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Leer más en Centros de Datos en el condado de Loudoun, desplegando siete unidades de sensores en 22 ubicaciones potenciales para medir NO2, CO y PM2,5 y cuantificar el impacto acumulativo en las comunidades. Esta monitorización representa un cambio fundamental: de estimar emisiones a medirlas con instrumentos de grado regulatorio, permitiendo a los operadores de centros de datos demostrar cumplimiento ante administraciones ambientales, comunidades colindantes y mercados financieros con datos verificables y auditables, no solo declaraciones.
Cada vez que una empresa entrena un modelo de IA, realiza una videollamada o consulta un archivo en la nube, una instalación física en algún lugar del mundo consume energía, disipa calor y, en muchos casos, pone en marcha un generador diésel. Hasta ahora, esa realidad ha permanecido invisible en los balances ambientales del sector digital. Pero ya no es posible.
La monitorización de la calidad del aire en centros de datos consiste en la medición continua o periódica de los contaminantes atmosféricos generados por estas instalaciones en todas sus fases operativas: construcción, operación y desmantelamiento. Las principales fuentes de emisión en un centro de datos en funcionamiento son los generadores diésel de respaldo y las turbinas de gas natural, que emiten NO2, CO, PM2,5 e hidrocarburos (HC), o COV en terminología europea, durante las pruebas de carga y los cortes de suministro eléctrico.
Un segundo riesgo, menos visible, es la calidad del aire interior; concentraciones de ozono (O3) superiores a 10 ppb pueden causar corrosión progresiva en conectores de cobre y placas de circuito, un umbral muy inferior al límite de 70 ppb establecido para la salud humana.
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A su vez, la densidad de estas instalaciones en determinadas zonas geográficas o corredores de centros de datos, como el de Loudoun County en Virginia, EE. UU. (una de las mayores concentraciones mundiales), amplifica el impacto acumulativo de estas emisiones; razón por la que organismos como el Departamento de Calidad Ambiental de Virginia (DEQ), con financiación de la EPA, despliegan ya redes de sensores para caracterizar específicamente las emisiones atmosféricasLas emisiones atmosféricas son sustancias contaminantes vertidas al aire cuyo origen se fundamenta principalmente en actividades humanas como la industria...
Leer más la huella ambiental de este sector industrial para controlar la contaminación y proteger a las comunidades próximas.
Los centros de datos se han convertido en infraestructura crítica global. En noviembre de 2025, solo en Estados Unidos operaban 5.427 centros de datos activos, y el número de instalaciones hiperescala o de computación masiva a nivel mundial superó las 1.297 unidades a finales de 2025, habiendo duplicado su número en los últimos cinco años, según Synergy Research Group. La demanda de computación para inteligencia artificial, servicios en la nube y plataformas digitales actúa como acelerador y la tendencia de crecimiento no muestra señales de ralentización.
Sin embargo, las emisiones asociadas a esta infraestructura no responden al perfil de una industria tradicional. Son intermitentes (los generadores solo arrancan en pruebas de carga o cortes de suministro), difusas (distribuidas entre equipos de refrigeración, grupos electrógenos y maquinaria de construcción) y multifuente. Esa combinación las hace más difíciles de caracterizar y, hasta hace muy poco, menos reguladas que otras actividades industriales de impacto equivalente.
Son tres los factores que han convertido la monitorización ambiental de centros de datos en una prioridad ineludible:
- Presión regulatoria creciente. En EE.UU., el Virginia Department of Environmental Quality (DEQ) lanzó en febrero de 2026 la Fase I de su Data Center Air Monitoring Project, financiado por la EPA, desplegando sensores en tiempo real en el «Data Center Alley» de Loudoun County para medir CO, NO2 y PM2,5. En Europa, las exigencias de reporte ambiental se endurecen progresivamente bajo el marco de la directiva de sostenibilidad corporativa (CSRD).
- Demanda de transparencia comunitaria. Las comunidades colindantes a estas instalaciones exigen acceso a datos objetivos sobre la calidad del aire que respiran. No es una demanda difusa, por ejemplo, es la razón por la que el DEQ de Virginia ha iniciado dicho proyecto para su regulación.
- Riesgo operacional interno. Este es el vector menos visible y, paradójicamente, el más costoso. Concentraciones de ozono superiores a 10 ppb o niveles elevados de sulfuros de hidrógeno pueden iniciar procesos de corrosión en conectores de cobre y plata que degradan el hardware de forma progresiva. La norma ANSI/ISA-71.04-2013 clasifica la severidad del ambiente corrosivo en cuatro niveles (G1 a G4), y recomienda el uso de sensores de corrosión en tiempo real (láminas de cobre y plata expuestas al ambiente) para monitorizar la reactividad del aire antes de que el daño sea irreversible.
Los modelos proyectan que para finales de la década los centros de datos de EE.UU. podrían ser responsables de aproximadamente 1.300 muertes prematuras anuales y hasta 600.000 casos de síntomas de asma anuales, con un coste para la salud pública estimado en cerca de 20.000 millones de dólares al año. Guidi, G. et al. (2026).
Los principales parámetros a controlar en estas instalaciones abarcan tanto contaminantes exteriores como interiores:
| Parámetro | Relevancia en centros de datos |
| NO2 | Emitido por generadores diésel y turbinas de gas durante pruebas y emergencias |
| CO | Indicador de combustión incompleta en grupos electrógenos. |
| PM2,5 / PM10 | Generado en fase de construcción; riesgo para comunidades colindantes. |
| O3 (ozono) | Por encima de 10 ppb, corroe conectores de cobre y placas de circuito. |
| H2S y compuestos sulfurados | Aceleran la corrosión de contactos metálicos en salas de servidores. |
| COV (compuestos orgánicos volátiles) | Presentes en emisiones de generadores y materiales de construcción. |
| Corrosividad del aire (Cu/Ag) | Clasificación G1-G4 según ISA-71.04; requiere sensores de lámina metálica en tiempo real. |
Este artículo abarca de forma integral todas las aplicaciones de la monitorización de calidad del aire en centros de datos. Desde el perímetro exterior y la fase de construcción hasta las salas de servidores, pasando por los criterios de selección de sensores adecuados para cada caso de uso. El objetivo final que persigue es que un responsable ambiental, un director de operaciones o un ingeniero de mantenimiento de las instalaciones dispongan de los criterios técnicos necesarios para tomar decisiones fundamentadas.
¿Qué impacto real tienen estas instalaciones sobre la calidad del aire de las comunidades que las rodean?

Los programas de monitorización ambiental en centros de datos raramente se limitan a vigilar un único contaminante.
Por qué los centros de datos generan preocupaciones sobre la calidad del aire
Un centro de datos no contamina como una fábrica. No dispone de una chimenea permanente, no vierte emisiones de forma continua y predecible, y no encaja fácilmente en los marcos regulatorios diseñados para la industria tradicional. Esa es, precisamente, la raíz del problema. Las emisiones de un centro de datos son más difíciles de caracterizar, y hasta ahora esa dificultad se ha traducido en una menor presión regulatoria.
Tres fuentes y tres perfiles de emisión
La monitorización de emisiones en centros de datos debe contemplar simultáneamente diversas fuentes que cuentan con comportamientos temporales muy distintos:
- Generadores diésel y turbinas de gas natural de respaldo. Son la fuente de emisión más intensa. Operan durante pruebas de carga (habitualmente con frecuencia mensual o trimestral) y durante los cortes de suministro eléctrico. En esos intervalos, emiten pulsos concentrados de NOx, CO, PM2,5 e hidrocarburos. La contaminación atmosférica originada por los generadores diésel en centros de datos es el vector que más atención regulatoria está recibiendo, precisamente porque estas emisiones son puntuales, difíciles de anticipar y de alto impacto en el entorno
- Sistemas de refrigeración y equipos auxiliares. Operan de forma continua. Sus emisiones son de menor intensidad, pero constantes. En instalaciones de gran escala, la acumulación sostenida de estas emisiones (especialmente en espacios interiores) puede alcanzar umbrales relevantes para la integridad del hardware.
- Actividad constructiva. Es una fase temporal, pero de impacto local elevado. La maquinaria pesada genera polvo de PM10 y PM2,5 que afecta a las comunidades colindantes, y sus emisiones de NOx y NO2 pueden extenderse más allá del perímetro de la obra durante meses o años, especialmente en proyectos de expansión sucesiva.
El problema de la concentración geográfica de centros de datos
Ninguna de estas fuentes resulta especialmente problemática de abordar de forma aislada. El desafío real emerge cuando se consideran en conjunto y, sobre todo, cuando se multiplican en un mismo corredor geográfico.
En Loudoun County (Virginia), decenas de instalaciones de centros de datos operan en un área reducida. Ningún operador individual monitoriza el impacto acumulativo de sus generadores sobre la calidad del aire del entorno; cada uno gestiona sus propias pruebas de carga, sus propios cortes, su propia fase de construcción. El resultado es una huella ambiental colectiva que solo puede evaluarse con redes de sensores de área extensa, como las que el Virginia DEQ ha comenzado a desplegar con financiación de la EPA. Este mismo patrón de impacto acumulativo se está replicando en corredores de centros de datos emergentes como el Madrid Hub Digital y Zaragoza y alrededores, en España; el Gran Yakarta en Indonesia; en los 177 centros de datos de Malasia operados por 64 proveedores; y en otras áreas mundiales de alta densidad en infraestructura digital.
Las dos dimensiones del riesgo ambiental de los centros de datos
El problema ambiental que generan los centros de datos posee dos vertientes, y ambas requieren estrategias de monitoreo distintas:
- Dimensión externa: impacto en las comunidades colindantes y cumplimiento de la normativa ambiental Es la dimensión más visible y la que genera mayor presión regulatoria y social.
- Dimensión interna: los contaminantes no solo salen del centro de datos, también entran en él. Ozono, sulfuros de hidrógeno y partículas en suspensión en el aire interior pueden degradar progresivamente los conectores metálicos y las placas de circuito. Este riesgo operacional (silencioso, acumulativo y costoso) es el que más frecuentemente se subestima.

Los operadores de centros de datos se enfrentan, cada vez más, a una exigencia adicional como es demostrar que cumplen la la normativa vigente, con datos verificables, en tiempo real y accesibles al público.
Aplicación 1: monitorización de emisiones de generadores de respaldo
Un centro de datos no contamina de forma continua. Contamina en ráfagas. Y esas ráfagas tienen nombre, hora y causa: son las pruebas periódicas de carga de los generadores diésel y las turbinas de gas natural de respaldo, y los cortes de suministro eléctrico imprevistos. Esta intermitencia es precisamente lo que hace que la monitorización de la contaminación atmosférica por generadores diésel en centros de datos sea técnicamente una misión exigente y, al mismo tiempo, relevante a nivel regulatorio.
Un centro de datos de tamaño medio puede operar entre 10 y 30 generadores de respaldo. En corredores de alta densidad, el número de unidades que pueden arrancar simultáneamente durante una prueba coordinada o un corte regional supera con facilidad las 100-200 unidades en un radio de pocos kilómetros. Ningún operador individual tiene visibilidad sobre el impacto acumulativo de ese evento en la calidad del aire circundante.
Las pruebas de carga son obligatorias para garantizar la fiabilidad operativa de la instalación. Proceso que tiene una consecuencia importante para la monitorización del centro de datos porque estas emisiones son predecibles en el tiempo. Un operador sabe cuándo van a arrancar sus generadores. Eso convierte las pruebas periódicas en el evento más fácil de correlacionar con los datos de calidad del aire ambiente y en el punto de partida natural para cualquier programa de monitoreo de emisiones en centros de datos.
Contaminantes prioritarios y límites regulatorios en generadores de respaldo
Los generadores diésel y las turbinas de gas emiten un perfil de contaminantes bien caracterizado. Estos son los parámetros prioritarios para la monitorización de la calidad del aire en centros de datos:
| Contaminante | Efectos principales | Límite NAAQS (EE.UU.) | Límite UE (Directiva 2024/2025) |
| NO2 | Precursor de ozono troposférico y esmogEsmog, qué hay detrás de esa densa niebla
El esmog es una mezcla de contaminantes atmosféricos que se acumulan en la atmósfera, especialmente en área... Leer más fotoquímico. |
100 ppb (media horaria, percentil 98 anual). | 200 µg/m3 (media horaria). |
| PM2,5 | Impacto respiratorio y cardiovascular. | 35,0 µg/m3 (media 24h, percentil 98). | 10 µg/m3 (media anual, objetivo 2030). |
| CO | Indicador de combustión incompleta. | 35 ppm (media horaria). | – |
| HC / COV | Precursores de ozono; impacto acumulativo. | Sin límite NAAQS directo en aire ambiente. | – |
Los hidrocarburos no tienen un límite regulatorio directo en aire ambiente bajo el estándar NAAQS, pero son relevantes en evaluaciones de impacto acumulativo, especialmente cuando varias instalaciones operan en proximidad.
Estrategia de monitorización recomendada con generadores de respaldo
El diseño de la red de monitorización para los centros de datos debe resolver dos objetivos simultáneos: detectar la huella exterior de las emisiones y poder atribuirla a eventos concretos de operación.
Para lograrlo es recomendable establecer la siguiente estrategia de monitorización:
- Red perimetral con sensores a sotavento. La ubicación de sensores en el perímetro de la instalación y en zonas residenciales a sotavento permite detectar los picos de NO2, CO y PM2,5 generados durante las pruebas de carga y correlacionarlos con el registro de operación de los generadores. Esta correlación es el dato que las administraciones ambientales están comenzando a exigir.
- Coubicación con estaciones regulatorias de referencia. Cuando existe una estación de monitorización regulatoria en el área de influencia, la coubicación de un sensor de bajo coste junto a ella permite la validación cruzada de datos y refuerza la credibilidad del programa de monitorización ante las autoridades. Este es exactamente el enfoque adoptado en el proyecto del Virginia DEQ, donde uno de los sensores Kunak AIR Pro se ha desplegado junto a la estación reguladora de Ashburn para validar las mediciones en el corredor de centros de datos de Loudoun County.
El punto de partida eran las preocupaciones ciudadanas sobre las emisiones de los generadores de respaldo y las turbinas de gas natural que operan en estos complejos, muchos de los cuales concentran decenas de instalaciones en un área geográfica reducida.
- Transmisión de datos en tiempo real con alertas configurables. La capacidad de detectar episodios de emisión fuera del rango esperado sin esperar al cierre de campañas de inspección es un requisito operativo, no un añadido. Permite al operador actuar (y documentar su actuación) antes de que el incidente se convierta en una notificación regulatoria.
Parámetros mínimos recomendados a detectar:
| Prioridad | Parámetro | Justificación |
| Mínimo | NO2, CO, PM2,5 | Contaminantes con límites regulatorios directos y mayor impacto en la salud pública. |
| Recomendado | NOx total | Para evaluar la proporción NO/NO2 y el potencial de formación de ozono. |
| Según perfil | SO2 | En generadores diésel con combustible de alto contenido en azufre. |
| Según perfil | HC / COV | En instalaciones con evaluaciones de impacto acumulativo o requisitos de reporte voluntario. |

Las fuentes de ozono en interiores de centros de datos no son obvias, pero todas son evitables si se monitoriza adecuadamente la calidad del aire.
Aplicación 2: calidad del aire interior y control del ozono
El ozono interior es un problema de calidad del aire en los centros de datos que no aparece en los informes ambientales de las comunidades colindantes, no genera quejas vecinales y no activa ninguna alerta regulatoria. Y, sin embargo, puede costar millones de euros en hardware degradado antes de que se detecte.
El ozono es un oxidante fuerte que, a concentraciones elevadas en interiores, no ataca a los pulmones sino al cobre. Degrada los conectores metálicos, oxida los contactos de las placas de circuito y acelera el envejecimiento de componentes críticos de los centros de datos de forma progresiva e invisible.
Graedel, Franey y Kammlott (1983) demostraron en Bell Labs que el H2S y el SO2 atmosféricos son los principales agentes de corrosión del cobre en entornos electrónicos, estableciendo que la velocidad de degradación es proporcional a la concentración del contaminante y al tiempo de exposición, y que la humedad actúa como acelerador del proceso.
Este mecanismo de daño está documentado y cuantificado en la norma ANSI/ISA-71.04-2013 (Environmental Conditions for Process Measurement and Control Systems: Airborne Contaminants), la referencia técnica del sector para contaminantes en entornos de electrónica industrial.
El dato primordial que define esta aplicación es que el umbral de daño para el hardware es muy inferior al límite regulatorio para la salud humana. La norma ISA-71.04 establece el nivel de severidad G1 (inicio del riesgo para equipos electrónicos sensibles) en 10 ppb de O3. El límite NAAQS para salud humana es de 70 ppb en media de 8 horas. Esto significa que una sala de servidores puede estar perfectamente dentro de los límites legales para las personas y estar causando simultáneamente daño acumulativo al hardware.
Las fuentes de ozono en interiores son más diversas de lo que parece. Desde la infiltración desde el exterior durante episodios de esmog urbano, los sistemas de purificación de aire mal calibrados, las impresoras láser y equipos de oficina en zonas adyacentes, y descargas electrostáticas en equipos de alta tensión. Ninguna de estas fuentes de ozono en interiores es obvia. Pero todas son evitables si se monitoriza.
Otros contaminantes prioritarios para la calidad del aire interior
Otros contaminantes gaseosos que degradan el hardware y determinan la severidad del ambiente corrosivo, así como la clasificación final del entorno son:
- H2S (sulfuro de hidrógeno) y SO2 (dióxido de azufre): altamente corrosivos para contactos de cobre y plata. Sus fuentes en un centro de datos no son internas, proceden de emisiones industriales externas que se infiltran a través de los sistemas de toma de aire, ciertos materiales de construcción o equipos de refrigeración. Concentraciones de apenas unos pocos ppb son suficientes para iniciar procesos de corrosión en entornos con electrónica sensible.
- Partículas ultrafinasA simple vista, el aire que nos rodea puede parecer limpio, pero cuidado, en él se esconde un peligro casi imperceptible: las partículas ultrafinas (PUF)...
Leer más (PM1): capaces de depositarse en componentes electrónicos y causar cortocircuitos o degradación térmica. Especialmente relevantes en instalaciones próximas a autopistas de alta densidad de tráfico o a actividad industrial. - Humedad relativa y temperatura: no son contaminantes en sentido estricto, pero su interacción con H2S y SO2, en presencia de humedad, acelera los procesos de corrosión electroquímica de forma notable. Su monitorización continua es un complemento imprescindible en cualquier red de monitoreo de ozono en centros de datos.
En estas aplicaciones, los sensores de corrosión de lámina metálica (equipados con coupons o láminas delgadas de cobre y plata expuestas al ambiente) en tiempo real aportan el dato para la clasificación del ambiente corrosivo según la recomendación de la norma ISA-71.04.
Estos sensores no miden una concentración puntual de un gas concreto, miden el efecto acumulativo de todos los contaminantes corrosivos presentes sobre una superficie metálica de referencia, y permiten clasificar el ambiente según los niveles G1 (leve), G2 (moderado), G3 (severo) y G4 (muy severo).
De esta manera se obtiene una medición directamente orientada al riesgo operacional. No informa de cuánto ozono hay en el aire, sino cuánto está corroyendo ya el entorno. Para un responsable de instalaciones, esa diferencia es fundamental.
Estrategia de monitorización recomendada para la calidad del aire interior y control del ozono
En esta aplicación la estrategia de monitorización recomendada es que el diseño de la red de monitorización cubra tanto el interior de las salas de servidores como los puntos de entrada de aire exterior:
- Sensores en salas de servidores y unidades CRAC/CRAH: la monitorización en los sistemas de climatización de precisión permite detectar infiltraciones de contaminantes exteriores antes de que lleguen a los equipos críticos, actuando como primera línea de alerta.
- Integración con el BMS (Building Management System): la conexión de los sensores con el sistema de gestión del edificio permite activar automáticamente protocolos de filtración adicional o alertas operativas cuando se superan los umbrales de la norma ISA-71.04, sin depender de revisiones manuales periódicas.
«La monitorización de corrosión en tiempo real para la reactividad del cobre y la plata mide los niveles de contaminación en el aire de acuerdo con la norma ISA-71.04-2013.» ASHRAE Indonesia (2024).
Parámetros mínimos recomendados para esta aplicación:
| Prioridad | Parámetro | Justificación |
| Mínimo | O3, H2S, SO2 | Contaminantes con umbral de daño para hardware inferior al límite de salud humana. |
| Recomendado | PM2,5, PM1 | Deposición en componentes; relevante en zonas de alta exposición a tráfico o industria. |
| Complementario | Temperatura, humedad relativa | Aceleran la corrosión en presencia de gases corrosivos. |
| Avanzado | Sensor de reactividad Cu/Ag | Clasificación G1-G4 según ISA-71.04; métrica directa de riesgo operacional. |

Corredor de datos en Loudoun County, Virginia, EE. UU.
Aplicación 3: monitorización durante la fase de construcción
La construcción de un gran centro de datos no es únicamente un proyecto de ingeniería. Es una fuente de emisiones con fecha de inicio y fin y, al mismo tiempo, con un impacto muy concreto sobre las comunidades que viven alrededor de la zona de ubicación del centro de datos. Durante 18 a 36 meses, se producirán movimientos masivos de tierra, demolición, tráfico intenso de maquinaria pesada y actividades de corte y perforación que generan polvo, gases y ruidoImagina despertar cada mañana a las 5:00 a.m. con el estruendo incesante de una autopista a escasos metros de tu ventana. Sufrir este ruido de alta intens...
Leer más de forma continua. El problema no es que estas emisiones sean especialmente tóxicas, es que son sostenidas, predecibles y, en muchos casos, perfectamente evitables si se monitoriza en tiempo real.
Contaminantes prioritarios y límites regulatorios en fase de construcción de una central de datos
La monitorización de polvo en obras de centros de datos responde a un marco normativo específico, distinto al de la operación del centro:
En España, la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental establece la obligación de someter a Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) los proyectos de centros de datos de gran escala antes de su autorización. En función del tamaño del proyecto y la comunidad autónoma, el procedimiento puede incluir un Programa de Vigilancia Ambiental en obra con medidas específicas de control de emisiones de polvo y gases contaminantes. Dependiendo de si el proyecto es competencia estatal o autonómica, cada comunidad autónoma puede añadir requisitos adicionales a lo establecido en la citada ley.
En EE.UU., el control regulatorio se distribuye entre la EPA federal (Clean Air Act, New Source Review NSR, National Emission Standards for Hazardous Air Pollutant NESHAP) y agencias como el DEQ de Virginia, que emite permisos de aire específicos para centros de datos y publica un listado actualizado de permisos emitidos, y la CARB (California Air Resources Board). Además, varios estados disponen de sus propios programas activos para centros de datos como el Washington State Department of Ecology que emite permisos de construcción para centros de datos, exige evaluaciones de impacto sanitario por contaminantes tóxicos (diesel y NO2) y hace seguimiento del impacto acumulativo de los generadores en zonas como Quincy y Wenatchee. Incluso las agencias locales de calidad del aire de cada condado pueden establecer un control regulatorio específico para este tipo de instalaciones.
En mercados emergentes como el asiático, donde la regulación local está aún menos consolidada, la presión para adoptar estándares equivalentes proviene de los financiadores internacionales (IFC, bancos de desarrollo multilateral) que exigen el cumplimiento con sus propios estándares de desempeño ambiental como condición indispensable de financiación.
Para evaluar los contaminantes prioritarios y sus fuentes hay que tener en cuenta que el perfil de emisiones en fase de obra es diferente al de operación. Las fuentes son físicas y mecánicas, no de combustión organizada:
| Contaminante | Fuente principal en obra | Relevancia |
| PM10 | Movimientos de tierra, tráfico en pistas sin pavimentar, demolición. | Indicador principal de polvo en obra; parámetro de control en planes de gestión ambiental. |
| PM2,5 | Corte de materiales, actividad de maquinaria, resuspensión de polvo fino. | Mayor impacto sanitario; el parámetro que más preocupa a las comunidades colindantes. |
| NO2 / NOx | Motores diésel de excavadoras, camiones y grúas. | Relevantes en obras de alta densidad de maquinaria o en entornos urbanos donde se acumulan con el tráfico rodado. |
| CO | Combustión incompleta de motores. | Especialmente relevante en espacios semicerrados: garajes subterráneos en construcción, interiores en fase de instalaciones. |
| Sílice cristalina / partículas de hormigón | Corte, perforación y demolición de materiales de construcción. | Riesgo para salud laboral y comunidades muy próximas; requiere sensores con fraccionamiento fino (PM1, PM2,5, PM4, PM10). |
Estrategia de monitorización recomendada para la fase de obra de una central de datos
En la estrategia de monitorización recomendada para esta aplicación hay que tener en cuenta que el diseño de red persigue dos objetivos simultáneos: proteger a las comunidades y proteger al promotor del centro de datos.
- Red perimetral orientada a sotavento. La ubicación de sensores en los límites de la parcela, en la dirección de los núcleos residenciales más próximos, genera la evidencia documental que el promotor necesita ante la administración o ante eventuales reclamaciones vecinales. Sin datos propios en tiempo real, cualquier pico de PM10 registrado por una estación regulatoria cercana puede atribuirse a la obra sin posibilidad de refutación.
- Sensores en puntos de mayor actividad interior. La monitorización en zonas de movimiento de tierra, salidas de camiones y áreas de demolición permite identificar las fuentes internas de mayor contribución y activar medidas correctoras inmediatas como riego de pistas, limitación de velocidad en viales de obra o cubrición de cargas. La diferencia entre actuar a los 10 minutos de superar un umbral o detectarlo al día siguiente en un informe puede ser la diferencia entre cumplir el plan ambiental o recibir una inspección.
- Alertas configurables por umbral. La transmisión de datos en tiempo real con alertas automáticas (configuradas sobre los límites del plan de gestión ambiental) traslada la responsabilidad de actuación al momento en que ocurre el evento, no al momento en que se revisa el informe semanal.
Parámetros mínimos recomendados a supervisar:
- Mínimos: PM10, PM2,5, NO2 y CO.
- Recomendados: PM1, TSP (Total Suspended Particles), velocidad y dirección del viento para establecer la correlación de picos con las fuentes internas.
- Condiciones operativas del sensor: código de protección eléctrica IP65 mínimo para operar en un entorno con polvo en suspensión que no penetre en la electrónica y que garantice que está protegido de la lluvia, agua de riego de pistas o limpieza con manguera sin daños para los componentes internos. Además, debe contar con un rango de temperatura amplio y capacidad de alimentación por panel solar para puntos del perímetro sin suministro eléctrico disponible.
En general, los entornos de obra son exigentes porque cuentan con presencia de polvo, vibraciones, ausencia de infraestructura eléctrica en el perímetro y condiciones meteorológicas variables. Entorno para el que está diseñada la estación Kunak AIR Pro con el fin de que dichas condiciones ambientales no comprometan la calidad del dato.

En el interior de los centros de datos hay contaminantes gaseosos como el ozono que degradan el hardware y determinan la severidad del ambiente corrosivo.
Aplicación 4: monitorización del impacto de los centros de datos en comunidades colindantes
Cumplir la normativa ambiental ya no es suficiente. Los operadores de centros de datos se enfrentan, cada vez más, a una exigencia adicional como es demostrar que la cumplen, con datos verificables, en tiempo real y accesibles al público. La diferencia entre declarar el cumplimiento y probarlo está redefiniendo la relación entre esta industria y las comunidades que la rodean.
La oposición ciudadana al desarrollo de centros de datos no es un fenómeno marginal. En el norte de Virginia, comunidades de Loudoun y Prince William County han presionado directamente al DEQ para obtener datos objetivos sobre la calidad del aire en sus barrios. Esa presión ciudadana ha sido uno de los factores que ha impulsado el lanzamiento del Data Center Air Monitoring Project en febrero de 2026. Con 22 ubicaciones potenciales de monitorización diseñadas explícitamente para caracterizar el impacto acumulativo del corredor de centros de datos sobre las comunidades colindantes.
En España,el corredor del Henares (con proyectos activos de Microsoft, ACS/Iridium e Iron Mountain) en municipios como Alcalá de Henares, San Fernando de Henares, Torres de la Alameda y Loeches, está experimentando a escala las dinámicas de Loudoun County: crecimiento acelerado, evaluaciones de impacto ambiental en curso y comunidades colindantes que empiezan a demandar datos verificables sobre la calidad del aire.
«La contaminación del aire sigue siendo el mayor riesgo ambiental para la salud en Europa, causando enfermedades cardiovasculares y respiratorias que reducen la calidad de vida y, en los peores casos, llevan a muertes evitables.» EEA – Air quality in Europe 2023.
Cómo diseñar una red de monitorización de alcance comunitario
La lógica para esta aplicación de los centros de datos es opuesta a la de las aplicaciones interiores. La red de monitorización de la calidad del aire no se diseña para medir dentro de la instalación, sino fuera, en los receptores que importan a las comunidades como las zonas residenciales, parques, colegios y otros espacios sensibles a sotavento de las instalaciones.
El diseño de red óptimo combina dos tipos de localizaciones:
- Puntos a barlovento: establecen el nivel de fondo de contaminación sin influencia del centro de datos. Son el dato de referencia sin el que ninguna atribución es posible.
- Puntos a sotavento: detectan la contribución de la instalación sobre la calidad del aire en las zonas habitadas. La comparación entre ambos puntos permite cuantificar el impacto real, no estimarlo.
Esta es exactamente la lógica que el DEQ de Virginia aplicó en su proyecto, con cobertura simultánea de posiciones a sotavento, barlovento e interior de la zona de estudio. La coubicación de al menos un sensor junto a la estación de referencia regulatoria más próxima (otra decisión de diseño del proyecto DEQ) permite la validación cruzada de datos y refuerza la credibilidad de los resultados ante administraciones y ciudadanos.
Publicar los datos de los sensores en tiempo real a través de un portal web accesible transforma la red de sensores de calidad del aire para centros de datos en una herramienta de comunicación pública. La transparencia de los datos se convierte en mecanismo de gobernanza con el que cualquier ciudadano puede verificar los niveles de PM2,5, NO2 o CO en su barrio sin intermediarios, sin esperar informes anuales y sin necesidad de conocimientos técnicos.
Para los operadores con compromisos ESG, esta transparencia no es solo un coste de cumplimiento, es un activo. Los datos trazables y auditables de una red continua de monitorización de emisiones de centros de datos son exactamente el tipo de evidencia que los informes de sostenibilidad corporativa y las auditorías de terceros requieren para dar credibilidad a las declaraciones de impacto ambiental.
Parámetros recomendados a controlar para esta aplicación:
| Prioridad | Parámetro | Justificación |
| Mínimo | PM2,5, NO2, CO | Contaminantes con mayor impacto sanitario y límites regulatorios directos. |
| Recomendado | O3, SO2, PM10 | Perfil completo de contaminantes relevantes para comunidades colindantes. |
| Complementario | Dirección y velocidad del viento | Imprescindible para análisis de atribución de origen y correlación barlovento/sotavento. |

A medida que aumentan los centros de datos, van a generar emisiones más complejas, en más ubicaciones y bajo una presión regulatoria y social en aumento.
Criterios de selección de sensores para programas de monitorización en centros de datos
Antes de elegir un sensor para la monitorización en centros de datos, conviene plantearse una cuestión fundamental: ¿para qué va a usarse el dato que genera? Por ejemplo, un sensor desplegado en el perímetro de una obra para cumplir un plan de gestión ambiental no necesita los mismos atributos que uno ubicado junto a una estación regulatoria para validar datos ante la autoridad competente. Los criterios que se siguen con cada uno están ordenados por el impacto que tienen en la calidad y la utilidad del dato final, y nunca por el coste del equipo.
Cobertura de parámetros y arquitectura multiparámetro
Los programas de monitorización ambiental en centros de datos raramente se limitan a vigilar un único contaminante. Un programa que cubre emisiones de generadores e impacto comunitario necesita medir simultáneamente NO2, CO, PM2,5 y, dependiendo de la instalación, O3, SO2 o H2S. Un sensor que requiera unidades separadas para cada parámetro multiplica los costes de instalación, mantenimiento y gestión de datos de forma proporcional al número de puntos de la red.
La arquitectura de cartuchos o módulos intercambiables (que permite adaptar la configuración de parámetros sin cambiar la unidad base) es una ventaja operativa extraordinaria para programas de monitorización de calidad del aire que evolucionan con el tiempo o que necesitan ser reconfigurados entre la fase de obra y la de operación del centro de datos.
Validación técnica y comparabilidad con equipos de referencia
En aplicaciones con implicaciones regulatorias, el dato no vale nada si no es comparable con el de la estación oficial. Esto requiere que el sensor haya sido evaluado y validado frente a métodos de referencia en condiciones reales de campo, no solo en laboratorio. Las certificaciones y evaluaciones relevantes son:
- MCERTS (Environment Agency, Reino Unido): evaluación de desempeño en campo para sensores de indicación.
- Protocolos EPA/600/R (EE.UU.): conjunto de protocolos, métricas y valores objetivo publicados por la EPA para evaluar el desempeño de sensores en aplicaciones de monitorización suplementaria no regulatoria (NSIM). Cubre O3 (EPA/600/R-20/279), PM2,5 (EPA/600/R-20/280), NO2, CO y SO2(EPA/600/R-23/14) y PM10 (EPA/600/R-23/145). Los protocolos son voluntarios y la EPA no emite certificado, pero proporcionan el marco de referencia más utilizado en EE.UU. para comparar sensores con monitores regulatorios.
- CEN/TS 17660 (Europa): especificación técnica del CEN para la evaluación del desempeño de los sensores de calidad del aire en aplicaciones de monitorización.
Kunak AIR Pro posee certificación MCERTS (CSA MC230418/00) para PM10 y PM2,5 conforme a los estándares de la Agencia de Medio Ambiente británica. También cumple con la Clase 1 CENT/TS 17660, certificación que exige la normativa europea para sistemas de monitorización del aire. Todos los sensores Kunak se calibran y prueban en fábrica de acuerdo con la norma europea CEN/TS 17660 y los protocolos, métricas y valores objetivo de la EPA/600/R para sensores de aire. De tal manera que la calidad de los datos siempre está garantizada.
En mercados asiáticos como Malasia o Corea del Sur, donde el desarrollo de infraestructura de centros de datos avanza a ritmo acelerado y los marcos regulatorios locales están aún en consolidación, la certificación KOTITI de Grado 1 para PM2,5 (emitida por el KOTITI Testing & Research Institute de Corea del Sur) funciona como señal de calidad técnica reconocida regionalmente. Es el equivalente funcional, en ese ámbito geográfico, de lo que MCERTS representa en el Reino Unido o CEN/TS 17660 en Europa. Kunak AIR Pro cuenta con esta certificación, lo que facilita su despliegue en programas de monitorización en mercados como Indonesia, Corea del Sur o Singapur sin necesidad de evaluaciones adicionales de terceros.
Asimismo, dentro de este ecosistema vinculado a los centros de datos la AQ-SPEC (South Coast AQMD, California) que realiza evaluaciones de campo y laboratorio de sensores bajo metodología compatible con los Protocolos EPA/600/R, ha evaluado el Kunak AIR Pro obteniendo resultados destacados en comparativas internacionales.
Contar con evaluaciones y certificaciones internacionales no garantiza que el sensor sea un analizador de referencia, pero sí que su comportamiento en campo ha sido caracterizado con rigor y que sus datos son defendibles ante una administración pública.
Robustez operacional de los sensores en centros de datos
Los entornos de un centro de datos, tanto en fase de obra como cuando están en operación, son exigentes de maneras distintas, pero igualmente relevantes. Los requisitos mínimos de los sensores para que garanticen la continuidad de la medición son:
| Requisito | Mínimo recomendado | Justificación |
| Protección IP | IP65 | Polvo y agua en entornos de obra y exteriores. |
| Rango de temperatura | -20 °C a 55 °C | Variabilidad climática en instalaciones exteriores. |
Conectividad y gestión de los datos aportados por los sensores
La transmisión en tiempo real es un requisito no negociable en aplicaciones de alerta temprana para los centros de datos. Los protocolos relevantes según el ámbito de despliegue se basan en:
- 4G/LTE o eSIM integrada: para redes distribuidas en exteriores sin infraestructura de red local.
- Wi-Fi: para redes densas en interiores o instalaciones con conectividad propia.
- Modbus RTU / OPC-UA: para integración directa con sistemas BMS o SCADA del centro de datos.
La plataforma de gestión de datos debe cubrir cuatro funciones mínimas: configuración de umbrales de alerta por contaminante y punto de medida, generación de informes exportables en formatos estándar, almacenamiento del histórico con trazabilidad completa y acceso multiusuario con gestión de permisos.
Coste de adquisición de sensores para centros de datos
El precio de adquisición es el criterio más visible y, con frecuencia, el menos representativo del coste real. Los sensores electroquímicos y ópticos compactos tienen un coste unitario notablemente inferior al de los analizadores de referencia, pero los electrodos, cartuchos y cabezales ópticos tienen una vida útil limitada. En programas con diez o más puntos de medida, el coste acumulado de mantenimiento en un horizonte de tres a cinco años puede superar al de adquisición.
El criterio de selección de sensores debe considerar el ciclo de vida completo, desde la adquisición, instalación, calibración periódica, hasta la sustitución de consumibles y soporte técnico. Un programa de monitorización de la calidad del aire en centro de datos bien diseñado con sensores de mantenimiento sencillo y bajo coste de consumibles genera más datos útiles, y más confiables, que uno con equipos de mayor precisión nominal pero con brechas frecuentes de datos por falta de mantenimiento.
El Kunak AIR Pro está diseñado específicamente para cumplir estos cinco criterios en aplicaciones de monitorización de calidad del aire para centros de datos: arquitectura de cartuchos intercambiables para configuración multiparámetro sin cambiar la unidad y con reemplazo por degradación o fin de la vida útil, certificaciones MCERTS y KOTITI, clasificación IP65, rango de operación de -40 °C a 60 °C, conectividad mediante eSIM, Wi-Fi o Modbus RTU, y plataforma Kunak Cloud de visualización y análisis de datos con alertas configurables, módulo de trazabilidad de datos e informes exportables.
Este mismo equipamiento es el que en la actualidad está desplegado en los condados de Loudoun y Prince William, en el norte de Virginia, que aglutinan una de las mayores concentraciones de centros de datos del mundo. El proyecto que sentará precedentes de medición para corredores de datos en EE. UU. se desarrolla bajo la supervisión de la EPA y está coordinado por el Virginia Department of Environmental Quality (DEQ).
Despliegue real de Kunak AIR Pro en el corredor de centros de datos de Virginia
La cuestión para el Virginia Department of Environmental Quality (DEQ) era muy concisa: ¿están las comunidades de Loudoun y Prince William County expuestas a concentraciones elevadas de CO, NO2 o PM2,5 como consecuencia directa de la actividad de los centros de datos que las rodean? Para encontrar una respuesta con rigor técnico en lugar de basarse en estimaciones, la agencia ambiental necesitaba disponer de datos propios, continuos y comparables con su red regulatoria oficial.
A su vez la US EPA había seleccionado el Kunak AIR Pro como instrumento de referencia para mediciones de calidad del aire. Su aplicación en este programa revela que el equipo cumple los requisitos técnicos y operativos que una administración como la estadounidense exige cuando los datos van a fundamentar decisiones de políticas públicas.
En consecuencia el DEQ inició el proyecto identificando 22 ubicaciones potenciales en Loudoun County. Localizaciones que fueron seleccionadas para cubrir la zona con cobertura de barlovento, sotavento e interior del área de estudio. En febrero de 2026 se desplegaron siete unidades Kunak AIR Pro; tras un periodo de calibración de siete días, la recogida de datos comenzó en marzo de 2026.
A su vez merece la pena destacar dos de las decisiones de diseño de la red de monitorización en los centros de datos. Una de las unidades se colocó en coubicación con la estación de referencia del DEQ en Ashburn (Broad Run High School), lo que permite comparar directamente los datos del sensor con los de un equipo de referencia regulatorio y da solidez técnica a los resultados obtenidos ante cualquier revisión. Otro sensor se situó próximo al aeropuerto internacional de Dulles, para cruzar las lecturas con datos meteorológicos y mejorar la atribución específica de episodios. La posibilidad de equipar el Kunak AIR Pro con panel solar integrado ha permitido realizar instalación de estaciones de monitorización en puntos sin acceso a red eléctrica, una situación habitual en redes distribuidas de esta escala.
Los resultados no han tardado en aparecer y los datos de los siete sensores desplegados en Loudoun County muestran que las concentraciones se han mantenido dentro de los límites NAAQS en todos los puntos monitorizados. En consecuencia, las concentraciones horarias de NO2 no han superado los 35 ppb (límite: 100 ppb), los valores de CO han permanecido por debajo de 2,6 ppm (límite: 35 ppm) y las lecturas de PM2,5 no han rebasado en ningún momento el umbral de 35,0 µg/m³.
El registro histórico por ubicación permite al DEQ identificar si existen puntos con concentraciones sistemáticamente más elevadas que puedan requerir atención en fases posteriores. Los datos se publican en tiempo casi real con actualización periódica a través de un portal web de acceso público. Es donde cualquier ciudadano, investigador o administración puede consultar la evolución de PM2,5, NO2 y CO en cada punto sin necesidad de solicitar acceso.
En las próximas fases, una vez completada la Fase I en Loudoun County, los sensores Kunak AIR Pro se trasladarán al condado de Prince William para desarrollar la Fase II, prevista para junio de 2026. Si los resultados de alguna de las dos primeras fases identifican zonas con concentraciones elevadas, el DEQ activará el despliegue de una estación móvil de monitorización de referencia (Fases III y IV), cuyos datos determinarán si se necesitan nuevas estaciones permanentes y dónde deben ubicarse.

El diseño de la red de monitorización de la calidad del aire para los centros de datos detecta la huella exterior de las emisiones y la asocia a eventos concretos de operación en las instalaciones.
Conclusión: Lo que los centros de datos miden… y lo que todavía no
Los centros de datos no van a generar menos emisiones a medida que crecen sus instalaciones. Por el contrario, van a generar emisiones más complejas, en más ubicaciones y bajo una presión regulatoria y social en aumento. Los generadores diésel seguirán arrancando durante los cortes de suministro, la maquinaria seguirá moviendo tierra para construir los próximos corredores de centros de datos digitales y el ozono seguirá corroyendo silenciosamente los conectores de cobre en las salas de servidores.
Lo que sí puede cambiar es la capacidad de caracterizar ese impacto con datos verificables, continuos y atribuibles a fuentes concretas. Esa capacidad, y no la declaración de cumplimiento, es lo que las administraciones ambientales, las comunidades colindantes y los mercados financieros están comenzando a exigir como condición de operación. Un programa de monitorización de centros de datos bien diseñado no es un coste de cumplimiento, es la infraestructura de datos que hace posible gestionar, demostrar y mejorar el desempeño ambiental de una instalación de centro de datos a lo largo de todo su ciclo de vida.
Referencias
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- Better Data Center Project. (2026). Diesel Generators at Data Centers: Status, Impacts, and Protective Policies. https://betterdatacenterproject.com/wp-content/uploads/2026/03/Diesel-Generators-at-Data-Centers-Status-Impacts-and-Protective-Policies.pdf
- ASHRAE Indonesia Chapter. (2024). Air Quality in Data Centers: People vs. The Machines. https://ashrae.or.id/wp-content/uploads/2024/12/1.-Air-Quality-in-Data-Centers_People-vs-The-Machines.pdf









