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Leer más y al clima en múltiples sectores: urbanos, industriales y agrícolas. Generados por la combustión de vehículos, procesos industriales y fertilización nitrogenada, estos gases contribuyen al esmogEsmog, qué hay detrás de esa densa niebla
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Leer más, la formación de ozono troposférico y al calentamiento global. La monitorización avanzada mediante sensores Kunak, certificados y near-reference, permite medir estos contaminantes en tiempo real, evaluar la eficacia de políticas como las Zonas de Bajas Emisiones, garantizar el cumplimiento normativo y apoyar decisiones estratégicas de protección de la salud y sostenibilidad ambiental a nivel global.
El interés técnico va más allá de identificar sus fuentes de emisión. Medir NOx ayuda a entender cómo evolucionan los episodios de contaminación urbana, qué zonas concentran mayor exposición y cómo influyen el tráfico, la actividad industrial o la meteorología en la formación de ozono (O3) troposférico. En el caso del N2O, la vigilancia es especialmente relevante en agricultura, gestión de residuos y procesos industriales, donde pequeñas variaciones pueden tener un peso climático considerable. Por eso, disponer de datos continuos y fiables permite pasar del diagnóstico general a las decisiones concretas; para ajustar medidas de movilidad, evaluar estrategias de reducción de emisiones, localizar focos persistentes y documentar avances con información trazable.
El impacto del NOx y N2O no se limita a lo que respiramos hoy solamente ya que condiciona la estabilidad del clima que heredarán las próximas generaciones.
El alcance real de su impacto ambiental los eleva a urgencia cuando sobrepasan los límites establecidos. Así, durante el año 2025, se confirmó que todas las grandes ciudades españolas habían superado el nuevo límite anual de dióxido de nitrógeno NO2 fijado por la UE para 2030 (20 µg/m3), con las ciudades de Madrid, Málaga y Granada encabezando la lista. Ese mismo año, un informe de la ONU advertía de que las emisiones de N2O (impulsadas principalmente por el uso masivo de fertilizantes nitrogenados en la agricultura) ya constituyen la mayor amenaza activa para la capa de ozono estratosférico y que reducirlas de forma ambiciosa podría evitar hasta 20 millones de muertes prematuras antes de 2050.
Y el problema no es exclusivo de España. Ciudades como Londres, París, Milán, Ciudad de México o Pekín han tenido que implantar medidas específicas para reducir las concentraciones de NO2 asociadas al tráfico y la actividad industrial. En paralelo, regiones agrícolas de Estados Unidos, China, Brasil o India se han convertido en focos relevantes de emisiones de N2O debido al uso intensivo de fertilizantes nitrogenados. Estos ejemplos muestran que los óxidos de nitrógeno y el óxido nitroso son un desafío global que exige estrategias de monitorización adaptadas tanto a entornos urbanos como agrícolas e industriales.
Un mismo problema de fondo que recorremos en este artículo. Qué son exactamente estos gases y cómo se comportan en la atmósfera; de dónde proceden y en qué sectores su presencia es más crítica; qué efectos tienen sobre la salud humana y el medio ambiente; y qué herramientas de monitorización (desde redes de sensores profesionales y certificados hasta plataformas de análisis en tiempo real) hoy nos permiten medirlos, controlarlos y convertir ese conocimiento en decisiones que marcan la diferencia a la hora de proteger la salud y favorecer un entorno sostenible a nivel global.

Los NOx y el N2O tienen orígenes muy distintos según el sector industrial donde se generen, lo que hace que su control requiera estrategias igualmente diferenciadas.
Qué son los óxidos de nitrógeno (NOx) y el óxido nitroso (N2O)
Bajo el término NOx se agrupan varios compuestos gaseosos formados por la combinación de moléculas de nitrógeno y oxígeno, pero en la práctica de la calidad del aire los protagonistas son dos: el óxido nítrico (NO) y el dióxido de nitrógeno (NO2)El dióxido de nitrógeno (NO2) es un gas contaminante cuya presencia en la atmósfera se debe principalmente al uso de combustibles fósiles en los vehíc...
Leer más. El primero es incoloro e inodoro; el segundo, un gas pardo-rojizo de olor fuerte que resulta visible a simple vista cuando se acumula sobre las ciudades como una niebla con esas tonalidades.
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El óxido nitroso (N2O), en cambio, es un compuesto distinto. Aunque también es incoloro e inodoro, posee una estructura molecular más estable que, sumado a su origen principalmente agrícola, lo sitúan en una categoría aparte dentro de la familia del nitrógeno atmosférico. Se diferencia del NO y el NO2 en algo fundamental, ya que mientras estos actúan principalmente a escala urbana y troposférica, el N2O asciende intacto hasta la estratosfera, donde acumula su daño como gas de efecto invernadero durante más de un siglo.

Los óxidos de nitrógeno (NOx) y el óxido nitroso (N2O) generados por la combustión de vehículos, procesos industriales y fertilización nitrogenada, contribuyen al esmog, la formación de ozono troposférico y al calentamiento global.
De dónde proceden y cómo se transforman los NOx y el N2O
El monóxido de nitrógeno (NO) es el gas que se emite primero. En cualquier proceso de combustión a alta temperatura (un motor diésel, una caldera industrial, una central eléctrica) el nitrógeno del aire se oxida y escapa al ambiente como NO. Una vez en la atmósfera, ese NO se oxida con rapidez y se convierte en NO2. Por ejemplo, en el tubo de escape la proporción es aproximadamente 90% NO y 10% NO2, pero tras unas horas en presencia de luz solar y compuestos orgánicos volátiles, el equilibrio se invierte. Es esa reactividad lo que hace al NO2 el contaminante de referencia para la vigilancia del tráfico urbano. Estamos ante un proceso donde es más importante vigilar el gas transformado antes que el gas emitido.
El N2O, sin embargo, sigue otra ruta. Su formación es principalmente de procedencia microbiana. Las bacterias del suelo descomponen los nitratos procedentes de fertilizantes sintéticos y materia orgánica, liberando N2O a la atmósfera. El resultado es un gas de vida larga (permanece en la atmósfera entre 110 y 120 años) y que asciende lentamente hasta la estratosfera sin haberse degradado.
El papel de los NOx y el N2O en la formación del esmog, ozono troposférico y el efecto invernadero
Los NOx son los arquitectos invisibles del esmog fotoquímico. Cuando el NO2 se expone a la luz solar, se disocia y libera oxígeno atómico que reacciona con el O2 del aire para formar ozono troposférico (O3)
Leer más. Este ozono, lejos de proteger como el de la estratosfera, es un contaminante secundario altamente oxidante que daña los tejidos pulmonares, perjudica a la vegetación y es el principal componente de la niebla tóxica característica de las grandes ciudades. La reacción ambiental no se detiene ahí. El NO2 también forma ácido nítrico, lluvia ácida y partículas secundarias que agravan la contaminación general.
El N2O por su parte es el tercer gas de efecto invernadero más potente detrás del CO2 y el metano (CH4)El metano, conocido químicamente como CH4, es un gas dañino para la atmósfera y los seres vivos porque tiene gran capacidad de atrapar el calor. Es po...
Leer más, con un potencial de calentamiento global aproximadamente 273 veces superior al del CO2 en un horizonte de 100 años. Además, al ascender a la estratosfera, destruye el ozono estratosférico que nos protege de la radiación ultravioleta, convirtiéndose en la sustancia más dañina para la capa de ozono que se emite actualmente en el mundo. Es así como nos encontramos ante dos amenazas en un solo compuesto químico que afecta al calentamiento desde abajo y deteriora el escudo ultravioleta del ozono estratosférico desde arriba.

Infografía: Fuentes, transformaciones e impactos ambientales del NOx y N2O
Fuentes principales de NOx y N2O
Al igual que no existe una única chimenea contaminante no hay un único gas culpable. Los NOx y el N2O tienen orígenes muy distintos según el sector industrial donde se generen, lo que hace que su control requiera estrategias igualmente diferenciadas. Conocer de dónde procede cada uno de estos gases contaminantes es el primer paso para medirlos con precisión y dar los pasos necesarios para reducir su presencia de forma efectiva.

El monóxido de nitrógeno (NO) es el gas que se emite primero. En cualquier proceso de combustión a alta temperatura (un motor diésel, una caldera industrial, una central eléctrica) el nitrógeno del aire se oxida y escapa al ambiente como NO. Una vez en la atmósfera, ese NO se oxida con rapidez y se convierte en NO2.
Sectores urbanos
El tráfico rodado es la fuente predominante de NOx en las ciudades. Dado que los vehículos emiten gases cerca del suelo y en ciudades densamente pobladas, su contribución real a los niveles de contaminación que respiramos de NO2 es mucho mayor que su porcentaje local de emisiones.
Los motores diésel son los principales emisores, aunque los vehículos de gasolina, las motocicletas y el transporte pesado urbano también contribuyen de forma significativa a su concentración en el ambiente. La dinámica para su generación es especialmente intensa en las horas punta, cuando la acumulación de NO en vías congestionadas y su rápida conversión a NO2 en presencia de luz solar genera los picos de contaminación que disparan las alertas en las redes de monitorización.
La calefacción residencial y de uso comercial añade una segunda capa de emisión que con frecuencia se subestima. Las calderas de gas natural, gasóleo y biomasa generan NOx durante la combustión, especialmente en los meses de invierno, cuando la demanda térmica coincide con condiciones meteorológicas de baja dispersión (inversiones térmicas y viento escaso) que atrapan los contaminantes a ras de suelo.
La combinación de tráfico y calefacción es, de hecho, la responsable directa de la mayoría de las infracciones de los límites de calidad del aire en ciudades europeas.
Sector industrial y generación de energía
Fuera de las ciudades, o en su periferia próxima, la industria pesada constituye otra fuente primordial de NOx. En cualquier proceso de combustión a alta temperatura, el nitrógeno del aire se oxida inevitablemente. Tanto los hornos de proceso, las calderas industriales, las turbinas de gas y las antorchas de las instalaciones de oil & gas emiten NO como subproducto directo de su operativa. Las refinerías y petroquímicas son especialmente relevantes porque combinan múltiples focos de emisión simultáneos y operan de forma continua, las 24 horas del día.
Las plantas de generación térmica (centrales de carbón, ciclos combinados de gas y cogeneración) han sido históricamente uno de los grandes emisores de NOx a escala europea. La regulación ha impulsado reducciones significativas mediante tecnologías como la reducción catalítica selectiva (SCR), pero siguen siendo una fuente de emisión relevante allí donde el mix energético depende todavía de combustibles fósiles.
Sector agrícola
La agricultura es el gran emisor de N2O a nivel global, y su aporte ambiental es difícil de ignorar. Las emisiones agrícolas de este gas alcanzaron los 8 millones de toneladas métricas en 2020, un 67% más que en 1980, impulsadas principalmente por la expansión del uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos y la gestión del estiércol en explotaciones ganaderas intensivas.
El 74% de las emisiones antropogénicas de N2O de la última década provienen de la producción agrícola. Global Nitrous Oxide Budget 2024.
El mecanismo de la emisión de N2O en la agricultura es microbiológico. Las bacterias del suelo descomponen los nitratos y amonio presentes en los fertilizantes y en los residuos animales mediante procesos de nitrificación y desnitrificación, liberando N2O como subproducto. La cantidad de N2O emitida depende del tipo de fertilizante, la temperatura y humedad del suelo, el pH y las prácticas de aplicación, lo que hace que las emisiones sean difusas, variables y notoriamente difíciles de cuantificar sin una red de monitorización específica.
El N2O, con un potencial de calentamiento global 273-300 veces superior al del CO2 en un horizonte de 100 años, hace que cada tonelada de N2O agrícola no medida ni controlada equivalga a cientos de toneladas de CO2 que el sistema climático absorbe sin registro.

Los óxidos de nitrógeno (NOx) y el óxido nitroso (N2O) constituyen la mayor amenaza activa para la capa de ozono estratosférico, y reducirla de forma ambiciosa podría evitar hasta 20 millones de muertes prematuras antes de 2050.
Impacto de los NOx y N2O en la salud y el medio ambiente
Medir NOx y N2O es más que una obligación normativa. Es una respuesta directa a las consecuencias documentadas que tiene sobre el cuerpo humano y los ecosistemas. Sus efectos operan en escalas de tiempo muy distintas (desde una crisis asmática en minutos hasta la degradación de un bosque en décadas) pero ambos tienen en común que se pueden prevenir si se detectan a tiempo.
Efectos respiratorios y cardiovasculares
El NO2 actúa principalmente como un irritante de mucosas de los ojos, nariz, garganta y vías respiratorias; lo hace desde concentraciones relativamente bajas, y, en exposiciones agudas a niveles muy altos, puede provocar un edema pulmonar. A largo plazo, la exposición sostenida al NO2 se asocia a un desarrollo pulmonar más lento en niños, mayor incidencia de bronquitis crónica, exacerbaciones de asma y EPOC, y un aumento del riesgo de infecciones respiratorias en las vías bajas. Especialmente preocupante es la evidencia que vincula la exposición crónica al NO2 con daño en el sistema inmunitario.
El impacto cardiovascular de los contaminantes atmosféricos derivados de los NOx (en particular el ozono troposférico y las partículas secundarias de nitrato que forman) es igual de notorio científicamente. Incrementan (1-3%) el riesgo de infarto agudo de miocardio con el aumento de exposición. La inhalación de ozono troposférico ha demostrado estar ligada a una mayor incidencia de ictus y accidentes cerebrovasculares.
La OMS estima que la contaminación del aire exterior provoca 4,2 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo, con las enfermedades cardiovasculares y respiratorias como principales causas.
Efectos en el medio ambiente
En los ecosistemas, los NOx ejercen su daño a través de dos mecanismos principales: la acidificación y la eutrofización. Al reaccionar con la humedad atmosférica forman ácido nítrico, precursor de la lluvia ácida que acidifica suelos y masas de agua, deteriora la biodiversidad de ríos y lagos y corroe edificios y monumentos. El exceso de nitrógeno depositado en ecosistemas acuáticos dispara la eutrofización lo que ocasiona el crecimiento descontrolado de algas y consume el oxígeno disuelto, asfixia la fauna acuática y acaba destruyendo la cadena trófica local.
Para la vegetación, el ozono troposférico formado a partir de los NOx es un oxidante potente que bloquea la capacidad fotosintética de las plantas, reduce los rendimientos agrícolas y debilita los bosques frente al ataque de plagas y enfermedades. Este daño tiene una doble consecuencia climática ya que la vegetación de los ecosistemas deteriorados, al captar menos CO2, amplifica el efecto invernadero que los propios contaminantes ayudan a generar.
Picos de exposición y riesgos acumulativos
Uno de los hallazgos epidemiológicos más relevantes es que los efectos del NO2 sobre la salud se producen incluso dentro de los límites legales actuales.
La exposición en intervalos cortos al NO2 se asocia con un aumento de urgencias pediátricas por enfermedades respiratorias agudas, incluso cuando los niveles están en rango de calidad del aire permitido. Fonderson M.S. et al. 2025.
Mientras que en adultos, los incrementos en la concentración ambiental de NO2 se asocian con un aumento estadísticamente notorio de las consultas de urgencias por exacerbación de asma, incluso en entornos urbanos con contaminación relativamente baja.
Esta evidencia científica introduce el concepto de riesgo acumulativo. Es cuando la exposición prolongada a concentraciones bajas o moderadas genera daño progresivo en vías respiratorias, sistema cardiovascular e inmunológico, pero se manifiesta clínicamente mucho tiempo después de haberse producido la exposición. Para la gestión de la salud pública, esto significa que monitorizar solo los episodios de picos de contaminación no es suficiente. Hace falta un seguimiento continuo, en tiempo real y con resolución temporal alta, que permita evaluar tanto la exposición aguda como la carga acumulada del contaminante a lo largo del tiempo.
Los efectos de la exposición al NO2 no dependen solo de los picos, sino también de la exposición acumulada a lo largo del tiempo, lo que refuerza la necesidad de una monitorización continua.

La agricultura es el gran emisor de N2O a nivel global, y su aporte ambiental es difícil de ignorar.
Normativa y estándares aplicables
El marco regulatorio sobre NOx y N2O no se basa en un documento único sino una arquitectura de capas. Mediante las directivas y reglamentos supranacionales que fijan los objetivos, las normativas nacionales que los transponen al derecho de cada país y las regulaciones sectoriales que los aplican a industrias, actividades agrícolas y entornos urbanos concretos.
Una estructura normativa escalonada que es común a los principales bloques regulatorios del mundo (Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos o los marcos derivados de los acuerdos internacionales de la ONU sobre contaminación transfronteriza); aunque los valores límite, los plazos y los mecanismos de cumplimiento varían significativamente entre jurisdicciones. Conocer cada nivel es imprescindible para entender qué se mide, por qué se mide y qué consecuencias legales, económicas y reputacionales tiene no cumplir.
La UNECE o Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (United Nations Economic Commission for Europe), uno de los cinco organismos regionales de la ONU, estableció la Convención sobre la Contaminación Atmosférica Transfronteriza a Larga Distancia (CLRTAP), firmada en 1979 y en vigor desde 1983. Es el primer tratado internacional vinculante sobre contaminación del aire y el marco bajo el que se negociaron los Protocolos de Gotemburgo, que fijan techos de emisión nacionales para NOx, SO2, NH3 y COV para los 50 países firmantes (europeos, Canadá, EE. UU. y otros países del hemisferio norte).
Marco europeo: de la Directiva 2008/50/CE a la nueva 2024/2881
La Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo de 2008, sobre calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa, es la norma de referencia que unificó la legislación dispersa en directivas anteriores y estableció los valores límite obligatorios para el NO2 en aire ambiente que siguen vigentes hoy.
| Parámetro | Valor límite | Período de promedio |
|---|---|---|
| NO2, protección de la salud | 40 µg/m³ | Media anual |
| NO2, protección de la salud | 200 µg/m³ | Media horaria (máx. 18 superaciones/año) |
| NOx, protección de la vegetación | 30 µg/m³ | Media anual (nivel crítico) |
Sin embargo, esta directiva nació con sus propias limitaciones. En noviembre de 2024 entró en vigor la Directiva (UE) 2024/2881, que la revisa en profundidad y endurece significativamente los límites. Así, el valor límite anual de NO2 se rebaja a 20 µg/m3 para 2030, alineándose con las guías de la OMS. Los Estados miembros tienen hasta el 11 de diciembre de 2026 para transponer esta directiva a su legislación nacional; el horizonte final de la norma es ambicioso con el fin de conseguir una contaminación atmosférica cero para 2050.
Transposición española: RD 102/2011 y RD 1052/2022
En España, la Directiva 2008/50/CE quedó incorporada al ordenamiento jurídico mediante el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire, desarrollado al amparo de la Ley 34/2007 de calidad del aire y protección de la atmósfera. Este decreto reproduce los valores límite europeos para NO2 y NOx, establece los requisitos de evaluación y gestión de la calidad del aire por zonas y aglomeraciones, y obliga a las comunidades autónomas a elaborar planes de acción cuando exista riesgo de superación de umbrales de alerta.
El Real Decreto 34/2023, de 24 de enero actualizó el RD 102/2011 adaptándolo a las evidencias científicas más recientes e introdujo nuevas obligaciones de reporte y mejoras en los sistemas de evaluación. En paralelo, el Real Decreto 1052/2022, de 27 de diciembre estableció el marco regulatorio específico para las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), desarrollando el mandato del artículo 14.3 de la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética.
Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) son hoy el principal instrumento de aplicación práctica de los límites de NOx en entornos urbanos. Definen qué vehículos pueden circular en las áreas más contaminadas, cuándo y bajo qué condiciones, convirtiendo los umbrales normativos en restricciones concretas sobre el territorio. Su efectividad (y la capacidad de demostrar que están reduciendo realmente los niveles de NO2) depende directamente de contar con redes de monitorización fiables y de alta resolución espacial.
España se enfrenta ahora a una nueva transposición de calado. El Ministerio para la Transición Ecológica trabaja en un nuevo proyecto de Real Decreto que deberá recoger los límites de la Directiva 2024/2881 (incluyendo el nuevo valor anual de 20 µg/m3 para el NO2) antes de que cumpla el plazo de diciembre de 2026.
Normativa industrial y agrícola
Más allá de la calidad del aire ambiente, las fuentes de emisión industrial están reguladas por la Directiva de Emisiones Industriales (DEI) 2010/75/UE, recientemente revisada por la Directiva 2024/1785/CE, más conocida como DEI 2.0, que amplía su ámbito de aplicación para regular las grandes instalaciones industriales con límites más estrictos bajo el principio de Mejores Técnicas Disponibles (MTD) y crea un nuevo portal de transparencia (E-PRTR) para la notificación pública de contaminantes, incluidos los NOx. Esta normativa afecta a refinerías, plantas de combustión, instalaciones petroquímicas y otras grandes instalaciones industriales, quedando así sujetas a permisos de operación con límites de emisión legalmente vinculantes.
Para la maquinaria agrícola y los motores no destinados a carretera, la normativa Stage V, entró plenamente en vigor en 2025, estableciendo límites estrictos a las emisiones de NOx de tractores, cosechadoras y todo tipo de maquinaria con motor diésel.
Donde la regulación presenta todavía sus mayores lagunas es en las emisiones difusas de N2O del sector agrícola. Los fertilizantes nitrogenados y la gestión del estiércol no están sujetos a límites de emisión directos comparables a los de la industria, sino a planes nacionales de reducción enmarcados en la Directiva NEC (National Emission Ceilings) y en los compromisos climáticos del Reglamento de reparto de esfuerzos de la UE 2018/842, lo que hace de la monitorización del aire en el campo una herramienta imprescindible para cuantificar y reportar estas emisiones de forma fiable.

Medir NOx y N2O es más que una obligación normativa. Es una respuesta directa a las consecuencias documentadas que tiene sobre el cuerpo humano y los ecosistemas.
Monitorización de NOx y N2O
Conocer las concentraciones de NOx y N2O en el aire es la condición previa para actuar. Sin datos fiables, continuos y geográficamente relevantes, ninguna política de reducción puede ser evaluada, ninguna zona de bajas emisiones puede ser defendida ante autoridades y ninguna industria puede demostrar que cumple sus límites de emisión. La monitorización es, en ese sentido, el eje central de la gestión de la calidad del aire.
Sensores near-reference y certificaciones: CEN/TS 17660, MCERTS y EPA
Durante décadas, la medición de contaminantes atmosféricos fue territorio exclusivo de los analizadores de referencia. Pero son equipos de laboratorio costosos, voluminosos, que requieren mantenimiento especializado y que, por tanto, solo podían desplegarse en un número limitado de puntos fijos. Los sensores near-reference han cambiado esa ecuación. Son equipos compactos, autónomos y conectados que ofrecen niveles de rendimiento próximos a los estándares de referencia, con una fracción del coste y de la complejidad operativa.
El umbral que separa un sensor de calidad del aireMedir la calidad del aire resulta esencial para mejorar la salud humana y la del medio ambiente. Las alteraciones en la composición natural del aire que r...
Leer más de un sensor near-reference es la validación frente a estándares técnicos reconocidos. Las estaciones Kunak AIR se calibran y verifican en fábrica según la norma europea CEN/TS 17660, el estándar técnico de referencia de la UE para sensores de calidad del aire ambiente, alcanzando los Objetivos de Calidad de Datos (DQO) de Clase 1 (la categoría más exigente de la norma). Sus datos son además trazables a los protocolos de la US EPA: EPA/600/R-23/14 para NO2, CO y SO2, y EPA/600/R-20/279 para ozono, cumpliendo así con las exigencias tanto del marco regulatorio europeo como del norteamericano.
La certificación MCERTS, esquema de certificación del organismo regulador ambiental del Reino Unido (Environment Agency), añade una capa adicional de validación independiente. A ella se suma la certificación KOTITI, otorgada por el instituto de ensayo y certificación de referencia en Corea del Sur, que acredita a Kunak AIR Pro en el mercado asiático bajo estándares de verificación independiente y equivalentes a los europeos.
El resultado es un sensor Kunak AIR Pro con cuádruple acreditación internacional (CEN/TS 17660 Clase 1, US EPA, MCERTS y KOTITI) que lo sitúa entre los equipos near-reference con mayor respaldo de validación externa disponibles actualmente en el mercado.
El sensor de NO2 de Kunak incorpora tecnología electroquímica con un filtro de ozono integrado que elimina las interferencias producidas por el O3 (uno de los principales problemas de precisión en sensores electroquímicos convencionales), lo que permite medir concentraciones fiables tanto en entornos urbanos de alta contaminación como en áreas rurales con niveles muy bajos de este contaminante.
Redes de monitorización distribuida: del punto fijo a la cobertura territorial
La verdadera potencia de los sensores near-reference no reside en un dispositivo aislado, sino en su capacidad para formar redes distribuidas que transforman la calidad del aire en una variable con resolución espacial y temporal alta. Una sola estación de referencia tradicional ofrece un dato puntual; una red de sensores Kunak desplegada sobre un territorio ofrece un mapa dinámico de la contaminación que permite identificar focos, comparar zonas, detectar episodios y correlacionar concentraciones con fuentes específicas.
Las redes pueden estructurarse en diferentes niveles según el entorno de actuación y los objetivos perseguidos. Las redes híbridas (que combinan estaciones de referencia con redes de sensores near-reference) son especialmente eficaces porque permiten usar las estaciones de referencia como anclajes de calibración mientras los sensores cubren la densidad espacial que los equipos de referencia no pueden ofrecer. Este modelo es el que Kunak está desplegando tanto en entornos urbanos como industriales. En el proyecto Pure Cities en Bélgica, redes de estaciones Kunak AIR Lite miden contaminantes y variables meteorológicas en múltiples ciudades en tiempo real, proporcionando una cobertura territorial imposible de lograr solo con estaciones de referencia.
El mismo principio opera a escala industrial en una planta química en Alemania, donde ya existían métodos de referencia consolidados. El despliegue progresivo de sensores Kunak está permitiendo complementar esas mediciones puntuales con una red distribuida que ofrece una imagen más representativa y continua de la actividad real de la instalación y de sus impactos en el entorno circundante.
En ambos casos, la lógica es la misma. Mientras que los equipos de referencia garantizan la trazabilidad, los sensores near-reference aportan la densidad y la resolución que convierten los datos en conocimiento accionable.
La monitorización distribuida convierte la calidad del aire en un mapa vivo, capaz de revelar focos, episodios y patrones que una medición aislada nunca mostraría.
Aplicaciones por entorno: urbano, industrial y agrícola
En entornos urbanos, la monitorización de NOx se centra en el NO2 como contaminante indicador indirecto del tráfico rodado por ser el que mejor representa y resume la huella contaminante total del tráfico. Las redes de sensores permiten evaluar el impacto real de medidas como las ZBE, identificar calles o intersecciones con picos crónicos de contaminación, correlacionar los episodios con condiciones meteorológicas y proporcionar a los ciudadanos información en tiempo real. La resolución espacial que ofrecen es imposible de conseguir con estaciones fijas convencionales. Por ejemplo, allí donde una ciudad puede tener 10-15 estaciones de referencia, una red Kunak puede desplegar 50, 100 o más estaciones de medición.
En entornos industriales, la monitorización abarca dos tipos de aplicaciones diferenciadas. La primera es la medición en focos de emisión (chimeneas, antorchas, hornos) donde los sensores miden directamente los gases en el punto de salida para verificar el cumplimiento de los límites establecidos en los permisos ambientales. La segunda es la monitorización perimetral (inmisiones atmosféricasUna inmisión atmosférica es la concentración de una sustancia contaminante detectada en la atmósfera con cuya presencia modifica la composición natura...
Leer más) mediante una red de sensores distribuidos alrededor de la instalación que detecta emisiones fugitivas, cuantifica el impacto en el entorno circundante e identifica fugas intermitentes que los métodos de inspección periódica no pueden capturar. Las estaciones Kunak AIR pueden configurarse para medir simultáneamente NO, NO2, NOx, SO2, H2S, COV, CH4 y partículas en suspensión, entre otros muchos, adaptándose a las necesidades específicas de cada tipo de instalación y actividad industrial.
En el sector agrícola, el reto es radicalmente distinto. Las emisiones de N2O son difusas, variables y ocurren sobre grandes superficies. La monitorización de campo con sensores inalámbricos de rápido despliegue permite cuantificar las emisiones en tiempo real en función de las prácticas de fertilización, las condiciones del suelo y la meteorología, generando los datos necesarios para los inventarios nacionales de emisiones y para demostrar la eficacia de prácticas agrícolas más sostenibles. En un ámbito en el que las emisiones difusas de N2O carecen todavía de límites directos comparables a los industriales, la capacidad de medirlas con rigor es el primer paso hacia su regulación efectiva.

Los NOx son los arquitectos invisibles del esmog fotoquímico y el N2O por su parte es el tercer gas de efecto invernadero más potente detrás del CO2 y el metano (CH4).
Mejores prácticas para control y reducción
Medir es imprescindible, pero el objetivo final es reducir. Las estrategias de control de NOx y N2O se articulan hoy en tres frentes complementarios (urbano, industrial y agrícola) que requieren enfoques distintos pero comparten una premisa común: sin datos de monitorización fiables, no hay forma de saber si las medidas adoptadas están funcionando realmente.
Zonas de Bajas Emisiones, movilidad eléctrica y transporte sostenible
Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) son actualmente el instrumento de política urbana más extendido en Europa para reducir la exposición de la población a los NOx del tráfico. En 2025 había ya 507 ZBE en funcionamiento en Europa, un aumento del 58% respecto a 2022, impulsado por las nuevas leyes nacionales que obligaron a su implantación. Por ejemplo, en España, la Ley 7/2021 de Cambio Climático obligó a todos los municipios de más de 50.000 habitantes a establecer su ZBE antes de 2023, bajo el marco del RD 1052/2022.
No obstante, su eficacia depende en gran medida del rigor con el que se apliquen las restricciones y de la ambición de las categorías de vehículos excluidos. Las ZBE más efectivas de Europa (Londres, París, Ámsterdam y Bruselas) combinan la restricción de acceso a los vehículos más contaminantes con incentivos activos a la movilidad eléctrica, el transporte público de bajas emisiones y la movilidad activa (bicicleta, peatonal).
La monitorización con redes de sensores es la herramienta que convierte las ZBE de medida administrativa en política basada en evidencia. Permite evaluar si los niveles de NO2 realmente descienden dentro del perímetro restringido, identificar si los vehículos están respetando las restricciones y demostrar ante la ciudadanía y las instituciones que la inversión en movilidad sostenible produce resultados medibles.
Las políticas urbanas, industriales y agrícolas solo pueden mejorar la calidad del aire si sus efectos se miden de forma continua y defendible.
Reducción de emisiones en procesos industriales y generación de energía
En el sector industrial, la reducción de NOx se articula principalmente a través del concepto de Mejores Técnicas Disponibles (MTD), el marco técnico-legal que la DEI 2.0 obliga a aplicar en todas las grandes instalaciones. Las MTD para la reducción de NOx industriales incluyen tecnologías tanto de prevención primaria (optimización de la combustión, quemadores de bajo NOx, recirculación de gases de combustión) como de tratamiento de gases de salida. La Reducción Catalítica Selectiva (SCR) y la Reducción No Catalítica Selectiva (SNCR) son los métodos más eficaces para eliminar NOx de los gases de chimenea antes de su emisión a la atmósfera, con eficiencias que pueden superar el 90% en instalaciones bien diseñadas.
En la generación de energía, la descarbonización del mix eléctrico es la estrategia de reducción más eficaz. Cada gigavatio-hora generado con energías renovables (solar, eólica, hidráulica) es un gigavatio-hora que no requiere combustión y, por tanto, no genera NOx. La transición energética no es solo una política climática: es simultáneamente la política de calidad del aire más efectiva disponible a largo plazo. En el corto plazo, la sustitución progresiva del carbón por gas natural en las plantas de generación térmica ya ha producido reducciones significativas de NOx en toda Europa. Aunque el gas natural no elimina el problema sino que incluso, en algunos escenarios, puede generar otros impactos mayores que el NOx; siendo el impacto más crítico el del metano que se escapa durante la extracción, el transporte y la distribución del gas natural, generando emisiones fugitivas.
De igual manera, la monitorización perimetral continua con sensores multigas en instalaciones industriales es cada vez más una exigencia implícita del marco MTD. Sin datos objetivos de las emisiones reales (no solo de los focos declarados, sino de las emisiones fugitivas) es imposible demostrar el cumplimiento efectivo ni detectar desviaciones operacionales antes de que se conviertan en incidentes regulatorios.
Estrategias agrícolas: optimización de la fertilización y mitigación del N2O
El sector agrícola afronta un reto singular al necesitar el nitrógeno para producir alimentos, pero su exceso se convierte en N2O. La mitigación no puede consistir simplemente en eliminar los fertilizantes, sino en maximizar la eficiencia de uso del nitrógeno, es decir que el cultivo absorba la mayor proporción posible de lo que se aplica, minimizando las pérdidas al suelo y las emisiones a la atmósfera.
Las estrategias más eficaces se articulan en torno al principio de las 4R de la fertilización: aplicar el fertilizante correcto (Right source), en la dosis correcta (Right rate), en el momento correcto (Right time) y en el lugar correcto (Right place). En la práctica, esto se traduce en:
- Agricultura de precisión: tecnologías de sensores de suelo, imágenes satelitales y análisis de datos que permiten ajustar la dosis de fertilizante a la variabilidad real del campo, evitando la sobrefertilización por zonas.
- Inhibidores de nitrificación: compuestos que retrasan la conversión bacteriana del amonio en nitrato, reduciendo directamente la producción microbiana de N2O en el suelo.
- Fertilizantes de liberación controlada: formulaciones que liberan el nitrógeno de forma progresiva y sincronizada con la demanda del cultivo, reduciendo el exceso disponible para los procesos de nitrificación.
- Gestión del estiércol: técnicas de almacenamiento cubierto, digestión anaeróbica y aplicación por inyección que reducen las emisiones de N2O y NH3 comparadas con la aplicación superficial convencional.
- Integración de leguminosas: la fijación biológica de nitrógeno por plantas leguminosas reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos, aunque también produce N2O, lo que hace necesario optimizar su manejo.
La cuantificación del impacto de estas medidas es, paradójicamente, uno de los mayores desafíos del sector. Las emisiones difusas de N2O son extremadamente variables en el espacio y el tiempo, y los factores de emisión por defecto que utilizan los inventarios nacionales tienen grandes incertidumbres. Desplegar redes de sensores de campo que midan las concentraciones reales de N2O en distintas condiciones agronómicas y climáticas es el paso que permitirá pasar de estimaciones estadísticas a datos verificados, condición imprescindible para que las estrategias de mitigación agrícola sean reconocidas y contabilizadas en los mecanismos de reporte climático internacional.
Reducir el N2O agrícola no consiste en fertilizar menos, sino en medir mejor para aplicar el nitrógeno donde el cultivo lo necesita y demostrar su impacto real.

El alcance real del impacto ambiental de los óxidos de nitrógeno (NOx) y el óxido nitroso (N2O) los eleva a urgencia cuando sobrepasan los límites establecidos.
FAQs sobre NOx y N2O
¿Qué contaminantes forman parte de los NOx y N2O?
Los NOx agrupan principalmente el óxido nítrico (NO) y el dióxido de nitrógeno (NO2), ambos generados en procesos de combustión a alta temperatura. El óxido nitroso (N2O) es un compuesto distinto, de origen mayoritariamente agrícola, con una estructura molecular más estable y efectos climáticos de largo alcance.
¿Cuáles son las principales fuentes urbanas, industriales y agrícolas?
Los NOx proceden del tráfico rodado, la calefacción, las refinerías, las plantas industriales y la generación térmica de energía. El N2O se origina principalmente en la descomposición bacteriana de los fertilizantes nitrogenados y el estiércol en suelos agrícolas e instalaciones ganaderas.
¿Cómo afectan a la salud y al clima?
Los NOx causan enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y son precursores del esmog y el ozono troposférico. El N2O es el tercer gas de efecto invernadero más potente y el principal destructor activo de la capa de ozono estratosférico.
¿Qué normativa regula sus emisiones?
El marco regulatorio de los NOx varía según la jurisdicción, pero comparte objetivos comunes. En la Unión Europea, la Directiva 2024/2881 fija un límite de 20 µg/m3 de NO2 para 2030, mientras que la Directiva NEC (2016/2284) establece techos nacionales de emisión para NOx. En el Reino Unido, tras el Brexit, el esquema MCERTS y la legislación derivada del Environment Act 2021 mantienen estándares equivalentes a los europeos. En Estados Unidos, la EPA regula el NO2 bajo la Clean Air Act con un límite anual de 53 ppb (~100 µg/m3) y un estándar horario de 100 ppb, revisado periódicamente por los National Ambient Air Quality Standards (NAAQS). A escala global, el marco de referencia es la Convención CLRTAP de la UNECE y el Protocolo de Gotemburgo, que vinculan a más de 50 países del hemisferio norte (incluidos EE. UU. y Canadá) en compromisos de reducción de NOx, SO2, NH3 y COV.
¿Qué tecnologías permiten monitorizarlos de manera precisa?
Los sensores near-reference como los empleados en las estaciones Kunak AIR Pro y Lite, se calibran y verifican en fábrica según la norma europea CEN/TS 17660, el estándar técnico de referencia de la UE para sensores de calidad del aire ambiente. Además cuentan con certificación MCERTS, esquema de certificación del organismo regulador ambiental del Reino Unido (Environment Agency), que añade una capa adicional de validación independiente. Esta certificación permite medir NOx en tiempo real con datos trazables a estándares de referencia europeos y de la US EPA, tanto en entornos urbanos como en los industriales más complejos y los agrícolas más extensos. Además las estaciones Kunak AIR cuentan con la certificación KOTITI, otorgada por el instituto de ensayo y certificación de referencia en Corea del Sur, que las acredita en el mercado asiático bajo estándares de verificación independiente y equivalentes a los europeos.

Los óxidos de nitrógeno (NOx) y el óxido nitroso (N2O) se incluyen entre los contaminantes más vigilados.
Conclusión – NOx y N2O: lo que sabemos, lo que medimos, lo que podemos cambiar
Los NOx y el N2O no son contaminantes del pasado industrial que la tecnología limpia irá eliminando gradualmente por sí sola. Son gases que se producen hoy, en cada semáforo en rojo de una ciudad congestionada, en cada chimenea de una planta que opera dentro de sus límites legales y en cada hectárea de campo fertilizado con nitrato amónico. Su presencia es estructural en las economías modernas y su impacto (respiratorio, cardiovascular, climático, ecológico) opera de forma simultánea y acumulativa en escalas que van del barrio al planeta.
Lo que ha cambiado profundamente en los últimos años no es la naturaleza del problema, sino la capacidad de medirlo. La disponibilidad de sensores near-reference como los de Kunak (calibrados bajo la norma CEN/TS 17660, certificados MCERTS y validados por la US EPA) ha democratizado el acceso a datos de calidad del aire de alta resolución espacial y temporal que antes solo estaban al alcance de las grandes redes de referencia institucionales. Esa democratización tiene consecuencias prácticas directas como que una ciudad puede ahora desplegar decenas de estaciones de medición por el mismo coste de una sola estación de referencia; una industria puede monitorizar su perímetro completo de forma continua en lugar de contar solo con inspecciones periódicas y puntuales; un operador agrícola puede cuantificar las emisiones reales de sus campos en lugar de estimarlas con factores por defecto.
Los beneficios de esa capacidad de medición se materializan de forma diferente según el sector, pero convergen en un mismo objetivo. La monitorización avanzada no es un accesorio técnico sino la infraestructura de datos sobre la que se construye cualquier estrategia seria de protección de la calidad del aire y, en definitiva, del planeta.




