Monitorización de la calidad del aire, vigilancia contra la contaminación

Controlar la calidad del aire es una tarea esencial para disfrutar de unas óptimas condiciones ambientales que favorezcan un saludable desarrollo humano y mantengan en buen estado el medioambiente.

Los avances de la sociedad son la causa prioritaria de los altos niveles de contaminantes, sobre todo en entornos urbanos e industrializados. Estos lugares, donde vivimos la mayor parte de la población mundial, registran un gran tráfico diario de vehículos impulsados por combustibles fósiles y procesos industriales que, en conjunto, empeoran las condiciones del aire que respiramos.

La contaminación del aire pone en riesgo la salud de la población ya que su presencia aumenta las posibilidades de sufrir afecciones respiratorias, cáncer de pulmón y complicaciones respiratorias. La contaminación atmosférica es un peligro constante al que estamos expuestos y para cuya solución es necesario monitorizar la calidad del aire. Porque los datos fiables que aporta la monitorización permiten predecir los cambios que puede experimentar el aire. La monitorización del aire ha demostrado ser una eficaz herramienta para la defensa de la salud.

La vigilancia de la calidad del aire es la vía para afrontar la amenaza y consecuencias que para la población supone el respirar tales tóxicos de la atmósfera que, al mismo tiempo, afectan al resto de seres vivos. Para lograr esta vigilancia, la monitorización de la calidad del aire se ha desvelado como una herramienta esencial con la que detectar los contaminantes que empeoran las condiciones atmosféricas y determinar su concentración presente en cada momento.

Monitorear la contaminación ambiental de forma continua y sistemática mediante el uso de sistemas precisos y fiables permite evaluar la calidad del aire y, al mismo tiempo, cuantificar los contaminantes presentes.

De esta manera, es posible evaluar si dichos niveles de contaminación sobrepasan los límites establecidos por las normativas ambientales, y actuar consecuentemente para preservar la calidad del aire en el entorno adecuado, protegiendo así la salud humana y el medioambiente. A través de decisiones informadas sobre políticas ambientales se actúa para mejorar la calidad del aire.

¿Por qué es necesario monitorizar la calidad del aire?

Monitorizar la calidad del aire es importante por varias razones que afectan tanto a la salud pública como a la conservación del medioambiente:

Salud pública

La exposición a contaminantes del aire puede causar o agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, como asma, bronquitis, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. La monitorización ayuda a identificar y mitigar estos riesgos que son mayores para sectores de población vulnerable y personas con afecciones respiratorias previas.

Calidad de vida

Un aire limpio contribuye a un mejor bienestar general e incremento en la calidad de vida. Las personas son más activas, felices y productivas en entornos con aire limpio y saludable.

Protección del medioambiente

La contaminación del aire puede dañar ecosistemas, acidificar suelos y cuerpos de agua, con lo que origina daños a la biodiversidad y el equilibrio biológico. Monitorizar la calidad del aire permite identificar fuentes de contaminación y tomar medidas para proteger los ecosistemas y hábitats naturales.

Cambio climático

Algunos contaminantes del aire, como el dióxido de carbono y el ozono troposférico o el metano, son también potentes gases de efecto invernadero. Su control y reducción son esenciales para mitigar el cambio climático.

Economía

La mala calidad del aire puede tener impactos económicos significativos, incluidos un incremento de los costes de atención médica, pérdidas en la productividad laboral y daños a cultivos agrícolas y materiales como los edificios. Monitorizar y mejorar la calidad del aire puede aportar un notable ahorro además de beneficios económicos.

Política y regulaciones

La monitorización de la calidad del aire proporciona datos cruciales para formular y evaluar políticas y regulaciones ambientales adaptadas a cada región, país o ámbito local. La información aportada por los sistemas de monitorización ayuda a las autoridades a implementar medidas eficaces y regulaciones para reducir la contaminación.

Conciencia y educación

Los datos sobre la calidad del aire aumentan la conciencia pública sobre los problemas de contaminación y fomentan la participación ciudadana para protegerse ante el riesgo a su exposición, así como al deterioro de un medio ambiente contaminado.

En resumen, monitorizar la calidad del aire es esencial para proteger la salud humana, preservar el medio ambiente, mitigar el cambio climático, asegurar la sostenibilidad económica y fomentar una sociedad más informada y comprometida con la calidad del aire y la protección ambiental.

¿Qué indica la calidad del aire?

Monitorizar la calidad del aire de una manera efectiva requiere medir una serie de compuestos atmosféricos básicos. Son los que reflejan la presencia y concentración de diversos contaminantes y aquellos que desarrollan los efectos más nocivos sobre la salud humana y alterando el medioambiente.

Los compuestos químicos más comunes y críticos que se deben medir en cualquier proceso de monitorización del aire han de incluir:

Medir estos compuestos del aire de manera precisa y regular es crucial para evaluar la calidad del aire.

¿Cómo medir la calidad del aire?

Monitorizar la calidad del aire requiere disponer de sensores de calidad del aire precisos y fiables. Convenientemente instalados y distribuidos por el área a analizar, monitorizan de una manera constante la calidad del aire, proporcionando datos de alto valor para la toma de decisiones.

La información que proporcionan los sensores permite identificar momentos de alarma o críticos que ocurre cuando alguno de los contaminantes atmosféricos sobrepasa los límites autorizados. Los sensores más avanzados miden varios contaminantes del aire simultáneamente. Además no requieren ser retirados de la estación de monitoreo para ser calibrados con precisión.

A su vez, con los datos que aportan en tiempo real y de manera continua, los sensores de calidad del aire se han convertido en unos aliados indispensables para controlar el aire en localizaciones remotas y aportar recomendaciones bien fundamentadas en investigaciones científicas, sobre todo en el ámbito industrial y de las ciencias de la salud.

Los sensores de calidad del aire permiten obtener una visión integral de la calidad del aire, facilitando la identificación de fuentes de contaminación, la evaluación de riesgos para la salud y el medioambiente, y la implementación de políticas y acciones efectivas para mejorar la calidad del aire.

Características de una red de calidad del aire

La monitorización automatizada y continua mediante el uso de tecnología avanzada como la realizada por sensores de calidad del aire robustos permite medir en tiempo real la concentración de contaminantes de la atmósfera.

Para lograr una eficiente obtención de datos, las redes de sensores deben de disponer de unas características:

Cobertura geográfica

Las estaciones de monitoreo deben estar estratégicamente ubicadas en áreas urbanas, industriales, rurales y zonas de alto tráfico para obtener una representación completa y adecuada de la calidad del aire del área en estudio. El bajo coste de los sensores de calidad del aire permite aumentar la cobertura estableciendo redes de vigilancia perimetral.

Frecuencia de monitoreo

Los sistemas deben realizar un monitoreo continuo para capturar variaciones temporales en la calidad del aire, incluyendo cuando se produzcan picos de contaminación. Además, si no necesitan de calibración, como los de Kunak, gracias a su avanzada tecnología aseguran la precisión y fiabilidad de los datos que aportan.

Eficiencia energética

Basados en un funcionamiento autónomo, la última tecnología en monitorización se basa en sensores de calidad del aire inalámbricos; cuyas características de eficiencia energética y arquitectura de sistemas de extremo a extremo proporcionan una gran ventaja en entornos aislados, remotos y complejos.

Integración de datos

Utilizar algoritmos personalizados en los equipos de medición para perfilar modelos de dispersión y establecer análisis estadísticos que permitan complementar los datos de monitoreo. De este modo proporcionan una imagen más completa y fiable de la calidad del aire.

Accesibilidad y transparencia

Los datos de calidad del aire en tiempo real deben de ser visibles para los gestores para facilitar la toma de decisiones informadas y, al mismo tiempo, estar disponibles al público de manera regular para aumentar la conciencia social.

Regulaciones oficiales de la calidad del aire

Para asegurarse de que una monitorización de la calidad del aire sea correcta, es importante seguir referencias y estándares oficiales que son mostrados mediante el Índice de Calidad del Aire (ICA). Dichos estándares son establecidos por organizaciones reconocidas a nivel internacional y nacional como:

Organización Mundial de la Salud (OMS)

En base a investigaciones científicas sólidas, elabora documentos de orientación sobre los métodos de monitorizar y evaluar la calidad del aire. A nivel de salud pública, sus guías de calidad del aire se convierten en una referencia imprescindible al establecer las recomendaciones aceptables de los principales contaminantes de la atmósfera.

Si bien las directrices que marca la OMS sobre la calidad del aire no son legalmente vinculantes, su adopción y aplicación pueden tener un impacto significativo para reducir los riesgos en la salud pública y el medioambiente de una mala calidad del aire. Razón por la que son documentos altamente influyentes con los que los países se esfuerzan por alinearse; aunque adapten dichas recomendaciones a sus capacidades y contextos regionales estableciendo sus propios estándares.

Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA)

La EPA establece los National Ambient Air Quality Standards (NAAQS) para regular los contaminantes presentes en el aire. Para referenciarlos, a menudo, toma en cuenta las directrices de la OMS. Estos estándares son evaluados previamente por un comité de expertos independientes en temas científicos y técnicos vinculados a la calidad del aire.

Los NAAQS se basan en la revisión de investigación científica sobre estudios toxicológicos, clínicos y epidemiológicos, así como en las evaluaciones de riesgos de cómo los diferentes contaminantes afectan a la salud humana y el medioambiente.

La EPA realiza documentos llamados Evaluaciones Integradas de Ciencia y Política que compendian las investigaciones científicas más recientes y relevantes sobre los efectos de determinados contaminantes.

Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA)

Es la encargada de recopilar datos de una red de estaciones de monitoreo de la calidad del aire, distribuidas por el continente, y analizarlos. A continuación es la Comisión Europea, apoyada en otros organismos de la UE, la encargada de consultar a científicos y realizar evaluaciones de riesgos para establecer límites y objetivos para los diversos contaminantes del aire.

Dicha regulación sobre la calidad del aire puede tomar forma como directivas (que deben ser transpuestas a la legislación nacional por los Estados miembros), como la Directiva 2008/50/CE, o reglamentos (que son directamente aplicables en todos los Estados miembros).

A su vez la EEA publica informes y evaluaciones periódicas sobre la calidad del aire identificando tendencias y fuentes de contaminación, así como las áreas que requieren una mayor atención.

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Actúa como un organismo facilitador y coordinador clave en los esfuerzos globales para mejorar la calidad del aire, proporcionando el apoyo necesario para que los países adopten y apliquen medidas efectivas que protejan la salud pública y el medioambiente.

Desempeña un papel crucial en la promoción de la calidad del aire a nivel mundial. Su enfoque se basa en la coordinación, apoyo técnico, creación de conciencia y facilitación de acciones a nivel internacional, regional y nacional.

Para lograrlo recopila datos que provienen de diversas fuentes, como las gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro y redes de monitoreo independientes. De esta labor investigadora surgen informes de ámbito mundial y regional como el Global Environment Outlook (GEO) y el Informe Mundial sobre la Calidad del Aire.

Siguiendo estas referencias basadas en factores clave, se puede garantizar que una monitorización de la calidad del aire precisa y fiable es una herramienta eficiente y de bajo coste económico que cualquiera, ya sea particulares o empresas, pueden emplear para conseguir la protección de la salud pública y el medioambiente a nivel global.