El óxido nítrico (NO) es uno de los gases más destacados (y a menudo subestimados) en el ámbito de la calidad del aireLa calidad del aire se refiere al estado del aire que respiramos y su composición en términos de contaminantes presentes en la atmósfera. Se considera b...
Leer más y la gestión de emisiones en la industria. Incoloro, inodoro y altamente reactivo, el NO forma parte del grupo de los óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos directamente vinculados a la contaminación atmosférica, el esmogEsmog, qué hay detrás de esa densa niebla
El esmog es una mezcla de contaminantes atmosféricosLa contaminación del aire causada por los contaminantes atmosféricos constituye uno de los problemas ambientales más críticos y complejos a los que nos...
Leer más que se acumulan en la atmósfera, especialmente en área...
Leer más fotoquímico y el deterioro de la salud respiratoria.
Comprender qué es el óxido nítrico, cuáles son sus fuentes en el aire y cómo se realiza su medición suponen el punto de partida para cualquier estrategia de monitorización ambiental e industrial.
En el 2017, uno de los peores años registrados para la calidad del aire en Madrid, concretamente en el mes de octubre, el Ayuntamiento de Madrid activó el protocolo de alta contaminación por superar el límite de dióxido de nitrógeno (NO2)El dióxido de nitrógeno (NO2) es un gas contaminante cuya presencia en la atmósfera se debe principalmente al uso de combustibles fósiles en los vehíc...
Leer más limitando la velocidad en la M-30 y restringido a 70 km/h los accesos a la ciudad. No fue un episodio aislado. Ese mismo año, 15 de las 24 estaciones de medición de la calidad del aire de la ciudad superaron el límite anual de NO2 fijado en 40 µg/m3 por la directiva europea y, al menos 7 estaciones, excedieron en más de 18 ocasiones el valor límite horario de 200 µg/m3, vulnerando la normativa comunitaria por octavo año consecutivo.
Detrás de esos registros estaba el óxido nítrico emitido masivamente por el tráfico rodado. El NO se oxida con rapidez en la atmósfera urbana y se transforma en NO2, el contaminante que terminan registrando las estaciones de calidad del aireLas estaciones de calidad del aire son sistemas dedicados a la monitorización de la contaminación atmosférica, esenciales para medir la concentración d...
Leer más.
Aunque el NO tiene una vida atmosférica corta, este ciclo directo y peligroso para la calidad del aire provoca que la monitorización del óxido nítrico en tiempo real se convierta en imprescindible. Es una necesidad operativa, tanto para las administraciones urbanas como para las instalaciones industriales sujetas a normativa de emisiones.
Innovación en calidad del aire a 1 clic
¡Mantente informado sobre el aire que respiras!
Suscríbete a nuestra newsletter para recibir las últimas novedades en tecnología de monitorización ambiental, estudios sobre calidad del aire y más.
A lo largo de este artículo analizaremos las principales fuentes de óxido nítrico en el aire (desde la combustión en motores y procesos industriales hasta las emisiones difusas), su relación con los NOx y sus efectos sobre la salud y el medioambiente. También revisaremos las tecnologías de sensores de óxido nítrico disponibles hoy y las claves para diseñar sistemas de medición eficaces, incluso para aquellos entornos más exigentes.

La monitorización de óxido nítrico es el eslabón que conecta la regulación con la realidad.
¿Qué es el óxido nítrico (NO)?
El óxido nítrico es un gas inorgánico compuesto por un átomo de nitrógeno y uno de oxígeno, con fórmula molecular NO; una molécula simple que invita a minimizarlo frente a otros contaminantes industriales, pero que sin embargo es tan reactiva que puede alterar toda la química de la troposfera.
Su peso molecular (30,01 g/mol) lo hace sorprendentemente ligero, casi idéntico al peso del aire que respiramos. Razón por la que no se mueve en la atmósfera por efecto de la gravedad, sino que se mezcla y dispersa con facilidad, tanto al aire libre como en entornos interiores. Gracias a su alta reactividad, el NO, cuando está en presencia de oxígeno atmosférico, se oxida con rapidez y se convierte en NO2, iniciando una cadena de reacciones que tienen consecuencias directas sobre la calidad del aire.
NO vs. NO2: dos gases, un mismo origen
Aunque se mencionan frecuentemente juntos, el NO y el NO2 son compuestos distintos con comportamientos y efectos diferenciados:
| Propiedad | Óxido nítrico (NO) | Dióxido de nitrógeno (NO2) |
| Color | Incoloro | Marrón rojizo |
| Olor | Inodoro | Acre, irritante |
| Solubilidad en agua | Muy baja | Moderada |
| Toxicidad directa | Media | Alta |
| Vida media en atmósfera | Segundos-minutos | Horas |
| Origen predominante | Combustión directa | Oxidación del NO |
El NO es el gas emitido en mayor proporción durante los procesos de combustión (motores, calderas y hornos industriales), mientras que el NO2 es considerado mayoritariamente un contaminante secundario. Se forma cuando el NO reacciona con el ozono (O3)El ozono (O3) es un gas cuya función e impacto en el medio ambiente dependen de la capa atmosférica donde se encuentre. Para entender el peligro del ozon...
Leer más o con el oxígeno (O2)El oxígeno (O2) es el parámetro de seguridad más crítico a medir en entornos industriales con espacios confinados, procesos de combustión, generación...
Leer más del aire. Es una diferenciación esencial para comprender por qué medir el NO en el punto de emisión es más revelador que esperar a detectar el NO2 en que se ha transformado.
En el ámbito de la contaminación atmosférica, el término óxidos de nitrógeno (NOx) engloba todos los compuestos gaseosos formados por la combinación de nitrógeno y oxígeno. Y cuando se enfoca desde la regulación de emisiones, el término NOx se refiere prácticamente siempre a la suma de NO + NO2, que son los dos compuestos más abundantes y regulados en la atmósfera.
Tanto la normativa europea de emisiones industriales (Directiva IED) como los estándares de calidad del aire ambiente (Directiva 2008/50/CE) fijan los valores límite precisamente en términos de NO2 equivalente, lo que convierte al NO en el precursor que toda instalación industrial debería controlar en origen.
El óxido nítrico en la química atmosférica
El NO desempeña un papel fundamental en la química troposférica, al actuar como catalizador para la formación de ozono a nivel del suelo y como precursor del esmog fotoquímico. El ciclo químico para lograrlo es el siguiente:
- La combustión emite NO a la atmósfera.
- El NO reacciona con el ozono troposférico (O3). Proceso que consume ozono pero genera NO2.
- La radiación solar produce una fotodisociación del NO2 que libera oxígeno atómico.
- El oxígeno atómico reacciona con el O2 generando ozono.
- En presencia de compuestos orgánicos volátiles (COV)Los compuestos orgánicos volátiles (COV) son sustancias químicas formadas principalmente por carbono e hidrógeno, pero también pueden contener otros e...
Leer más, el ciclo se desequilibra y el ozono se acumula, formando el esmog fotoquímico.

Papel del óxido nítrico en la química troposférica: formación de ozono y esmog fotoquímico.
Este proceso explica por qué las zonas urbanas que registran un alto tráfico o poseen gran densidad industrial presentan picos de ozono en horas de máxima insolación. También es la manera de abordar el control de las emisiones de óxido nítrico como una palanca directa para mejorar la calidad del aire a escala urbana.
Fuentes de emisión de óxido nítrico en la atmósfera
Las emisiones de óxido nítrico cuentan con una doble procedencia. Mientras que la actividad humana es la principal responsable de una gran proporción del NO presente en entornos urbanos e industriales, los procesos naturales contribuyen de forma difusa pero constante al balance global del gas presente en la atmósfera. Entender ambas fuentes de emisión de óxido nítrico es primordial para diseñar estrategias de monitorización y cumplimiento normativo eficaces.
Fuentes antropogénicas
Las fuentes de origen humano son las más destacables por el impacto local y la importancia del control regulatorio. En general proceden de la combustión a alta temperatura, cuando el nitrógeno y el oxígeno del aire se calientan por encima de los 1.200 °C, reaccionando para formar NO. Es un proceso conocido como formación de NO térmico o mecanismo de Zeldovich.
Cuanto más caliente quema un motor, más óxido nítrico produce. No es porque el combustible sea sucio, sino porque el propio aire se transforma bajo el calor extremo.
Es lo mismo que afirmar que el aire se rompe por el calentamiento. El oxígeno y el nitrógeno son gases que conviven naturalmente en la atmósfera sin reaccionar entre sí. No son subproductos, ni siquiera gases del propio proceso químico sino que son vecinos del aire que se ignoran mutuamente hasta que la temperatura extrema empleada (motor diésel, caldera industrial o turbina de gas) provoca algo extraordinario. Se rompen las moléculas de oxígeno y nitrógeno generando átomos altamente reactivos; libres e incapaces de permanecer aislados mucho tiempo por lo que se combinan de inmediato formando óxido nítrico.
Tráfico rodado y transporte marítimo
El tráfico rodado es la principal fuente antropogénica de NO en entornos urbanos; especialmente los motores diésel, que operan con exceso de aire y altas temperaturas de combustión, condiciones ideales para la formación de NO. Los motores de los buques de carga y cruceros representan una fuente creciente de emisiones de NOx en zonas portuarias y rutas costeras; la Organización Marítima Internacional (OMI) estableció en sus regulaciones Tier III límites de NOx para nuevos buques operando en Zonas de Control de Emisiones (ZCE), estableciendo reducciones de hasta el 80% respecto a niveles previos.
Centrales térmicas y combustión industrial
Las centrales de generación eléctrica a partir de carbón, gas natural o fueloil son grandes emisoras puntuales de NOx. En la UE, estas instalaciones están sujetas a los Valores Límite de Emisión (VLE) fijados por los Documentos de Referencia de Mejores Técnicas Disponibles (BREF) derivados de la Directiva de Emisiones Industriales (IED). Para grandes plantas de combustión, los límites actuales de NOx oscilan entre 50 y 200 mg/Nm3 según el combustible y la potencia instalada, lo que hace obligatoria la monitorización continua mediante sistemas CEMS (Continuous Emission Monitoring Systems).
Refinerías, petroquímicas y sector oil & gas
En el sector oil & gas, las emisiones de NO provienen de múltiples focos como hornos de proceso, calderas, turbinas de gas, antorchas y, en menor medida, emisiones fugitivas en equipos de combustión. Las refinerías son instalaciones especialmente complejas porque combinan emisiones de punto fijo con fuentes difusas distribuidas por toda la planta. La normativa BREF de refinerías y el estándar EPA 40 CFR Part 60, en el ámbito estadounidense, establecen protocolos específicos de medición y reporte de NOx que incluyen el NO como fracción mayoritaria.

Los suelos agrícolas y forestales son una fuente continua de NO gracias a los procesos de nitrificación y desnitrificación llevados a cabo por bacterias del suelo.
Fuentes naturales
Aunque las fuentes naturales de NO tienen menor impacto local que las antropogénicas, contribuyen de forma significativa al ciclo global del nitrógeno y condicionan los niveles de NO en zonas alejadas de la actividad industrial. Las principales fuentes naturales de NO son:
Actividad microbiana del suelo
Los suelos agrícolas y forestales son una fuente continua de NO gracias a los procesos de nitrificación y desnitrificación llevados a cabo por bacterias del suelo. En la nitrificación, las bacterias oxidan el amonio (NH4) a nitrato (NO3) liberando NO como subproducto. El uso intensivo de fertilizantes nitrogenados amplifica este proceso, convirtiendo los suelos agrícolas en una fuente difusa de emisiones que resulta muy difícil de cuantificar y controlar.
Descargas eléctricas
Los rayos generan temperaturas instantáneas de hasta 29.700 °C en el canal del rayo, suficientes para romper las moléculas de N2 y O2 del aire y generar NO directamente. Se estima que las tormentas eléctricas producen entre 2 y 8 Tg de nitrógeno en forma de NOx al año a escala global; una proporción menor que la procedente de fuentes antropogénicas pero con un papel relevante en la química de la troposfera libre y en la capa inferior de la estratosfera.
Una vez en la troposfera libre (la región de la atmósfera que comienza aproximadamente a 1-2 km de altura, por encima de la influencia directa de la superficie terrestre) los NOx y sus derivados ya no se dispersan localmente sino que viajan con las masas de aire, pudiendo alcanzar zonas alejadas cientos de kilómetros del foco emisor original.
Incendios forestales
La combustión de biomasa que se produce en los incendios forestales libera grandes cantidades de NO junto con CO, partículas y compuestos orgánicos volátiles. Los incendios actúan como fuentes móviles e intermitentes de alta intensidad. Es donde los penachos de humo pueden transportar el NO y sus derivados a cientos de kilómetros del foco original, elevando temporalmente los niveles de ozono troposférico en zonas geográficamente alejadas del incendio.

El NO2 reacciona con el vapor de agua formando ácido nítrico (HNO3), que provoca lluvia ácida y daña ecosistemas y materiales.
Impacto del óxido nítrico en la calidad del aire y la salud
El impacto del óxido nítrico en la calidad del aire va más allá de su presencia directa como contaminante primario. El NO actúa como detonante de una cascada de efectos ambientales y sanitarios que afectan tanto a los ecosistemas como a la salud humana, con especial incidencia en poblaciones urbanas y entornos industriales expuestos de forma crónica a su presencia.
Efectos ambientales
La presencia de NOx en la atmósfera urbana e industrial degrada la calidad del aire de forma directa e indirecta. El NO2 generado a partir del NO es uno de los contaminantes más monitorizados a escala europea. Es evidente por su capacidad para reducir la visibilidad (causante del característico velo marrón sobre las grandes ciudades en días de calma), pero este es solo el síntoma más visible de una contaminación que alcanza concentraciones peligrosas a nivel molecular.
El 94% de la población urbana europea sigue expuesta a concentraciones de partículas finas (PM2,5) que superan las directrices de la OMS; contaminación a la que los NOx contribuyen de forma directa como precursores de la formación de partículas secundarias en la atmósfera. Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Air quality status report 2025.
Además del papel del NO en la formación de ozono troposférico, los NOx contribuyen a dos fenómenos ambientales de largo alcance como:
- Lluvia ácida: el NO2 reacciona con el vapor de agua atmosférico para formar ácido nítrico (HNO3), que precipita con la lluvia y acidifica suelos y masas de agua, dañando ecosistemas forestales y acuáticos y deteriorando materiales de construcción y patrimonio histórico.
- Eutrofización: el nitrógeno depositado por las emisiones de NOx actúa como nutriente en ecosistemas acuáticos y terrestres, alterando el equilibrio de especies y favoreciendo el crecimiento masivo de algas en lagos y zonas costeras.
Asimismo, dichos efectos trascienden el foco emisor mediante el transporte atmosférico. Los NOx y sus derivados pueden llegar a cientos de kilómetros del punto de origen, convirtiendo las emisiones industriales y urbanas locales en un problema de escala regional y transfronteriza.

La rápida conversión del NO en NO2 y su papel en la formación de ozono troposférico lo convierten en un precursor indirecto de efectos sanitarios graves.
Efectos sobre la salud humana
El NO en sí mismo tiene una toxicidad directa relativamente moderada a las concentraciones habituales en aire ambiente. Sin embargo, su rápida conversión en NO2 y su papel en la formación de ozono troposférico lo convierten en un precursor indirecto de efectos sanitarios graves como:
Irritación respiratoria y efectos agudos
El NO2, principal derivado del NO en la atmósfera urbana, es un potente irritante de las mucosas respiratorias. La exposición a concentraciones elevadas provoca inflamación de las vías aéreas, aumento de la reactividad bronquial y mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias.
El ozono troposférico, generado con la participación del NO, agrava dichos efectos. A concentraciones superiores a 100 µg/m3 (umbrales que se superan con frecuencia en verano en grandes ciudades mediterráneas) produce tos, reducción de la función pulmonar y exacerbación del asma. Los grupos más vulnerables son los niños, las personas mayores y aquellas con patologías respiratorias o cardiovasculares preexistentes.
Enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas
La exposición crónica a NO2 está directamente vinculada al desarrollo de enfermedades de larga evolución. La OMS revisó en 2021 sus directrices de calidad del aire y redujo el valor guía anual de NO2 de 40 µg/m3 a 10 µg/m3, precisamente porque estudios epidemiológicos a gran escala demostraron efectos sobre la salud a concentraciones mucho más bajas de las que recoge la normativa europea vigente. Entre los efectos documentados destacan:
- Enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC): la exposición prolongada a NOx acelera el deterioro de la función pulmonar, especialmente en personas con exposición laboral en entornos industriales.
- Cardiopatías isquémicas: la inflamación sistémica inducida por contaminantes oxidantes como el NO2 y el O3 está asociada con mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
- Desarrollo pulmonar en niños: estudios de cohorte en zonas de alta densidad de tráfico muestran que los niños expuestos crónicamente a niveles elevados de NO2 desarrollan una capacidad pulmonar menor, con efectos que pueden ser irreversibles en la edad adulta.
La carga sanitaria de los NOx es, en términos económicos y humanos, una de las más elevadas entre todos los contaminantes atmosféricos regulados. Según la AEMA (2025), la exposición a NO2 causa en torno a 34.200 muertes prematuras al año en Europa, lo que refuerza la necesidad de disponer de sistemas de monitorización de óxido nítrico precisos, continuos y ubicados estratégicamente tanto en entornos urbanos como industriales.
Marco normativo y directrices internacionales sobre NOx
La regulación de las emisiones de NOx y sus derivados opera en varios niveles simultáneos como es la calidad del aire ambiente, las emisiones industriales y las fuentes móviles. Comprender cómo encajan estos marcos normativos es esencial para cualquier responsable de cumplimiento ambiental, ya que el óxido nítrico (aunque no siempre regulado directamente) es el precursor del NO2, el contaminante que sí está sujeto a límites legales precisos.
La Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en Europa, es la norma de referencia para los Estados miembros de la UE en materia de evaluación y gestión del NO2. Establece dos valores límite obligatorios para el NO2 en aire ambiente:
- Valor límite anual: 40 µg/m3 (media aritmética anual).
- Valor límite horario: 200 µg/m3, que no puede superarse más de 18 veces por año natural.
Existe una actualización esencial de esta normativa que se realizó en octubre de 2024. Es cuando se publicó la Directiva (UE) 2024/2881, versión refundida de la Directiva de calidad del aire, que introduce límites más estrictos alineados con las directrices OMS 2021 y deberá transponerse a la legislación nacional de los Estados miembros antes del año 2030.
El nuevo valor límite anual de NO2 propuesto en esta revisión se reduce a 20 µg/m3, un paso intermedio hacia los 10 µg/m3 recomendados por la OMS.
La Organización Mundial de la Salud publicó, en septiembre de 2021, la actualización de sus Directrices mundiales sobre calidad del aire. Para el NO2, estableció los siguientes niveles guía:
| Período de cálculo | Directriz OMS 2005 | Directriz OMS 2021 |
| Anual | 40 µg/m3 | 10 µg/m3 |
| 24 horas | — | 25 µg/m3 |
La reducción a 10 µg/m3 anuales (cuatro veces más restrictiva que el límite legal europeo vigente) refleja la evidencia científica acumulada sobre los efectos del NO2 a bajas concentraciones, sobre todo cuando la exposición es crónica. Estas directrices no son jurídicamente vinculantes, pero constituyen la referencia técnica que orienta las revisiones normativas a escala global.
En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) regula el NO2 mediante los National Ambient Air Quality Standards (NAAQS). Establecen un valor límite anual de 100 µg/m3 (0,053 ppm) para NO2 en aire ambiente (más permisivo que el europeo) y un estándar horario de 188 µg/m3.
Para las emisiones industriales, el instrumento clave es el 40 CFR Part 60 (New Source Performance Standards), que fija los límites de NOx para nuevas fuentes estacionarias desglosados por sectores como centrales eléctricas, refinerías, turbinas de gas y otras instalaciones industriales.
La relación entre NO, NO2 y los límites regulatorios
El dato esencial que explica toda la arquitectura normativa se basa en que la legislación regula el NO2, pero la fuente del problema es el NO. Se desarrolla de esta manera por motivos técnicos y prácticos:
- El NO2 es el contaminante medible y acumulable en aire ambiente que ofrece una mayor facilidad técnica.
- El NO se transforma en NO2 en la atmósfera en cuestión de minutos u horas, por lo que controlar el NO en origen equivale a prevenir el NO2 en destino.
- La normativa de emisiones industriales (IED/BREF, 40 CFR Part 60) regula los NOx totales en fuente, incluyendo el NO como fracción principal, mientras que la normativa de calidad del aire ambiente fija límites de NO2 como indicador del impacto real sobre la salud.
Esta doble regulación (en fuente y en receptor) justifica la necesidad de sistemas de monitorización continua de óxido nítrico tanto en las chimeneas industriales (CEMS) como en las estaciones de la red de calidad del aire urbana.

La medición del NO y el NO2 es uno de los pilares de las plataformas de las smart cities o ciudades inteligentes orientadas a la gestión de la calidad del aire.
Monitorización del óxido nítrico
La monitorización de óxido nítrico es el eslabón que conecta la regulación con la realidad. Sin una medición continua y precisa del NO y sus derivados, ni las administraciones públicas pueden gestionar la calidad del aire ni las instalaciones industriales pueden demostrar su cumplimiento acorde a la normativa vigente. Las tecnologías disponibles hoy abarcan desde los analizadores de referencia utilizados en las redes oficiales hasta los sensores de bajo coste integrados en redes densas de monitorización urbana.
Métodos de referencia para la medición de NO
El método de quimioluminiscencia es el método de referencia para la medición de NO y NO2 en aire ambiente establecido por la norma europea UNE-EN 14211 y equivalente al método de referencia EPA (40 CFR Part 50, Appendix F). Su principio de funcionamiento se basa en la reacción entre el NO de la muestra de aire y el ozono generado internamente en el instrumento:
NO + O3 → NO2* + O2
La molécula de NO2 excitada (NO2*) emite fotones al relajarse a su estado fundamental, y esa emisión de luz (proporcional a la concentración de NO) es detectada por un fotomultiplicador con alta sensibilidad. El resultado es una medición extremadamente precisa, con límites de detección típicos de 0,4 a 1 ppb (partes por mil millones).
Para medir el NO2, el analizador incorpora un convertidor de molibdeno (o fotolítico en los equipos más modernos) que transforma previamente el NO2 en NO antes de la detección, obteniendo la concentración total de NOx; la diferencia entre NOx y NO da el NO2. Los analizadores de quimioluminiscencia son los equipos de las estaciones de la Red de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire de las comunidades autónomas en España y las redes nacionales de toda la UE.
Sus principales limitaciones son su elevado coste (entre 10.000 y 25.000 €/unidad), la necesidad de calibración periódica y los requisitos de mantenimiento. En conjunto, hacen que su despliegue masivo sea inviable, lo que ha impulsado el desarrollo de tecnologías alternativas.
Sensores de óxido nítrico y tecnologías emergentes
Los sensores electroquímicos de NO operan midiendo la corriente generada por la oxidación electroquímica del gas en una celda de tres electrodos. Son compactos, de bajo consumo y coste reducido, lo que los convierte en la tecnología dominante en aplicaciones portátiles, dispositivos inteligentes portátiles para exposición ocupacional y redes de monitorización de bajo coste. Sus características primordiales son:
- Rango de medición: típicamente 0-250 ppm en aplicaciones industriales, 0-5 ppm en calidad del aire.
- Tiempo de respuesta: 15-30 segundos (T90).
Su limitación principal es la sensibilidad cruzada con otros gases (NO2, CO, H2S), humedad y temperatura, que requieren algoritmos de compensación o calibración en campo, tal como ofrece Kunak.
Aplicaciones de la monitorización de NO
En los entornos urbanos, la monitorización de NO cumple tres funciones simultáneas: alimentar los sistemas de alerta temprana que activan protocolos de restricción de tráfico, evaluar la efectividad de medidas como las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y proporcionar los datos de exposición poblacional que sustentan las políticas de salud pública.
En el sector industrial, la monitorización de NOx en continuo es a la vez una obligación legal y una herramienta de optimización de proceso. En refinerías y plantas petroquímicas, los CEMS instalados en hornos de proceso, calderas y turbinas permiten ajustar en tiempo real los parámetros de combustión (exceso de aire, temperatura de llama, recirculación de gases) para minimizar la formación de NO térmico sin comprometer la eficiencia energética. En centrales de cogeneración y plantas de gas, la integración de los datos del CEMS con los sistemas de control DCS permite gestionar los quemadores de baja emisión de NOx de forma adaptativa.
Sin datos de monitorización robustos, la política ambiental actúa a ciegas.
Aplicaciones del óxido nítrico en distintos sectores
El óxido nítrico, además de un contaminante que hay que medir y controlar, gracias a su reactividad y sus propiedades fisicoquímicas, es un compuesto de gran utilidad en aplicaciones industriales, ambientales y biomédicas.
Industria y control de emisiones
En el sector industrial, el conocimiento preciso del comportamiento del NO es la base de las tecnologías de reducción de emisiones de NOx más extendidas a escala global:
Reducción Catalítica Selectiva (SCR)
La tecnología SCR es el estándar de control de NOx en centrales termoeléctricas, grandes calderas industriales y motores de vehículos pesados. Su principio consiste en inyectar urea o amoniaco (NH3) en el flujo de gases de combustión, donde reacciona con el NO en presencia de un catalizador de vanadio-titanio para producir nitrógeno (N2) y vapor de agua.
Las eficiencias de reducción de NOx con SCR alcanzan el 80-95%, siendo la técnica más eficaz disponible para focos de gran caudal. Su correcta operación depende de la medición precisa del NO a la entrada y salida del reactor catalítico, lo que hace de los CEMS de NOx un componente indisociable del sistema SCR.
Reducción No Catalítica Selectiva (SNCR)
En instalaciones donde la instalación de un catalizador es inviable (espacio, temperatura o coste), la SNCR inyecta urea o amoniaco directamente en la zona de alta temperatura del hogar de combustión (850-1.100 °C), logrando reducciones de NOx del 30-70% sin catalizador. Es la tecnología habitual en plantas de incineración de residuos y algunas calderas de biomasa.
Quemadores de baja emisión de NOx (Low-NOx Burners)
El diseño avanzado de quemadores industriales permite reducir la formación de NO térmico actuando directamente sobre los parámetros de llama como la reducción de la temperatura de pico, control del exceso de aire y recirculación de gases de combustión. La monitorización continua de NO en la salida del equipo es la señal de retroalimentación que permite optimizar estos parámetros en tiempo real.
Monitorización ambiental y smart cities
La medición del NO y el NO2 es uno de los pilares de las plataformas de las smart cities o ciudades inteligentes orientadas a la gestión de la calidad del aire. Ámbito donde el NO cumple una función de indicador precoz: su detección en origen (antes de que se transforme en NO2 y se acumule) permite activar respuestas de gestión urbana con mayor antelación y precisión.
Las principales aplicaciones en entornos urbanos incluyen:
- Redes de sensores de bajo coste: distribuidos en farolas, semáforos y mobiliario urbano, que complementan las estaciones de referencia con una cobertura espacial mucho mayor y permiten identificar puntos calientes de contaminación en tiempo real.
- Gestión adaptativa del tráfico: integración de datos de NO en los algoritmos de control de semáforos para desviar flujos de tráfico en episodios de alta contaminación, minimizando la exposición de la población en zonas residenciales densas.
- Evaluación y supervisión de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE): los datos de NO antes y después de la implantación de una ZBE son la evidencia objetiva que permite a las administraciones justificar, afinar o ampliar estas restricciones ante la ciudadanía y las instituciones europeas.
- Gemelos digitales de calidad del aire: modelos computacionales que integran datos de monitorización de NO en tiempo real con información meteorológica y de tráfico para predecir la evolución de la contaminación y simular el impacto de distintas políticas antes de implementarlas.
Aplicaciones biomédicas y científicas
La dimensión más sorprendente del óxido nítrico es, contradictoriamente, la que más alejada está de su imagen como contaminante. Desempeña un papel como molécula señalizadora esencial en el organismo humano produciendo NO de forma endógena mediante la enzima óxido nítrico sintasa (NOS). Así lo utiliza como mensajero en tres sistemas fisiológicos clave:
- Sistema cardiovascular: el NO producido por el endotelio vascular actúa como vasodilatador, relajando el músculo liso de los vasos sanguíneos y regulando la presión arterial. Este mecanismo es la base farmacológica de medicamentos como la nitroglicerina (usada en angina de pecho) y el sildenafilo (principio activo del Viagra), que actúa potenciando la vía del NO en el tejido vascular.
- Sistema inmunitario: los macrófagos producen NO en altas concentraciones como mecanismo de defensa frente a bacterias, hongos y células tumorales, aprovechando su toxicidad directa a nivel celular.
- Sistema nervioso: el NO actúa como neurotransmisor atípico (no se almacena en vesículas, sino que se produce y difunde de forma instantánea) en la modulación de la transmisión sináptica, la memoria y la coordinación neuromuscular.
En el ámbito clínico, la medición de óxido nítrico exhalado (FeNO) es un biomarcador establecido para el diagnóstico y seguimiento del asma bronquial alérgico. Mayores concentraciones de NO en el aire exhalado indican inflamación eosinofílica de las vías aéreas, guiando el ajuste del tratamiento con corticoides inhalados. Esta prueba, realizada con analizadores de quimioluminiscencia portátiles, es hoy una herramienta clínica rutinaria en neumología.

Con una medición continua y precisa del NO y sus derivados, las administraciones públicas pueden gestionar eficazmente la calidad del aire y las instalaciones industriales demostrar su cumplimiento con la normativa vigente.
Importancia de la monitorización del óxido nítrico para la gestión ambiental
El óxido nítrico no se puede gestionar si no se mide. La monitorización del NO es el punto de convergencia entre la ciencia atmosférica, la regulación ambiental, la ingeniería industrial y las políticas públicas. Sin datos robustos de concentración y emisión de NO en tiempo real, la gestión de la calidad del aire se convierte en una intervención a ciegas.
Evaluación de la calidad del aire
La medición del NO es la pieza imprescindible para entender la dinámica real de la contaminación atmosférica en un lugar determinado. Mientras que el NO2 y el ozono son los contaminantes que los ciudadanos y los medios de comunicación perciben como indicadores de calidad del aire, el NO es el precursor que determina su evolución. Una red de monitorización que incluya NO (y no solo NO2) permite:
- Identificar los focos emisores con mayor precisión, distinguiendo entre emisiones de tráfico rodado, industria o fuentes naturales.
- Detectar episodios de contaminación emergentes antes de que el NO se transforme en NO2 y acumule en el aire ambiente.
- Caracterizar el ciclo diario y estacional de la contaminación por NOx, información esencial para diseñar medidas de gestión adecuadas y efectivas.
- Validar los modelos de dispersión atmosférica utilizados por las administraciones para predecir episodios y evaluar escenarios de reducción de emisiones.
Por tanto, la resolución espacial y temporal de los datos es crítica.
Una sola estación de referencia por distrito urbano es insuficiente para capturar la variabilidad real de las concentraciones de NO, que puede variar en un factor de diez entre una calle de alta densidad de tráfico y un parque a doscientos metros de distancia.
Cumplimiento normativo y reporting ambiental
Para las instalaciones industriales sujetas a la Directiva IED, el reporting continuo de NOx no es opcional. Es una obligación legal cuyo incumplimiento puede derivar en sanciones, revisión del permiso ambiental integrado (PAI) o, en casos graves, paralización de la actividad. Los datos generados por los CEMS de NOx deben ser trazables, verificables y comparables con los Valores Límite de Emisión (VLE) fijados en el permiso, y deben reportarse a las autoridades competentes con la periodicidad establecida que habitualmente abarcan medias horarias validadas y medias diarias.
En el marco del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR-España), las grandes instalaciones industriales están obligadas a declarar anualmente sus emisiones de NOx, dato que se integra en el inventario nacional de emisiones y se reporta a la Agencia Europea de Medio Ambiente. La calidad de estos datos depende directamente de la calidad de los sistemas de monitorización instalados en planta.
El auge del marco europeo de reporting de sostenibilidad bajo instrumentos como la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) y los Estándares europeos de información de sostenibilidad (ESRS) añaden una nueva dimensión: las empresas industriales deben ahora reportar sus emisiones de NOx no solo a las autoridades ambientales, sino también a inversores, analistas ESG y al mercado en general. La trazabilidad y la credibilidad de los datos de monitorización son, en este contexto, un activo de reputación corporativa.
Toma de decisiones basada en datos
Los datos de monitorización de NO tienen valor más allá del cumplimiento: son la base de una gestión ambiental verdaderamente basada en evidencia. En la práctica, esto significa:
- En entornos urbanos: las administraciones locales que cuentan con redes densas de monitorización de NO pueden calibrar con precisión la efectividad de sus ZBE, justificar ante la ciudadanía las restricciones de tráfico con datos objetivos y evaluar el impacto real de la renovación de flotas de transporte público.
- En instalaciones industriales: los operadores que monitorizan NO en continuo pueden optimizar sus procesos de combustión en tiempo real, reduciendo emisiones sin sacrificar eficiencia energética y anticipándose a los picos de emisión que podrían derivar en incumplimientos normativos.
- En política ambiental: los planes de mejora de la calidad del aire exigidos por la Directiva 2008/50/CE (y próximamente por la Directiva 2024/2881) deben sustentarse en datos de monitorización que demuestran tanto el problema como el impacto de las medidas adoptadas. Sin series temporales de NO y NO2 suficientemente largas y fiables, estos planes carecen de la base empírica necesaria para ser efectivos.
Integración con redes de sensores multiparámetro
La tendencia más relevante en monitorización ambiental de los últimos años es la integración del NO como uno más de los parámetros en sistemas multiparámetro de monitorización continua. Estos sistemas combinan en un único nodo de medición sensores de NO, NO2, O3, CO, SO2, partículas (PM2,5 y PM10), parámetros meteorológicos (temperatura, humedad, presión, viento) e incluso COV, ofreciendo una visión completa e integrada de la calidad del aire en un único punto de medición.
Las ventajas de este enfoque son múltiples:
- Correlación entre contaminantes: los datos simultáneos de NO, NO2 y O3 permiten seguir en tiempo real el ciclo fotoquímico, validando modelos y detectando anomalías.
- Diagnóstico de fuentes: la firma multiparámetro de una emisión (la proporción relativa entre NO, CO, SO2 y partículas en suspensión) permite identificar el tipo de fuente emisora con mayor precisión que la medición de un solo contaminante.
- Eficiencia de despliegue: un único nodo multiparámetro instalado en un punto estratégico ofrece más información por euro invertido que varios sensores monoespecíficos distribuidos sin criterio.
- Integración en plataformas IoT y gemelos digitales: los datos de redes multiparámetro pueden alimentar directamente plataformas de gestión ambiental inteligente, dashboards de cumplimiento normativo en tiempo real y modelos predictivos de calidad del aire que anticipen episodios de contaminación antes de que se produzcan.
En definitiva, la monitorización del óxido nítrico ha evolucionado de ser una medición puntual y reactiva (activada solo cuando se sospechaba un problema) a convertirse en un componente estratégico de la gestión ambiental proactiva, tanto en el ámbito urbano como en el industrial. La disponibilidad de tecnologías de medición más precisas, más asequibles y más conectadas que nunca hace que no exista hoy ninguna justificación técnica ni económica para gestionar la calidad del aire sin datos de NO en tiempo real.

El NO es evidente por su capacidad para reducir la visibilidad. Es el causante del característico velo marrón sobre las grandes ciudades en días de calma.
Preguntas frecuentes sobre el óxido nítrico (NO)
¿Qué es el óxido nítrico y cómo se forma en la atmósfera?
El óxido nítrico (NO) es un gas inorgánico formado por un átomo de nitrógeno y uno de oxígeno. A temperatura y presión ambientales es incoloro, inodoro y altamente reactivo. Forma parte del grupo de los óxidos de nitrógeno (NOx), junto al dióxido de nitrógeno (NO2), y es el precursor directo de este último en la atmósfera.
En la atmósfera, el NO se forma principalmente por dos vías. La primera y más relevante desde el punto de vista ambiental es la combustión a alta temperatura. Cuando el aire se calienta por encima de los 1.200 °C en motores, calderas o turbinas, el nitrógeno (N2) y el oxígeno (O2) reaccionan para generar NO directamente a partir del aire, independientemente del combustible utilizado. es el denominado NO térmico. La segunda vía son los procesos naturales como la actividad microbiana del suelo, descargas eléctricas atmosféricas e incendios forestales, que contribuyen de forma difusa al ciclo global del nitrógeno.
Una vez emitido, el NO tiene una vida media muy corta en la atmósfera. En presencia de ozono troposférico se oxida rápidamente a NO2, iniciando el ciclo fotoquímico responsable de la formación de ozono a nivel del suelo y del esmog urbano. Por eso, aunque la normativa europea regula el NO2 como contaminante criterio, el control efectivo de la contaminación por NOx requiere actuar sobre el NO en el punto de emisión.
¿Cuál es la diferencia entre el óxido nítrico (NO) y el dióxido de nitrógeno (NO2)?
El óxido nítrico (NO) y el dióxido de nitrógeno (NO2) son dos compuestos distintos dentro del grupo de los NOx, con propiedades y efectos diferentes. El NO es incoloro, inodoro y se genera directamente en los procesos de combustión; es el contaminante primario, el que sale por la chimenea o el tubo de escape. El NO2 es marrón rojizo, de olor acre y mucho más tóxico; es mayoritariamente un contaminante secundario, formado cuando el NO reacciona con el ozono o el oxígeno del aire una vez emitido.
Esta distinción tiene implicaciones normativas directas. La legislación europea regula el NO2 en aire ambiente (límite anual de 40 µg/m3 según la Directiva 2008/50/CE), pero el origen del problema está en el NO. Controlar el NO en la fuente es la estrategia más eficaz para reducir el NO2 en el aire que respiramos.
¿Qué fuentes generan emisiones de óxido nítrico?
Entre las fuentes de origen humano, las más relevantes son el tráfico rodado (especialmente los motores diésel, que operan a altas temperaturas favorables a la formación de NO térmico) y la combustión industrial derivada de centrales termoeléctricas, calderas, hornos y turbinas de gas. Las refinerías y el sector petroquímico concentran múltiples focos emisores en una misma instalación: hornos de proceso, antorchas y turbinas. El transporte marítimo es una fuente creciente, especialmente en zonas portuarias y rutas costeras.
Entre las fuentes naturales destacan la actividad microbiana del suelo (intensificada por el uso de fertilizantes nitrogenados), las descargas eléctricas atmosféricas, que sintetizan NO, y los incendios forestales, cuyos humos pueden transportar NOx a cientos de kilómetros del foco original.
¿Cómo se mide y monitoriza el óxido nítrico en la calidad del aire?
El método de referencia para la medición de NO en aire ambiente es la quimioluminiscencia, recogido en la norma europea UNE-EN 14211 y en el estándar EPA 40 CFR Part 50, Appendix F. Su principio se basa en la reacción entre el NO de la muestra y ozono generado internamente: la luz emitida es proporcional a la concentración del gas, con límites de detección de hasta 0,4 ppb. Es el método utilizado en las redes oficiales de calidad del aire de toda la UE.
Para aplicaciones industriales, los sistemas CEMS (monitorización continua de emisiones) integran analizadores de quimioluminiscencia o tecnología láser TDLAS directamente en chimeneas y conductos, reportando medias horarias comparables con los VLE del permiso ambiental.
En entornos urbanos y aplicaciones distribuidas, los sensores electroquímicos de bajo coste permiten desplegar redes densas multiparámetro que complementan las estaciones de referencia con mayor cobertura espacial, alimentando plataformas de gestión de calidad del aire en tiempo real.
¿Por qué es importante controlar el óxido nítrico en entornos urbanos e industriales?
Controlar el óxido nítrico (NO) es la intervención más eficaz para mejorar la calidad del aire porque actúa sobre el origen del problema, no sobre sus consecuencias. En la atmósfera, el NO se transforma rápidamente en NO2 y participa en la formación de ozono troposférico y esmog fotoquímico, contaminantes directamente vinculados a enfermedades respiratorias, cardiovasculares y muertes prematuras.
En entornos urbanos, monitorizar el NO permite activar protocolos de restricción de tráfico antes de que los niveles de NO2 alcancen umbrales peligrosos, y evaluar con datos objetivos la efectividad de medidas como las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
En instalaciones industriales, la medición continua de NO es una obligación legal bajo la Directiva IED y una herramienta de optimización del proceso de combustión. Permite reducir emisiones en origen sin comprometer la eficiencia energética, anticiparse a incumplimientos normativos y garantizar la trazabilidad de los datos exigida por el reporting ambiental y los estándares ESG.
Conclusión: Óxido nítrico, pequeño en tamaño, decisivo en impacto ambiental
Dos átomos y una molécula de apenas 30 g/mol, dan lugar a un gas incoloro, inodoro, y sobre todo, imperceptible para los sentidos. Y sin embargo, el óxido nítrico (NO) es uno de los compuestos más influyentes en la química de la atmósfera que respiramos, en la salud de millones de personas y en la arquitectura normativa ambiental más exigente.
La regulación mide el NO2, pero el problema empieza en el NO. Intervenir en el origen (punto de emisión, proceso de combustión, fuente industrial o foco de tráfico urbano) es siempre más eficaz, más económico y más sostenible que gestionar las consecuencias. Y para intervenir en el origen, hay que medir en el origen.
Ahí reside la importancia estratégica de la monitorización de óxido nítrico en tiempo real. No como un requisito burocrático que cumplir, sino como la inteligencia operativa que permite a industrias, ciudades y administraciones tomar decisiones basadas en datos reales, anticiparse a los episodios de contaminación, demostrar el cumplimiento normativo con trazabilidad y contribuir, en definitiva, a disponer de entornos más saludables para las personas que los habitan.
Los sensores de óxido nítrico de nueva generación (más precisos, más conectados y más integrables en sistemas multiparámetro) han eliminado las barreras técnicas y económicas que durante décadas limitaron la monitorización continua a grandes instalaciones con presupuestos elevados. Hoy, cualquier instalación industrial, municipio u operador que quiera gestionar su impacto ambiental con rigor tiene a su disposición las herramientas para hacerlo.
Efectivamente, el NO es una molécula pequeña. Pero el reto de controlarlo no. Con los datos correctos, en el momento preciso y en el lugar adecuado, está al alcance de quien decida afrontarlo con seriedad.




