponibilidad de API REST o servicios de suscripción de datos para integrar las lecturas directamente en las plataformas del cliente (BMS, sistemas de información geográfica, portales web públicos o plataformas smart city).
- Exportación flexible de datos: opción de descargar los registros en formatos estándar (CSV, JSON, Excel) con todos los metadatos asociados para análisis externos o auditorías.
- Capa de validación de datos: herramientas que permiten filtrar o etiquetar automáticamente datos dudosos (por ejemplo, durante tareas de mantenimiento o cortes de luz o comunicaciones) antes de su publicación o cómputo oficial.
- Gestión centralizada de dispositivos: panel único de control para administrar redes completas de sensores, gestionar altas y bajas, y configurar parámetros de red a distancia.
- Diagnóstico remoto e integración de datos: capacidad de supervisar el estado del equipo en tiempo real (voltaje, consumo, temperatura interna, cobertura de red, estado del flujo de aire) para resolver incidencias de software sin necesidad de enviar técnicos sobre el terreno, así como para integrar datos de terceros o de otras fuentes, como redes oficiales o estaciones de referencia, para un análisis contextualizado y enriquecido de la información.
Coste total de propiedad
El precio de adquisición del equipo (CAPEX) representa únicamente una fracción del coste real a lo largo de su vida útil. Evaluar un proyecto analizando únicamente la factura inicial suele derivar en desviaciones presupuestarias considerables a medio y largo plazo. Para calcular el coste total de propiedad (TCO), que suma la inversión inicial (CAPEX) y los costes operativos (OPEX), deben contabilizarse detenidamente los siguientes conceptos:
Coste total = CAPEX (compra) + despliegue + operación continua + mantenimiento + inactividad
- Instalación y puesta en marcha: personal en campo con los medios requeridos (grúas, plataformas elevadoras) para el despliegue, costes de soporte físico, acometida eléctrica o sistemas solares, fijación en mobiliario urbano o torres, y tiempo de configuración inicial.
- Comunicaciones: tarifas asociadas a la conectividad SIM M2M, licencias de red o mantenimiento de la infraestructura de transmisión.
- Calibraciones periódicas: gastos asociados a recalibraciones de campo, botellas de gas patrón, pruebas en laboratorio o calibración co-ubicada con estaciones de referencia.
- Mantenimiento preventivo y correctivo: reemplazo regular de consumibles (filtros de aire, tubos, bombas) y reparación de averías.
- Reemplazo de elementos sensores: las células de medición (especialmente las electroquímicas) sufren degradación natural. Su vida útil varía según la tecnología y el fabricante, por lo que es necesario conocerla y prever la frecuencia y el precio de su reemplazo.
- Suscripciones de software y licencias: licencias de uso de la plataforma cloud, coste de almacenamiento de datos históricos, actualizaciones y soporte técnico continuado.
- Desplazamientos técnicos: horas de personal y transporte necesarias para resolver incidencias físicas en el punto de medición como reparaciones, tareas de mantenimiento o reemplazo de elementos caducados. Un buen diagnóstico remoto reduce drásticamente esta partida.
- Consumo de energía: en ubicaciones aisladas o con alimentación solar, el consumo del equipo determina el tamaño y coste del sistema de paneles solares y baterías requerido.
- Tiempo sin datos (coste de inactividad): impacto económico y operativo de perder series de datos durante días o semanas por fallos del sistema, lo que puede invalidar estudios completos o incumplir contratos de servicio. También es relevante evaluar la existencia de mecanismos de mitigación, como almacenamiento local en el dispositivo y copias de seguridad automáticas que permitan recuperar la información una vez restablecida la conectividad.

La fiabilidad en la calidad del dato es exactamente lo que un proyecto de monitorización necesita adquirir.
Qué preguntas debes hacer antes de comprar un sensor de calidad del aire
Conforme al enfoque metodológico de organismos internacionales como la EPA de EE. UU. (en sus guías de selección y planificación de proyectos de calidad del aire), la compra de un equipo de medición no debe iniciarse evaluando marcas o precios, sino definiendo los objetivos operativos del proyecto.
Para asegurar una elección rigurosa y evitar inversiones fallidas, es posible utilizar esta lista de requisitos esenciales previa a tomar una decisión de compra:
¿Qué contaminantes necesito medir?
No existe un sensor universal para todo. Se debe concretar qué grupo o grupos de contaminantes están directamente relacionados con el objetivo del proyecto:
- Material particulado: ultrafinas, PM1, PM2,5, PM4 y PM10.
- Gases regulados y criterio: NO2, O3, SO2 y CO.
- Gases asociados a fugas y emisiones industriales: COV, CH4, H2S, NMHC y SO2.
- Compuestos relacionados con olores: H2S, NH3, COV y compuestos sulfurados, entre otros.
La tecnología interna requerida para medir gases (como células electroquímicas) es totalmente distinta a la empleada para material particulado (dispersión de luz láser).
¿Qué concentraciones espero encontrar?
El rango de medición debe alinearse con el entorno de despliegue. En aire ambiente de zonas urbanas o rurales, los límites de detección deben ser muy bajos (nivel de partes por billón (ppb) o μg/m3). Si el equipo se va a instalar cerca de chimeneas industriales o en zonas con tráfico pesado, debe ser capaz de medir concentraciones elevadas sin saturarse ni sufrir daños en la célula sensora.
¿Qué calidad de datos necesita mi aplicación?
Determinar los Data Quality Objectives (DQO) del proyecto es la clave. Tanto si se busca una monitorización orientativa para concienciación comunitaria, un sistema de alerta temprana o datos para validar modelos de dispersión e informes ambientales, cuanta mayor responsabilidad exija la aplicación, mayor nivel de precisión, exactitud y repetibilidad se debe exigir al dispositivo.
¿Existe una evaluación independiente?
No hay que basarse únicamente en las hojas de especificaciones publicadas por el fabricante. Es conveniente saber si los sensores han sido sometidos a pruebas de campo o evaluación por entidades independientes reconocidas (como la EPA en su Air Sensor Toolbox, la red AQ-SPEC del South Coast AQMD o certificaciones europeas equivalentes).
¿Puedo consultar los resultados completos de esas evaluaciones?
Se debe exigir ver el informe técnico completo, no solo una cifra de precisión aislada o un coeficiente de correlación (R2) descontextualizado. Es crucial comprobar bajo qué condiciones meteorológicas, en qué rango de concentraciones y durante cuánto tiempo se realizaron dichas pruebas independientes.
¿Cómo responde el sensor a la temperatura y la humedad?
Las variaciones ambientales son el principal enemigo de los sensores de bajo coste o profesionales. Hay que verificar si el hardware incluye acondicionamiento físico de la muestra (como líneas de entrada calefactadas para evitar que la humedad condense o infle las lecturas de partículas) y si el firmware aplica algoritmos de compensación térmica en tiempo real.
¿Qué interferencias conocidas tiene?
Muchos sensores de gas sufren sensibilidad cruzada. Por ejemplo, un sensor de NO2 puede reaccionar ante la presencia de O3, o un sensor de COV responder al vapor de agua o alcoholes. Por ello, hay que solicitar al fabricante la lista de interferentes cruzados conocidos y cómo los mitiga el sistema.
¿Cómo controla la deriva con el tiempo?
Todas las células sensoras sufren degradación y deriva de la señal base (zero drift y span drift) a medida que envejecen. En consecuencia, hay que consultar si el equipo incorpora mecanismos de autocalibración, corrección de deriva por software o si requiere intervenciones manuales periódicas para reajustar el cero.
¿Cómo y cada cuánto tiempo se calibra?
Es aconsejable informarse de qué opciones de calibración ofrece la tecnología. Ya que puede exigir enviar el equipo a fábrica, ser calibrado sobre el terreno, o permitir el ajuste co-ubicando el sensor durante unos días junto a una estación de referencia.
¿Cómo de consistentes son diferentes unidades entre sí (intra-model variability)?
Si se pretende desplegar una red de varios sensores, es necesario garantizar que dos equipos instalados en el mismo punto midan exactamente lo mismo. Hay que solicitar datos sobre la variabilidad intra-modelo entre distintas unidades del mismo lote de fabricación para evitar incoherencias en la red.
¿Qué mantenimiento técnico requiere y cuál es la vida útil del sensor?
Consultar con qué frecuencia se deben cambiar los consumibles (filtros de entrada, tubos, bombas) y cuál es la vida útil estimada de los elementos sensores (varía según la tecnología y el fabricante, por lo que conviene pedirla por escrito) evitará sorpresas presupuestarias en el futuro.
¿Podré defender estos datos ante un tercero?
Si los resultados van a ser presentados ante una administración pública, en una auditoría de sostenibilidad, en un juicio o frente a vecinos y comunidades afectadas, el sistema debe ofrecer trazabilidad de la calibración, registros inalterables y una metodología de validación respaldada por evidencia técnica. Si la respuesta es negativa, el ahorro inicial en el sensor no habrá servido de nada.
Cómo elegir el sensor adecuado según la aplicación
El éxito de un proyecto de monitorización ambiental radica en desplegar la tecnología idónea para el desafío específico al que se enfrenta. Las necesidades de una red municipal difieren radicalmente de las exigencias operativas de una mina a cielo abierto o de una planta química. A continuación, se detallan los factores técnicos que deben priorizarse en función del sector de aplicación.

No hay un sensor mejor que todos. Hay uno mejor para cada proyecto.
Sensores para calidad del aire urbano
La gestión de zonas de bajas emisiones (ZBE), el control del tráfico y la protección de entornos escolares exigen capturar la variabilidad de la contaminación calle a calle.
- Parámetros clave: imprescindible medir los contaminantes típicos del tráfico y la fotoquímica urbana, destacando el dióxido de nitrógeno (NO2), el ozono (O3) y el material particulado (PM10 y PM2,5).
- Redes densas y resolución espacial: para evitar puntos ciegos, el sistema debe ser económicamente escalable, permitiendo desplegar múltiples estaciones (redes densas) que ofrezcan un mapa de alta resolución espacial.
- Interoperabilidad: los equipos deben integrarse fácilmente mediante API en plataformas de gestión municipal, paneles de información pública o sistemas Smart City.

El mercado de la monitorización se divide en distintos niveles de utilización según la finalidad de los datos.
Sensores para industria y emisiones
En entornos industriales, el objetivo principal es controlar el impacto de las operaciones en las comunidades vecinas, garantizar el cumplimiento normativo y reaccionar rápidamente ante fugas o procesos anómalos.
- Monitorización perimetral o fenceline: despliegue de equipos en el perímetro de la instalación permite vigilar continuamente el límite de propiedad y acotar la responsabilidad de la empresa.
- Rangos de medición y contaminante específico: es fundamental elegir sensores calibrados para el contaminante específico que emite la planta (SO2, HF, HCl, etc.) y asegurarse de que el hardware soporta picos de alta concentración sin saturarse.
- Meteorología y detección de episodios: la integración de anemómetros y sensores meteorológicos es vital para cruzar la dirección del viento con las concentraciones y trazar el origen exacto de un episodio de contaminación.
- Alertas tempranas: el sistema debe contar con notificaciones automatizadas que avisen al instante a los operadores de planta cuando se superen los umbrales de seguridad.

Proyectos de minería, como los de obras y en general que generen polvo, exigen defender los resultados ante auditorías, normativas o comunidades por lo que requieren el salto tecnológico hacia equipos de sensores profesionales o near-reference.
Sensores para obras, minería y polvo
Las actividades extractivas, el manejo de graneles, las demoliciones y los grandes proyectos de infraestructura se enfrentan a condiciones operativas extremas y a la generación masiva de polvo.
- Fracciones de material particulado: la medición debe priorizar PM10, PM2,5 y, cuando la normativa o la molestia lo requiera, las Partículas Totales en Suspensión (TSP).
- Robustez: el hardware debe estar diseñado con envolventes industriales de alta protección (IP65) capaces de resistir vibraciones, impactos, temperaturas extremas y exposición constante al polvo.
- Autonomía: dada la falta de infraestructura en minas u obras temporales, los equipos deben poder operar de forma autónoma mediante paneles solares y baterías integradas.
- Alertas para mitigación: capacidad de enviar avisos inmediatos para activar medidas correctoras, como cañones de agua o la paralización temporal de los trabajos.

En entornos profesionales, como vertederos que generan olores, un sensor por sí solo no garantiza mediciones válidas ni operativas a largo plazo. La calidad del dato y la rentabilidad del proyecto dependen de la solidez del sistema completo.
Sensores para olores y gases específicos
Las molestias por olores procedentes de estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), vertederos, plantas de compostaje o explotaciones ganaderas son una de las principales causas de quejas ciudadanas.
- Gases precursores: dado que el olfato humano es subjetivo, el monitoreo instrumental se basa en medir a muy bajas concentraciones (niveles de ppb) los gases responsables de la molestia, principalmente el sulfuro de hidrógeno (H2S), el amoníaco (NH3)Invisible pero poderoso: el amoníaco (NH3) es un gas incoloro que, aunque se encuentra de forma natural en la atmósfera en pequeñas cantidades, puede conve...
Leer más y los compuestos orgánicos volátiles (COV). - Distribución espacial: es necesario establecer sensores tanto en el foco de emisión y en el perímetro de la planta así como en las zonas residenciales receptoras para correlacionar la emisión con el impacto real.
- Modelización y meteorología: al igual que en la industria, acoplar datos precisos de velocidad y dirección del viento es estrictamente necesario para rastrear la pluma de olor, predecir su dispersión y demostrar empíricamente el origen de las emisiones ante la comunidad.
Cómo evalúa Kunak la calidad de sus sensores
Frente a los criterios de selección rigurosos que exige el sector ambiental, Kunak fundamenta la validez de sus datos en evidencias científicas, ensayos bajo normativas internacionales y controles de calidad estrictos en cada etapa de producción.
Calibración individual y trazabilidad desde fábrica
Cada cartucho inteligente se somete a un proceso de calibración y validación individual en laboratorio utilizando patrones de gas trazables a estándares internacionales (como ISO 6141 y NIST). La información de calibración, la fecha de fabricación y el tipo de contaminante quedan grabados en la memoria interna del propio cartucho, asegurando trazabilidad completa a lo largo de su vida útil.
Cumplimiento frente a marcos normativos y metodológicos
Es fundamental distinguir entre marcos normativos (conjunto de disposiciones, requisitos y procedimientos de obligado o reconocimiento general) y certificaciones (confirmación formal de que un producto concreto cumple unos criterios definidos). Una regulación no certifica por sí misma un dispositivo; establece el estándar que la certificación debe verificar.
La calidad del dato se evalúa frente a los marcos metodológicos más exigentes a nivel internacional:
- CEN/TS 17660: especificación técnica europea que define requisitos y métodos de ensayo para sistemas de sensores orientados a alcanzar Objetivos de Calidad de Datos (DQO) de Clase 1.
- Protocolos EPA: cumplimiento de métricas y valores objetivo según las guías metodológicas de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. que fijan métricas y valores objetivo; entre ellas EPA/600/R-20/279 para O3, EPA/600/R-20/280 para PM2,5, EPA/600/R-23/146 para NO2, CO y SO2, y EPA/600/R-23/145 para PM10.
- MCERTS: certificación oficial del Reino Unido para equipos de medición indicativa de partículas en suspensión (PM1, PM2,5, PM10).
- Grado 1 para PM2,5 (Corea del Sur): nivel de rendimiento más exigente del esquema coreano, evaluado por organismos como KOTITI Testing & Research Institute. (El Kunak AIR Pro cuenta con la Certificación n.º KOTITI-2025-14, de 29 de diciembre de 2025).
Evaluaciones de campo independientes
El comportamiento de los dispositivos ha sido verificado en pruebas de evaluación comparativa independientes de relevancia internacional, que han confirmado su precisión multicontaminante y su baja variabilidad entre unidades del mismo modelo.
Arquitectura modular mediante cartuchos inteligentes
El sistema patentado de cartuchos (Gas&Plug) independiza la célula sensora del hardware principal. Esta modularidad permite cambiar o añadir parámetros en menos de dos minutos en campo, garantizando que el mantenimiento preventivo o la sustitución por fin de su vida útil no detenga la captura continua de datos en la red.
Algoritmos locales y control remoto de deriva
Para contrarrestar los efectos del entorno sobre la medición se aplican dos estrategias complementarias:
- Procesamiento onboard: algoritmos integrados en el propio equipo aplican correcciones en tiempo real para compensar las variaciones de temperatura, humedad relativa y sensibilidades cruzadas sin depender de estaciones de referencia externas.
- Gestión remota: A través de la plataforma en la nube es posible reajustar la línea base (zero) y el rango (span) a distancia mediante procedimientos operativos estandarizados (SOP).
Operatividad en climas y sectores exigentes
Con envolventes con grado de protección IP65 y rangos de temperatura de trabajo desde -30 °C hasta 60 °C, el diseño del sensor está preparado para operar en condiciones ambientales críticas. Desde minería y puertos expuestos a altos niveles de polvo o salinidad, hasta plantas industriales y redes densas de monitorización urbana instaladas en más de cinco continentes.
Preguntas frecuentes sobre cómo elegir un sensor de calidad del aire
¿Cuál es el mejor sensor de calidad del aire?
No existe un dispositivo universalmente superior a todos los demás. Puede considerarse como el mejor sensor aquel que se adapta con precisión a los requerimientos específicos de tu proyecto. La elección idónea depende del contaminante que se necesita monitorizar, el rango de concentración esperado, el entorno de despliegue (interior o exterior), la calidad de dato requerida (Data Quality Objectives), el presupuesto disponible y la capacidad operativa para asumir su mantenimiento.
¿Cómo saber si un sensor de calidad del aire es preciso?
La precisión y exactitud de un sensor se comprueban mediante evidencias técnicas independientes, no solo con la ficha técnica del fabricante:
- Evaluaciones de campo independientes: informes técnicos emitidos por programas de prueba reconocidos (como AQ-SPEC del South Coast AQMD o la EPA).
- Métricas completas de rendimiento: la correlación (R2) indica cómo de bien sigue el sensor la tendencia de la referencia, pero no basta por sí sola. Para confirmar la fiabilidad del dato es necesario examinar también la pendiente (cercana a 1 significa que no sobreestima ni infraestima sistemáticamente), el intercepto (cercano a 0 confirma ausencia de sesgo fijo), el error absoluto medio (MAE) y la incertidumbre global del sistema.
- Trazabilidad de calibración: certificados que demuestren que el equipo ha sido ajustado frente a gases patrones trazables o equipos patrón primarios.
- Transparencia en los datos: acceso a los informes de prueba completos donde se detalle el comportamiento de la unidad bajo variaciones de temperatura y humedad.
¿Qué certificaciones debe tener un sensor de calidad del aire?
Es importante distinguir entre certificaciones de seguridad/conectividad y certificaciones de rendimiento ambiental:
- Seguridad y compatibilidad: marcado CE, certificación FCC y cumplimiento de directivas como RoHS (ausencia de sustancias peligrosas).
- Seguridad de la información: certificación de conformidad con el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) de España, regulado por el Real Decreto 311/2022, que acredita la protección de los sistemas de información que gestionan los datos de monitorización. Kunak cuenta con el ENS de categoría media para el desarrollo, mantenimiento y operación de sus dispositivos y software de gestión de sensores, y para la plataforma SaaS Kunak AIR Cloud (web y API), según el certificado ENS-1030/26 emitido por Applus+ el 17 de julio de 2026.
- Rendimiento de medición:
- CEN/TS 17660: especificación técnica europea para evaluar el rendimiento de los sistemas de sensores de calidad del aire. Establece protocolos transparentes de ensayo en laboratorio y en campo para clasificar la calidad de los datos que ofrecen estos equipos. Se divide en dos partes:
- CEN/TS 17660-1: contaminantes gaseosos en aire ambiente regulados por la normativa europea (O3, NO/NO2/NOx, CO, SO2 y benceno).
- CEN/TS 17660-2: material particulado en aire ambiente (PM10 y PM2,5).
- MCERTS: certificación oficial del Reino Unido para medición indicativa de partículas en suspensión (PM1, PM2,5, PM10).
- Grado 1 para PM2,5 (Corea del Sur): nivel de rendimiento más exigente del esquema coreano.
- Metodologías US EPA: guías de evaluación de rendimiento como EPA/600/R-20/279 (O3), EPA/600/R-20/280 (PM2,5), EPA/600/R-23/146 (NO2, CO y SO2) y EPA/600/R-23/145 (PM10).
- CEN/TS 17660: especificación técnica europea para evaluar el rendimiento de los sistemas de sensores de calidad del aire. Establece protocolos transparentes de ensayo en laboratorio y en campo para clasificar la calidad de los datos que ofrecen estos equipos. Se divide en dos partes:
- Normas de proceso y trazabilidad:
- ISO 9001: gestión de calidad en diseño y fabricación.
- ISO/IEC 17025: competencia técnica de laboratorios de ensayo y calibración.
- ISO 6141: trazabilidad de patrones de gas utilizados en calibración.
- Protocolos de prueba independientes: informes emitidos por laboratorios acreditados que certifiquen el cumplimiento de estándares de prueba internacionales para sensores ópticos o electroquímicos.
¿Es necesario calibrar los sensores de calidad del aire?
Sí, categóricamente. Todos los elementos sensores (especialmente los electroquímicos para gases y los ópticos para material particulado) sufren una degradación progresiva y deriva con el tiempo debido al envejecimiento de sus componentes y a la exposición a condiciones ambientales extremas. La calibración puede realizarse mediante:
- Calibración inicial de fábrica: con gases patrón o en cámaras de prueba.
- Co-ubicación en campo: instalando el equipo temporalmente junto a una estación de referencia oficial antes de su despliegue final.
- Ajuste continuo por software: algoritmos que aplican correcciones de línea base (zero drift) y compensación térmica/hídrica en tiempo real.
¿Qué diferencia hay entre un sensor low-cost y uno near-reference?
La diferencia radica fundamentalmente en el rigor del hardware, el procesamiento del dato y la fiabilidad de las mediciones:
- Sensor low-cost (básico): utiliza componentes económicos sin acondicionamiento de muestra ni compensación avanzada de interferencias. Está pensado para un uso puramente orientativo, concienciación comunitaria o domótica. Presenta mayor margen de error y sensibilidad cruzada a la humedad y temperatura.
- Sensor near-reference: combina tecnologías sensoras de alta gama con acondicionamiento físico de la muestra (como líneas de entrada calefactadas), algoritmos de compensación en tiempo real y protocolos estrictos de trazabilidad. Aunque no sustituye legalmente a una estación de referencia normativa, ofrece una calidad de datos muy cercana con una alta consistencia entre unidades, permitiendo tomar decisiones operativas y técnicas fundamentadas.
La calidad del dato debe decidir la compra
Elegir una solución de monitorización ambiental no es una simple decisión sobre equipamiento o presupuesto; es una decisión estratégica sobre la solidez de la información que guiará el proyecto. Un dispositivo que proporcione lecturas inexactas o inestables no solo resulta inservible, sino que puede derivar en decisiones operativas erróneas, sanciones normativas, inversiones mal dirigidas o una pérdida irreparable de credibilidad ante la comunidad y las administraciones.
A la hora de seleccionar la tecnología adecuada, el análisis debe ir siempre más allá del coste inicial de adquisición. Es imprescindible evaluar el sistema en su totalidad, desde la electrónica de acondicionamiento de la muestra hasta las herramientas de diagnóstico remoto y el coste total de propiedad, y exigir siempre evidencias técnicas e independientes que respalden cada afirmación del fabricante.
En última instancia, el principio que debe guiar la elección es no comprar simplemente un sensor; se trata de adquirir la capacidad de confiar en las decisiones que se tomarán con sus datos.
Si las mediciones van a respaldar inversiones económicas, cumplimiento legal, protección de la salud pública o planes operativos críticos, el objetivo a perseguir no es cuánto mide el sensor, sino cuánto se puede confiar en lo que mide.
Referencias
- Chacón-Mateos, M., García-Salamero, H., Laquai, B. y Vogt, U. (2025). Calibration and performance evaluation of PM2.5 and NO2 air quality sensors for environmental epidemiology. Atmospheric Measurement Techniques, 18(16), 4061–4085. https://doi.org/10.5194/amt-18-4061-2025
- US EPA (2021). Performance testing protocols, metrics, and target values for fine particulate matter air sensors. EPA/600/R-20/280. https://www.epa.gov/air-sensor-toolbox/air-sensor-performance-targets-and-testing-protocols
- US EPA (2021). Performance testing protocols, metrics, and target values for ozone air sensors. EPA/600/R-20/279.
- US EPA (2024). Suplementos de protocolos de ensayo y valores objetivo para sensores de NO2, CO y SO2 (EPA/600/R-23/146) y de PM10 (EPA/600/R-23/145). https://www.epa.gov/sciencematters/epa-adds-performance-testing-protocols-and-targets-no2-co-so2-and-pm10-air-sensors
- Comité Europeo de Normalización (2021). CEN/TS 17660-1:2021. Air quality. Performance evaluation of air quality sensor systems. Part 1: Gaseous pollutants in ambient air. https://www.en-standard.eu/pd-cen-ts-17660-1-2021-air-quality-performance-evaluation-of-air-quality-sensor-systems-gaseous-pollutants-in-ambient-air/
- Comité Europeo de Normalización (2024). CEN/TS 17660-2:2024. Air quality. Performance evaluation of air quality sensor systems. Part 2: Particulate matter in ambient air. https://www.en-standard.eu/pd-cen-ts-17660-2-2024-air-quality-performance-evaluation-of-air-quality-sensor-systems-particulate-matter-in-ambient-air/
- Comisión Europea (6 de noviembre de 2025). Air pollution data from citizen-operated sensors improved by novel quality control system. https://environment.ec.europa.eu/news/air-pollution-data-citizen-operated-sensors-improved-novel-quality-control-system-2025-11-06_en






