Necesidad
El vertedero de Valdemingómez, situado en el sureste de Madrid, es una de las principales infraestructuras de gestión de residuos sólidos urbanos de España. Desde su puesta en marcha en 1985, ha acumulado más de 20 millones de toneladas de residuos, operando en una superficie superior a 150 hectáreas.
Este contexto implica una problemática ambiental compleja, caracterizada por:
- Emisiones continuas de gases, especialmente metano (CH4), con impacto directo en el balance de gases de efecto invernadero
- Presencia de gases odoríferos como sulfuro de hidrógeno (H2S), amoniaco (NH3) y compuestos orgánicos volátiles (COVs), responsables de episodios de olor
- Riesgos asociados a la dispersión de contaminantes en función de condiciones meteorológicas
- Potencial afección a acuíferos y entorno urbano próximo
A estos factores se suma una creciente presión regulatoria y social, que exige control continuo, evidencia trazable y capacidad de respuesta ante incidencias.
En este escenario, las campañas de medición puntuales resultan insuficientes. La operación del vertedero requiere datos en continuo, con resolución temporal y espacial suficiente para identificar focos, entender patrones de emisión y actuar de forma proactiva.







