La monitorización de emisiones fugitivas permite detectar y controlar en tiempo real fugas no canalizadas de gases industriales como metano (CH4)El metano, conocido químicamente como CH4, es un gas dañino para la atmósfera y los seres vivos porque tiene gran capacidad de atrapar el calor. Es por eso...
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Leer más en refinerías, plantas químicas, instalaciones de petróleo y gas, biogás, vertederos o depuradoras. Mediante redes de sensores, programas LDAR (Leak Detection and Repair), monitorización perimetral y análisis de datos trazables, las empresas pueden identificar fuentes de emisión, reducir pérdidas de producto, prevenir riesgos ambientales y de seguridad, y reforzar el cumplimiento normativo ante regulaciones como EPA, Method 21, MRV y el Reglamento europeo del metano.
El impacto de medir se aprecia con claridad en entornos donde las emisiones difusas dejan de ser una hipótesis para convertirse en un dato gestionable. En el vertedero de Valdemingómez, en Madrid, una red de monitorización de gases odorantes desplegada en el perímetro y el entorno de la instalación permitió relacionar concentraciones, condiciones meteorológicas y posibles fuentes emisoras de malos olores. Así fue como las quejas por olores ofensivos pasaron de ser 4.806 en 2018 a descender a 601 en 2025. Además de detectar episodios, la monitorización continua de emisiones fugitivas permite disponer de la evidencia para intervenir con mayor rapidez y explicar objetivamente qué está ocurriendo.
En este artículo analizamos qué son las emisiones fugitivas, dónde se originan con mayor frecuencia y qué contaminantes atmosféricosLa contaminación del aire causada por los contaminantes atmosféricos constituye uno de los problemas ambientales más críticos y complejos a los que nos enf...
Leer más conviene vigilar. También explicamos las principales metodologías de detección (desde las inspecciones LDAR y los equipos portátiles hasta las redes de sensores profesionales trabajando en continuo), el papel de la monitorización perimetral, las exigencias regulatorias y cómo una red de datos en tiempo real ayuda a reforzar la detección temprana, la trazabilidad y la toma de decisiones ambientales.

Con datos continuos, la emisión fugitiva pasa a ser una señal operativa que se puede seguir, analizar y anticipar antes de que escale.
Qué es la monitorización de emisiones fugitivas
La monitorización de emisiones fugitivas es el conjunto de técnicas y sistemas empleados para detectar, medir y gestionar liberaciones incontroladas de gases o partículas desde una instalación industrial. A diferencia de las emisiones canalizadas (las que salen por una chimenea o un conducto identificado), las emisiones fugitivas pueden escapar por múltiples puntos como válvulas, bridas, juntas, bombas, tanques, equipos de carga y descarga, conducciones o zonas de proceso al aire libre.
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Su complejidad reside en que no responden a una única fuente de emisión ni tampoco a un patrón estable. Una fuga puede ser intermitente, variar con la presión, la temperatura o el estado de un equipo y dispersarse de forma variable según las condiciones meteorológicas. Por eso, una medición aislada puede confirmar que existe un problema, pero no siempre permite saber cuándo se inicia, cuánto dura, cuál es su evolución ni qué fuente lo origina.
Monitorizar estas emisiones significa transformar un fenómeno difuso en información útil para operar. El objetivo no es únicamente localizar una fuga. Se trata de disponer de datos para priorizar inspecciones y reparaciones, reducir pérdidas de producto, prevenir exposiciones y olores ofensivos, documentar el desempeño ambiental y responder ante requisitos regulatorios. Para lograrlo, la detección de emisiones fugitivas combina metodologías complementarias, como programas de detección y reparación de fugas (LDAR), equipos portátiles, cámaras de imagen óptica de gases y redes de sensores que aportan datos continuos.
La monitorización continua no sustituye necesariamente a las inspecciones reglamentarias. Su valor está en cubrir el intervalo entre campañas al identificar cambios de concentración, detectar episodios anómalos y generar una serie de datos trazables que ayude a decidir dónde intervenir. No se puede gestionar una emisión que solo se observa de forma puntual; medir de forma continua permite pasar de reaccionar ante una fuga a anticiparse a ella detectándola antes de que genere un problema.

La red de monitorización perimetral sitúa sensores en el límite exterior de la instalación para captar el efecto acumulado de todas las emisiones difusas antes de que alcancen el entorno.
Principales fuentes de emisiones fugitivas en instalaciones industriales
La principal dificultad de las emisiones fugitivas es que no se originan en un único punto, ni siquiera siguen un patrón uniforme. Cada tipo de instalación industrial presenta sus propios focos críticos, en función de sus procesos, equipos y materiales empleados. Identificar dónde se concentra el riesgo es el primer paso para diseñar una estrategia de monitorización eficaz.
Instalaciones de petróleo y gas
Las emisiones fugitivas en el sector oil & gas, se originan a lo largo de toda la cadena productiva, desde la extracción hasta el procesamiento, almacenamiento y transporte. Los sellos de válvulas y bridas, los compresores y bombas, los tanques de almacenamiento y las líneas de distribución son los puntos más susceptibles a las fugas, debido al desgaste, fallos en los sellos o las fluctuaciones de presión. Se estima que más del 2% del gas que entra en la red de distribución puede perderse como emisiones fugitivas antes de llegar al consumidor final, lo que convierte la detección temprana en una prioridad tanto operativa como económica. Los principales contaminantes asociados a dicha actividad industrial incluyen CH4, COV, H2S y NOx, además de partículas en suspensión derivadas de procesos de combustión.
Refinerías y plantas petroquímicas
En las refinerías se combinan las emisiones de punto fijo con aquellas procedentes de fuentes difusas y que están distribuidas por toda la planta, lo que las convierte en instalaciones especialmente complejas de monitorizar. Válvulas, bridas, tanques de almacenamiento, compresores y sistemas de antorcha pueden liberar gases de forma continua o intermitente.
Plantas de biogás, vertederos y depuradoras
En instalaciones que gestionan materia orgánica, como vertederos y depuradoras, la digestión anaerobia y la descomposición de residuos generan biogás; compuesto en gran parte por metano (potencial de calentamiento global unas 28 veces superior al del CO2) que contribuye mayoritariamente al calentamiento global.
En Omán, Nama Water Services (NWS), una de las mayores empresas públicas del país, ha desplegado una red de 28 estaciones Kunak AIR Pro equipadas con sensores de H2S, NH3 y COV en múltiples depuradoras distribuidas por distintas ciudades. La compañía había identificado episodios recurrentes de mal olor en comunidades cercanas a sus instalaciones, causados por compuestos de azufre, amoniaco y COV, y necesitaba un sistema de monitorización fiable, versátil y continuo que le permitiera comparar el rendimiento entre plantas, respaldar decisiones con datos objetivos y garantizar una trazabilidad completa para el reporting ambiental interno.
Las mediciones continuas revelaron picos recurrentes de H2S vinculados a la llegada de influente séptico en horarios concretos, lo que permitió ajustar de forma específica los sistemas de ventilación de cabecera y las estrategias de dosificación química, reduciendo tanto la intensidad como la frecuencia de los episodios de olor registrados. Gracias a la autonomía energética de las estaciones (paneles solares y baterías) y a su diseño portátil, NWS pudo rotar los equipos entre plantas según prioridades operativas, comparando el rendimiento entre instalaciones bajo condiciones climáticas exigentes y manteniendo registros ambientales continuos y trazables para respaldo regulatorio.
Este enfoque rompe un patrón que se repite en muchas plantas de tratamiento de residuos como es no disponer de datos en tiempo real distribuidos en los focos de emisión. De este modo, las fugas de gases con olores ofensivos y metano permanecen invisibles hasta que generan una afección perceptible fuera de la instalación industrial.
Las EDAR emiten más metano fugitivo que vertederos y plantas de biogás, en parte porque los métodos de estimación actuales no siempre contabilizan bien el metano recuperado. Gil-García, D. et al. (2024).
Industrias químicas y de manufacturación
En industrias cementeras, metalurgia, minería, pasta de papel, plantas de fertilizantes o farmacéuticas, las emisiones fugitivas surgen de procesos muy diversos. Desde la apertura de contenedores, trasiego de materiales, mezcla de residuos hasta los sellados de equipos de proceso. Por ejemplo, las operaciones de apertura de contenedores y mezcla de residuos con contenido ácido pueden generar emisiones fugitivas de cloruro de hidrógeno (HCl)El cloruro de hidrógeno (HCl) es un compuesto inorgánico que, en condiciones normales de temperatura y presión, se presenta como un gas incoloro de olor pu...
Leer más que resultan difíciles de anticipar sin monitorización continua.

La detección temprana de emisiones fugitivas reduce el tiempo que permanecen activas.
Contaminantes clave en la monitorización de emisiones fugitivas
No todos los gases que constituyen las emisiones fugitivas generan el mismo tipo de riesgo. Mientras que unos se vinculan al cambio climático, otros afectan a la salud de las personas, y otros a la seguridad operativa o al deterioro de infraestructuras industriales. Conocer sus fuentes y comportamientos químicos es esencial para diseñar redes de monitorización eficaces con las que responder a cada realidad industrial.
Metano (CH4)
El metano es el contaminante prioritario en emisiones fugitivas de instalaciones de petróleo, gas, biogás y vertederos, con un potencial de calentamiento global entre 25 y 28 veces superior al del CO2 en un horizonte de 100 años. Su origen habitual está en fugas de válvulas, compresores, digestores y conducciones de gas natural, donde su detección temprana reduce el impacto climático, a la vez que evita pérdidas económicas directas de producto.
Compuestos orgánicos volátiles (COV)
Los COV, entre los que destacan el benceno, el tolueno y el xileno, se emiten principalmente en refinerías, plantas petroquímicas e instalaciones de manejo de disolventes, y están asociados tanto a riesgos ambientales como a efectos cancerígenos y respiratorios en exposiciones prolongadas. Su carácter volátil y su capacidad de escapar en pequeñas cantidades por sellos y juntas los convierte en uno de los indicadores más utilizados para validar programas LDAR.
Sulfuro de hidrógeno (H2S)
El H2S es uno de los gases más característicos de instalaciones que gestionan materia orgánica en condiciones anaerobias, como EDAR, vertederos y ciertas unidades de refino. Se reconoce por su característico olor a huevo podrido, perceptible incluso en concentraciones muy bajas. Además de su toxicidad aguda, es un gas altamente corrosivo para estructuras metálicas, lo que lo convierte en un contaminante prioritario tanto para la seguridad de los trabajadores como para la integridad de los equipos.
Amoniaco (NH3), dióxido de azufre (SO2) y otros gases
El amoniaco se libera principalmente en procesos de aireación, deshidratación de fangos y degradación biológica de compuestos nitrogenados, siendo un gas irritante para las vías respiratorias que además contribuye a la formación de partículas secundarias PM2,5.
El dióxido de azufre, sin embargo, se genera en procesos de combustión con alto contenido en azufre y en antorchas industriales. Junto al H2S, es uno de los contaminantes más característicos de la monitorización perimetral en refinerías y plantas petroquímicas. En vertederos, estos gases suelen presentarse de forma combinada con el metano y el CO2, lo que exige redes capaces de monitorizar varios contaminantes de forma simultánea para tener una visión completa del comportamiento de la instalación.

Aunque la monitorización continua no sustituye a los programas LDAR ni a las inspecciones con cámaras OGI, cubre exactamente ese intervalo de invisibilidad entre revisiones.
Métodos de detección de emisiones fugitivas
No existe un único método capaz de cubrir todas las necesidades de detección para las emisiones fugitivas. Las inspecciones periódicas, los equipos portátiles y las redes de sensores en continuo cumplen funciones distintas y, en la práctica, son más eficaces cuando se combinan entre sí.
Inspecciones LDAR
Los programas LDAR son planes técnicos estructurados para detectar, cuantificar, priorizar y reparar fugas de gases o COV en componentes concretos de una instalación, como válvulas, bridas o conexiones. Su lógica se basa en campañas periódicas (trimestrales, semestrales o anuales según la normativa aplicable) realizadas por equipos de campo con detectores de concentración. El límite estructural de este método es el intervalo entre inspecciones; localizan el problema, pero solo lo hacen en el momento puntual de la revisión, dejando sin cobertura todo lo que ocurre entre dos campañas.
Cámaras OGI y detectores portátiles
Las cámaras de imagen óptica de gases (OGI) permiten visualizar fugas invisibles al ojo humano, detectando cientos de compuestos emitidos (incluidos metano y COV) a una distancia segura y sin necesidad de detener la operativa industrial.
Es la técnica más utilizada en analizadores de campo dentro de las inspecciones LDAR tradicionales, ya que permite escanear rápidamente grandes secciones de equipos e identificar visualmente el origen de una fuga. Su principal aportación es la localización puntual y visual del punto de fuga, aunque, igual que el sistema LDAR, funciona como una fotografía del momento de la inspección y no como una vigilancia continua.
Monitorización continua mediante sensores
La monitorización continua mediante sistemas de sensores profesionales de alto rendimiento resuelve la limitación temporal de los sistemas LDAR y las cámaras OGI. En lugar de obtener una fotografía puntual, genera una serie de datos ininterrumpida que permite identificar emisiones incluso a bajas concentraciones y de forma intermitente, algo que los métodos tradicionales no cubren.
Las estaciones Kunak AIR incorporan tecnologías electroquímicas, sensores ópticos, NDIR e incluso espectroscopía láser de diodo sintonizable (TDLAS) para medir con precisión gases como el metano, incluso en ambientes de alta humedad como los de una EDAR. Con su sistema patentado de cartuchos intercambiables, estas estaciones son capaces de medir simultáneamente gases como CO, NO, NO2, O3, SO2, CO2, H2S, CH4, COV, NMHC, NH3, HCl, HCN, HF y O2, ofreciendo cobertura espacial suficiente para identificar puntos críticos, con mediciones comparables con estándares de referencia, sistema de alertas tempranas e integración con plataformas de gestión ambiental.
Redes de monitorización perimetral
Mientras que el LDAR identifica y repara fugas componente a componente mediante inspecciones periódicas, la red de monitorización perimetral sitúa sensores en el límite exterior de la instalación para captar el efecto acumulado de todas las emisiones difusas antes de que alcancen el entorno.
La tecnología Kunak permite desplegar estas redes de monitorización perimetral mediante una arquitectura de varios niveles (foco, perímetro y proceso) con resoluciones temporales de entre 1 y 15 minutos, datos meteorológicos integrados y transmisión continua a la plataforma Kunak Cloud. Esta combinación permite reconstruir la dirección y magnitud de cada episodio de emisión, generar alarmas multinivel con protocolos escalonados de respuesta y disponer de series temporales trazables y georreferenciadas para demostrar el cumplimiento normativo ante las autoridades.

No existe un único método capaz de cubrir todas las necesidades de detección para las emisiones fugitivas.
Por qué la monitorización continua mejora el control de emisiones fugitivas
Las inspecciones periódicas y los equipos portátiles siguen siendo herramientas imprescindibles para la detección de las emisiones fugitivas, pero comparten la limitación estructural de capturar únicamente lo que ocurre en el momento de la medición.
Entre dos campañas de inspección, cualquier fuga nueva puede permanecer activa, sin ser detectada ni registrada, durante buena parte del ciclo operativo de la instalación. Esa brecha temporal tiene un correlato económico y ambiental directo.
Aunque la monitorización continua no sustituye a los programas LDAR ni a las inspecciones con cámaras OGI, cubre exactamente ese intervalo de invisibilidad. Al desplegar sensores fijos que registran datos de forma ininterrumpida, es posible detectar emisiones incluso a baja concentración y de forma intermitente, un patrón habitual en fugas industriales que los métodos tradicionales, centrados en momentos puntuales, no llegan a capturar.
El cambio que aporta la monitorización continua no es solo tecnológico, sino de enfoque operativo. Sin datos continuos, la gestión de una fuga o de un episodio de mal olor se vuelve necesariamente reactiva. Se actúa cuando ya hay una queja, una alarma de seguridad, un problema de salud o una sanción.
Esta capacidad de anticipación se traduce en beneficios reales y concretos:
- Detección temprana de fugas, que reduce el tiempo que las emisiones permanecen activas.
- Identificación de patrones de emisión, relacionando picos con procesos y condiciones operativas concretas.
- Optimización de las campañas LDAR, priorizando inspecciones dónde y cuándo realmente existe riesgo.
- Reducción de pérdidas de producto y mejora de la eficiencia operativa.
- Generación de datos trazables y defendibles ante auditorías, inspecciones y reporting regulatorio.
Los sensores de metano de nueva generación, con sensibilidades de hasta 2 ppm y una correlación con TDLAS de R2 = 0,95 (una concordancia muy cercana a la precisión de un instrumento de laboratorio, pero con un coste mucho menor), han abierto la puerta a redes multipunto distribuidas por el perímetro de una instalación a un coste significativamente inferior al de las tecnologías tradicionales. Integrados en estaciones compatibles con cartuchos de múltiples gases y conectadas a una plataforma cloud, estos sensores permiten combinar mediciones de metano con otros contaminantes relevantes, alertas automáticas por superación de umbrales y generación de informes técnicos listos para autoridades o partes interesadas.
En aquellas instalaciones industriales que trabajan con sustancias peligrosas, el enfoque de monitorización continua es una mejora operativa y, al mismo tiempo, un requisito normativo. La Directiva Seveso exige sistemas de monitorización continua capaces de detectar fugas o liberaciones accidentales que puedan alterar la calidad del aireLa calidad del aire se refiere al estado del aire que respiramos y su composición en términos de contaminantes presentes en la atmósfera. Se considera buen...
Leer más, con alertas en tiempo real que permitan una respuesta rápida ante cualquier riesgo potencial.

Las inspecciones periódicas y los equipos portátiles comparten la limitación estructural de capturar únicamente lo que ocurre en el momento de la medición.
Monitorización de emisiones fugitivas y cumplimiento normativo
Las emisiones fugitivas no solo representan un riesgo ambiental y operativo sino que son también un ámbito cada vez más regulado, con marcos normativos específicos en Estados Unidos y la Unión Europea que exigen medición, control y reporting verificable.
Requisitos EPA y programas LDAR
En Estados Unidos, la regulación de emisiones fugitivas tiene su origen en la Clean Air Act (CAA), que establece el marco legal de base para su control industrial. Sobre esa base, la EPA ha desarrollado estándares específicos:
- NSPS (New Source Performance Standards), con requisitos LDAR concretos por sector (refino, química orgánica, distribución de gas natural).
- NESHAP (National Emission Standards for Hazardous Air Pollutants), que fijan umbrales de fuga y plazos de reparación por tipo de componente y compuesto.
- RCRA (Resource Conservation and Recovery Act), Partes 264 y 265 del 40 CFR Part 60 (Código de Regulaciones Federales de EE. UU., Título 40, Protección del Medio Ambiente), establece estándares de fugas en equipos aplicables a instalaciones de tratamiento, almacenamiento y eliminación de residuos peligrosos.
- Método 21 de la EPA, es la metodología de medición referencia de la RCRA para programas LDAR con la que detectar fugas de COV en válvulas, bridas, sellos de bombas y conectores; estableciendo umbrales habituales de 500 ppmv sobre el fondo para válvulas bajo NSPS Subpart VVa o de 10.000 ppmv para componentes bajo normativas anteriores.
- SIPs (State Implementation Plans), muchos estados incorporan los requisitos federales LDAR por referencia o establecen exigencias más estrictas en función de sus objetivos de calidad del aire.
Reglamento europeo de metano y obligaciones MRV
En la Unión Europea, el marco regulatorio de emisiones fugitivas se articula en dos niveles complementarios. Por un lado, la Directiva de Emisiones Industriales (IED, Directiva 2010/75/UE, revisada por la Directiva 2024/1785/UE) y los documentos de Mejores Técnicas Disponibles (BAT/BREF) por sector establecen los requisitos generales de gestión y control de emisiones fugitivas aplicables a cualquier instalación con Autorización Ambiental Integrada (AAI), con independencia del contaminante o del sector industrial.
Sobre esa base horizontal, el Reglamento (UE) 2024/1787 añade un marco específico y más exigente para el metano en los sectores del petróleo, gas natural y carbón, estableciendo un sistema integral de medición, notificación y verificación (MRV) aplicable tanto a operadores europeos como a importadores de energía fósil desde terceros países. El reglamento obliga a cuantificar las emisiones a nivel de fuente y de emplazamiento, a ejecutar campañas LDAR periódicas y a presentar inventarios anuales verificados de forma independiente.
Un principio clave de este reglamento es que las campañas LDAR deben priorizar la detección y eliminación rápida de fugas por encima de su mera cuantificación, reforzando la frecuencia de inspección en los componentes con mayor riesgo y estableciendo que toda fuga, sea del tamaño que sea, debe examinarse, porque las pequeñas pueden convertirse en grandes. El incumplimiento puede conllevar sanciones de hasta el 20% de la facturación anual de la empresa.
Reporting industrial, trazabilidad y transparencia ESG
Más allá del cumplimiento estrictamente regulatorio, las emisiones fugitivas afectan directamente a los indicadores que exigen marcos de sostenibilidad como la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) o el Sistema Comunitario de Gestión y Auditorías Medioambientales (EMAS), especialmente cuando el proceso implica metano u otros gases de efecto invernaderoLos gases de efecto invernadero (GEI) son gases, naturales o generados por la actividad humana, que retienen el calor en la atmósfera terrestre y regulan l...
Leer más. Un programa de monitorización de emisiones fugitivas bien instrumentado aporta dos activos ESG de alto valor:
- Transparencia, mediante datos trazables, auditables y comparables en el tiempo.
- Reducción cuantificable, expresada en KPI concretos como la tasa de fuga o la evolución temporal de los puntos activos.

Monitorización de emisiones en la planta química de BASF en Ludwigshafen (Alemania).
Cómo ayudan las redes de sensores a gestionar las emisiones fugitivas
Una única estación de monitorización, por precisa que sea, no puede caracterizar el comportamiento de emisiones que se producen en múltiples puntos y con intensidad variable. La clave para gestionar emisiones fugitivas está en desplegar una red de sensores distribuidos con cobertura espacial suficiente para identificar puntos críticos, convirtiendo un fenómeno difuso en una variable controlable.
Cobertura espacial y detección temprana
Una red multipunto permite detectar emisiones incluso a baja concentración y de forma intermitente, un patrón habitual en fugas industriales que un único sensor fijo o una inspección puntual no captarían. Al combinar datos de concentración de varias estaciones con información meteorológica en tiempo real (dirección y velocidad del viento, temperatura, humedad), es posible establecer de dónde procede una emisión y en qué momento se ha producido, en lugar de limitarse a constatar que existe.
De datos aislados a inteligencia operativa
El valor de una red de sensores no reside únicamente en la captura del dato, sino en su análisis conjunto. Una red bien diseñada permite:
- Identificar patrones de emisión, relacionando picos con procesos y condiciones operativas concretas.
- Priorizar inspecciones LDAR dónde y cuándo realmente existe riesgo, en lugar de aplicar el mismo criterio a toda la instalación.
- Detectar el efecto acumulativo de múltiples fuentes operando en un mismo territorio, algo que las mediciones puntuales no permiten evaluar.
- Generar alertas automáticas por superación de umbrales, con protocolos de respuesta escalonados según la gravedad del episodio.
- Disponer de series de datos trazables y georreferenciadas para reporting normativo y auditorías ESG.
Integración con la operación industrial
Estas redes no operan de forma aislada sino que se integran con sistemas de gestión ambiental, plataformas de reporting y, en algunos casos, con software de terceros a través de API, lo que permite automatizar la extracción de lecturas y alertas o desarrollar herramientas de visualización propias. Esta capacidad de integración es la que transforma la monitorización de emisiones fugitivas de un ejercicio de cumplimiento puntual en una infraestructura operativa continua, capaz de sostener decisiones de mantenimiento, priorización de reparaciones y demostración de control ambiental de una industria ante terceros.
Monitorización de emisiones fugitivas con tecnología Kunak
Kunak AIR Pro es la estación de monitorización ambiental diseñada para dar respuesta a las necesidades de detección de emisiones fugitivas en entornos industriales, con capacidad para medir simultáneamente hasta cinco gases y partículas en suspensión, con precisión equiparable a la de las estaciones de referencia (near-reference).
Sensores multigás y cartuchos intercambiables
La tecnología patentada Kunak de cartuchos inteligentes GasPlug permite combinar, sustituir o intercambiar sensores en apenas dos minutos, autoconfigurándose sin necesidad de enviar el equipo a fábrica para su calibración.
Entre los gases medibles se incluyen CO, CO2, NO, NO2, O3, SO2, H2S, NH3, CH4, COV y HCl, junto con partículas PM1, PM2,5 y PM10, con límites de detección tan bajos como 2 ppb para H2S o NH3 y 1 ppb para COV, y una frecuencia de muestreo de hasta 3 Hz. Esta combinación de gases cubre precisamente el perfil de contaminantes más relevante en emisiones fugitivas, así controla el metano y COV en instalaciones de oil & gas y refino; H2S en depuradoras y vertederos; y NH3 o SO2 en industrias químicas.
Estaciones diseñadas para entornos industriales exigentes
Los equipos Kunak están construidoImagina despertar cada mañana a las 5:00 a.m. con el estruendo incesante de una autopista a escasos metros de tu ventana. Sufrir este ruido de alta intensi...
Leer máss con protección IP65, alimentación autónoma mediante panel solar y comunicación bidireccional 2G/3G/4G o Ethernet, lo que permite su despliegue en perímetros industriales, zonas de proceso o emplazamientos remotos sin infraestructura eléctrica cercana.
Los equipos Kunak están diseñados para el monitoreo perimetral de emisiones difusas o detección de fugas en zonas no clasificadas como ATEX, pero pueden adaptarse para operar en entornos con riesgo de explosión cumpliendo los requisitos de Zona 1 ATEX (un requisito habitual en instalaciones de petróleo, gas y biogás) siempre que se configure el sistema adecuadamente.
Kunak AIR Cloud, el camino del dato a la decisión
Todos los datos obtenidos por la red de sensores de monitorización de emisiones fugitivas se transmiten a Kunak AIR Cloud, una plataforma que centraliza la información en tiempo real, con visualización geolocalizada mediante mapas de calor, configuración de umbrales de alerta y generación de informes automatizados con trazabilidad completa. Esta arquitectura permite pasar de gestionar emisiones de forma reactiva a hacerlo de forma anticipada.

Las instalaciones con mayor necesidad de control de emisiones fugitivas son las de petróleo y gas, refinerías y plantas petroquímicas, plantas de biogás, vertederos y depuradoras (EDAR), además de industrias químicas y de manufacturas.
Preguntas frecuentes sobre monitorización de emisiones fugitivas
Qué es la monitorización de emisiones fugitivas
La monitorización de emisiones fugitivas es el conjunto de técnicas y sistemas empleados para detectar, medir y gestionar fugas no canalizadas de gases o partículas en instalaciones industriales. A diferencia de las emisiones que salen por una chimenea, estas escapan de forma difusa por válvulas, bridas, tanques, conducciones o procesos abiertos, por lo que requieren métodos específicos de detección, como inspecciones LDAR, cámaras OGI o redes de sensores continuos.
Qué gases se miden habitualmente en la monitorización de emisiones fugitivas
Los contaminantes más relevantes varían según el sector, pero suelen incluir metano (CH4), compuestos orgánicos volátiles (COV), sulfuro de hidrógeno (H2S), amoniaco (NH3) y dióxido de azufre (SO2). El metano predomina en instalaciones de petróleo, gas y biogás, el H2S en depuradoras y vertederos, y los COV en refinerías y plantas petroquímicas.
Cómo mejora la monitorización continua los programas LDAR
Los programas LDAR se basan en inspecciones periódicas que solo detectan fugas en el momento concreto de la revisión, dejando sin cobertura el intervalo entre campañas. La monitorización continua de emisiones fugitivas cierra esa brecha al generar datos ininterrumpidos que permiten detectar fugas nuevas en tiempo real, identificar patrones de emisión y priorizar las inspecciones LDAR donde y cuando realmente existe riesgo.
Qué industrias necesitan monitorizar las emisiones fugitivas
Las instalaciones con mayor necesidad son las de petróleo y gas, refinerías y plantas petroquímicas, plantas de biogás, vertederos y depuradoras (EDAR), además de industrias químicas y de manufacturas. En todos estos sectores, las emisiones fugitivas se originan en procesos muy distintos (desde el trasiego de materiales hasta la digestión anaerobia), lo que exige adaptar la red de sensores a los puntos críticos de cada instalación.
Cómo ayuda la monitorización de emisiones fugitivas al cumplimiento ambiental
Al generar datos continuos, trazables y georreferenciados, la monitorización facilita el cumplimiento de marcos regulatorios como el Método 21 de la EPA, los programas LDAR exigidos en Estados Unidos o el Reglamento UE 2024/1787 sobre emisiones de metano, que obliga a medir, notificar y verificar (MRV) en el sector energético europeo. Estos mismos datos sirven también para reforzar el reporting ESG y demostrar transparencia ante auditorías y comunidades vecinas.
[Foto: fuga en una gran tubería]

Conclusión: medir el punto ciego ya no es opcional
Las emisiones fugitivas han sido el punto ciego dentro de la gestión ambiental industrial hasta hace muy poco. Al ser invisibles y difusas, son detectadas casi siempre demasiado tarde, cuando ya se han convertido en una queja vecinal, una sanción o una pérdida de producto acumulada. El modelo empleado durante mucho tiempo, basado en inspecciones puntuales y estimaciones generales, ha dejado de ser suficiente.
La combinación de programas LDAR, cámaras OGI y redes de sensores continuos no compite entre sí sino que se complementan. Cada método cubre una función distinta y su valor real aparece cuando se combinan. Las inspecciones periódicas localizan y reparan; las redes de sensores avanzados monitorizando en continuo llenan el vacío temporal entre campañas, convirtiendo un fenómeno intermitente en una serie de datos trazable. Cuando hay datos continuos, las quejas por olores caen, las auditorías se simplifican y la relación entre la instalación y su entorno deja de sustentarse en argumentos para hacerlo con evidencias.
El marco regulatorio avanza en la misma dirección. Exigir medición continua, verificación independiente y reporting trazable, no solo el cumplimiento formal. En paralelo, los requisitos ESG están trasladando esa misma exigencia de transparencia a los mercados financieros y a la reputación corporativa.
Las empresas que sigan tratando las emisiones fugitivas como un problema de cumplimiento puntual seguirán descubriendo sus fugas por la vía más costosa (una sanción, una queja o una pérdida de producto), mientras que las que invierten en monitorización continua ya disponen de la infraestructura de datos necesaria para anticiparse, proteger a sus equipos y demostrar, con evidencia, que vigilan y controlan lo que emiten.
Referencias
- Wilde, S.E., Tyner, D.R., Johnson, M.R. (2025). The Efficacy of Methane Leak Detection and Repair (LDAR) Programs in Practice. ACS EST Air. 2025 Oct 28;2(11):2527-2536. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12624710/
- Wang, J. L., Barlow, B., Funk, W., Robinson, C., Brandt, A., Ravikumar, A. P. (2024). Large-Scale Controlled Experiment Demonstrates Effectiveness of Methane Leak Detection and Repair Programs at Oil and Gas Facilities. Environmental Science & Technology 3194-3204 VL- 58-7- American Chemical Society. https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/acs.est.3c09147
- Khoma, M.S., et al. (2024). Influence of hydrogen sulphide on the corrosion and hydrogenation of 07Cr16Ni6 steel. Corrosion Engineering, Science and Technology. Volume 59, Issue 4. Pages: 249-258. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1478422X241246677#tab-contributors
- Gil-García, D., Revuelta-Aramburu, M., Morales-Polo, C., Cledera-Castro, M.d.M. Optimizing Methane Recovery for Fuels: A Comparative Study of Fugitive Emissions in Biogas Plants, WWTPs, and Landfills. Fuels 2024, 5, 762-781. https://repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/95605/2024115213348881_fuels-05-00042.pdf?sequence=1&isAllowed=y
- Rex, T.L. Ng, Mimi H. Hassim, Markku Hurme. (2017). A hybrid approach for estimating fugitive emission rates in process development and design under incomplete knowledge. Process Safety and Environmental Protection, Volume 109, 2017, Pages 365-373. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0957582017301167









