El campo siempre ha sido el corazón económico y social de las zonas rurales, pero también esconde una realidad menos visible: una atmósfera que cambia al ritmo de tractores, establos y fertilizantes. Durante años, la agricultura y la ganadería han trabajado en silencio, sosteniendo comunidades enteras, mientras sus emisiones (esas “chimeneas invisibles” del sector primario) moldeaban el clima sin que apenas se hablara de ello. Hoy, los inventarios de emisiones ya no dejan lugar a dudas: el metano que sale de los rumiantes, los óxidos de nitrógeno liberados por los suelos agrícolas y el amoniaco de la ganadería intensiva son piezas clave en el rompecabezas climático y en la calidad del aireLa calidad del aire se refiere al estado del aire que respiramos y su composición en términos de contaminantes presentes en la atmósfera. Se considera b...
Leer más que respiran millones de personas en entornos rurales y periurbanos.
A estos gases se suman el CO2 y los compuestos orgánicos volátiles, que alimentan la formación de ozono troposférico y aerosoles secundarios, causando efectos directos sobre la salud. En otras palabras: lo que ocurre en el campo no se queda en el campo.
Al mismo tiempo, crece la presión social y regulatoria para que la producción de alimentos sea trazable, medible y científicamente justificable en términos de emisiones, durante todos sus procesos, desde la fermentación entérica del proceso digestivo de los rumiantes hasta la gestión del estiércol.
Como advertía recientemente la investigadora Nancy Harlet Esquivel Marín, una sola vaca puede emitir entre 250 y 500 litros de metano al día, una cifra que ilustra la magnitud del reto al que nos enfrentamos cuando se multiplica por los millones de cabezas de ganado que hay en el mundo.
La UE está utilizando los programas LIFE y Horizon para demostrar que la reducción de amoniaco en la ganadería es técnicamente viable a lo largo de toda la cadena de gestión de estiércoles, con proyectos que logran recortes del 60% al 90% de las emisiones, incluso hasta el 95% en granjas porcinas con sistemas avanzados de monitorización y reducción. Al mismo tiempo, la Comisión subraya que el reto se ha desplazado desde la viabilidad técnica hacia la financiación, la escala y la eliminación de barreras económicas y regulatorias que impiden una adopción masiva por parte del sector.
Este artículo se adentra en ese cruce incómodo (y necesario) entre producción de alimentos, atmósfera y bienestar, para entender cómo un sector esencial puede transformarse si decide medir, gestionar y reducir lo que emite.
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Fuentes de emisiones en la ganadería y la agricultura
Desde el metabolismo del animal hasta la forma de almacenar purines o aplicar fertilizantes a los cultivos, cada eslabón de la cadena productiva agropecuaria emite compuestos al aire que hoy se pueden medir con precisión y gestionar con criterios de eficiencia y con vistas a la protección de la salud pública.
A continuación, veremos las principales fuentes de emisión de este sector primario para entender por qué la ganadería y la agricultura ya no son únicamente actividades productivas o económicas, sino que trascienden a la situación atmosférica global.

Las emisiones agroganaderas hoy se pueden medir con precisión y gestionar con criterios de eficiencia y con vistas a la protección de la salud pública.
Emisiones naturales del metabolismo animal
El ganado doméstico, al ser rumiante realiza una fermentación entérica en su digestión con la que transforma la fibra vegetal en energía; proceso que sin embargo libera metano como subproducto, que el animal suele expulsar mediante eructos. Más del 90% del metano ganadero procedente de rumiantes se genera en este proceso digestivo, lo que convierte al ganado bovino y ovino en la principal fuente biogénica frente a especies como el porcino, cuyo aporte a la alteración climática se concentra más en la gestión del estiércol.
En la Unión Europea, el metano de la fermentación entérica representa el 49% de las emisiones agropecuarias de gases de efecto invernadero (GEI). Mientras que el N2O que alcanza los suelos supone el 30% y el metano de la gestión del estiércol es del 17%. Asimismo, las emisiones de amoniaco, de las cuales el 90 % provienen de la agricultura, contribuyen notoriamente a la contaminación del aire y el agua en Europa.

La producción de alimentos está vinculada directamente con la mitigación climática y los riesgos para la salud pública.
Manejo de estiércol y almacenamiento de purines
Cuando las deyecciones del ganado se almacenan como estiércol sólido o purines, la materia orgánica y los compuestos nitrogenados se degradan y emiten simultáneamente amoniaco, metano y dióxido de carbono. Si a ello se suman las condiciones ambientales de alta temperatura, baja ventilación y superficies ampliamente expuestas al aire, favorecidas por la fermentación anaerobia como por la volatilización de amoniaco, se incrementan los picos de emisión en las instalaciones como naves, balsas y fosas. Tomar medidas como cubrir la zona de almacenamiento, separar las fases de degradación, acidificar los purines o derivarlos hacia sistemas de digestión anaerobia permiten reducir de forma notable las emisiones a lo largo de todo el proceso de gestión del estiércol.
Uso de fertilizantes y labranza agrícola
En la agricultura, la aplicación de fertilizantes nitrogenados, tanto de origen mineral como orgánico, genera emisiones de amoniaco (NH3) y óxidos de nitrógeno (NO, NO2 y N2O) que alcanzan el suelo y la atmósfera; especialmente cuando los fertilizantes se aplican en superficie y durante condiciones ambientales secas y ventosas. Las tareas de labranza, el tránsito de maquinaria pesada y la manipulación de suelos secos levantan polvo agrícola y partículas gruesas (PM10), que pueden transportarse a decenas de kilómetros y contribuir a incrementar los niveles regionales de material particulado. En atmósferas ricas en amoniaco, estas emisiones interactúan con otros precursores atmosféricos para formar aerosoles secundarios y favorecer la formación de ozono troposférico, que incrementa los riesgos a los que se exponen la salud pública y los ecosistemas.
La actividad agropecuaria contribuyó con el 87% de las emisiones totales de amoniaco en el Reino Unido en 2023, principalmente por el estiércol del ganado y los fertilizantes nitrogenados. Pommier, M. et al. (2025).

La agricultura y los sistemas alimentarios tienen un profundo impacto en la atmósfera,
Impactos de las emisiones ganaderas en la calidad del aire y el clima
Las emisiones de la ganadería han dejado de ser un problema que se queda en las instalaciones ganaderas para convertirse en un factor determinante de la calidad del aire y del clima con efectos medibles sobre la salud de las personas y el equilibrio del ciclo del carbono y del nitrógeno. Lo que ocurre en un establo, una balsa de purines o un cultivo abonado con fertilizantes acaba, a menudo, en forma de amoniaco, partículas finas o metano en la atmósfera, conectando directamente la producción de alimentos con la mitigación climática y los riesgos para la salud pública.
Contaminación local y efectos sobre la salud
A nivel local, en aquellas zonas donde se practica la ganadería intensiva se registran concentraciones elevadas de amoniaco y de partículas finas (PM2,5), tanto procedentes de emisiones directas como por la formación de aerosoles secundarios a partir del amoniaco.
La proximidad a explotaciones intensivas se asocia con irritación de ojos y vías respiratorias, exacerbación del asma infantil y mayor riesgo de sufrir problemas respiratorios para los trabajadores y residentes de zonas rurales cercanas. Estos focos locales pueden contribuir a los episodios de contaminación regional: el amoniaco ganadero reacciona con óxidos de nitrógeno y azufre para formar una fracción significativa de PM2,5 antropogénicas en las regiones industrializadas.

El metano emitido por la fermentación entérica y la gestión de estiércoles tiene un potencial de calentamiento global muy superior al del CO2.
Efectos climáticos del metano y gases asociados
El metano emitido por la fermentación entérica y la gestión de estiércoles tiene un potencial de calentamiento global muy superior al del CO2: en un horizonte de 100 años, cada tonelada de CH4 calienta la atmósfera en torno a 27–30 veces más que una tonelada de CO2, y en 20 años esa relación supera las 80 veces.
La agricultura, y en particular el conjunto de fuentes emisoras de CH4 y N2O del sector AFOLU (Agriculture, Forestry and Other Land Use), un sector clave definido por el IPCC para agrupar las emisiones y absorciones de gases de efecto invernaderoLos gases de efecto invernadero (GEI) son gases, naturales o generados por la actividad humana, que retienen el calor en la atmósfera terrestre y regulan ...
Leer más asociadas a actividades humanas en el suelo, aporta varios gigatoneladas de CO2 equivalente al año, lo que sitúa al campo en el centro del debate sobre el ciclo global del carbono y del nitrógeno.
La gestión del nitrógeno en las tierras de cultivo es un reto crucial del siglo XXI, ya que necesitamos equilibrar la producción de alimentos con la mitigación de la contaminación. Tai, A.P.K., Luo, L. et Luo, B. (2025).
Frente a este escenario, los inventarios nacionales de emisiones se han convertido en una herramienta estratégica: permiten cuantificar con métricas comparables las aportaciones de la ganadería al clima y a la contaminación atmosférica, y son la base para diseñar políticas con metas de reducción y por el empleo de sistemas de seguimiento fiables.

Las emisiones de la ganadería y agricultura también alteran el clima y empeoran la calidad del aire.
Monitorización ambiental: cómo medir y gestionar las emisiones agropecuarias
La monitorización ambiental de las emisiones agrícolas ha pasado del análisis académico a ser una herramienta operativa indispensable para cumplir con normativas como la Directiva de Emisiones Industriales y los objetivos de la Política Agraria Común (PAC) post-2027 de la UE.
Sensores remotos, redes de estaciones fijas y plataformas como la del Centro Europeo de Innovación para la Transformación Industrial y las Emisiones (INCITE) permiten no solo cuantificar en tiempo real el metano, amoniaco y otros contaminantes del aire, sino también optimizar estrategias de mitigación en las instalaciones ganaderas con datos de alta resolución temporal y espacial, y trazables. También esta es la manera de hacer que las mediciones precisas conviertan la gestión de emisiones en un factor competitivo para el sector.
Qué gases se deben medir y por qué
El gas metano es el principal subproducto de la fermentación entérica que realiza el sistema digestivo de los rumiantes. También surge durante la digestión anaerobia que tiene lugar en las balsas de purines. Su emisión exige una monitorización continua por su elevado potencial de calentamiento (GWP) y su contribución al 30-40% de las emisiones agrarias de GEI en Europa.
En el contexto del metano agrícola, un GWP elevado significa que 1 kg de CH4 atrapa 27-30 veces más calor que 1 kg de CO2 en 100 años, o hasta 84 veces en 20 años, lo que justifica su priorización en la monitorización continua pese a su vida atmosférica corta (aproximadamente 12 años).
El amoniaco, volatilizado de los purines frescos y los fertilizantes nitrogenados, es un gas prioritario en la monitorización del aire por su papel precursor de las PM2,5 secundarias y su impacto en la eutrofización de los ecosistemas. Sus emisiones aportan hasta el 90% del amoniaco total presente en el aire de los países con ganadería intensiva.
El CO2 y los compuestos orgánicos volátiles (COV)Los compuestos orgánicos volátiles (COV) son sustancias químicas formadas principalmente por carbono e hidrógeno, pero también pueden contener otros e...
Leer más emergen de los suelos por la respiración radicular y la degradación de materia orgánica de los cultivos. La presencia de estos compuestos se ve agravada por la labranza y la compactación del terreno por sequedad y tránsito de maquinaria agropecuaria pesada.
En el caso de un gas tóxico y odorífero como el H2S (sulfuro de hidrógeno), sus emisiones se generan como un subproducto natural durante la digestión anaerobia de materia orgánica rica en azufre, como el estiércol ganadero o los residuos agroindustriales procesados en biodigestores para producir biogás. Es un gas que, al producir malos olores, afecta a la aceptación social de las explotaciones ganaderas.
Medir estos gases y compuestos con precisión permite cumplir los requisitos regulatorios, además de identificar posibles fugas puntuales y favorecer la optimización del ciclo de nutrientes en las instalaciones productivas.
La polémica sobre si la ganadería es el mayor contribuyente a las emisiones de GEI ha aumentado, desde el informe de la FAO de 2006, la larga sombra del ganado. El problema ha seguido creciendo, poniendo en conflicto la importancia de la industria en términos de seguridad alimentaria y medios de vida; por lo tanto, el monitoreo de las emisiones de GEI de este sector es vital. Nugrahaeningtyas, E., Lee, J. S., & Park, K. H. (2024).
Tecnología de sensores y estaciones ambientales
Está demostrado que la monitorización continua de emisiones agrícolas responde a la necesidad de obtener datos en tiempo real que permitan el cumplimiento normativo, y sobre todo la optimización operativa sobre el terreno. Es en las explotaciones donde las variaciones diarias de temperatura o viento multiplican las fugas de contaminantes al aire.
La monitorización tiene la ventaja (frente a los métodos manuales que presentan errores del 10-26% por calibración y retrasos de días) de emplear sensores electroquímicos y ópticos que posibilitan la trazabilidad horaria, validación automática y correlación con meteorología, alineándose con directivas como la IED y estándares MCERTS.
La monitorización continua proporciona datos en series temporales completas, detecta de forma precoz los picos de emisiones y reduce los costes operativos a largo plazo, al aportar tasas de datos válidos superiores al 95% incluso en los entornos rurales más complejos.
Los sensores electroquímicos con que se equipan las estaciones de monitorización para gases como el NH3 y el H2S detectan reacciones redox (reducción-oxidación) con precisión en partes por billón (ppb). Mientras que los sensores ópticos como el láser/NDIR para detectar CH4 y COV miden absorción espectral sin contacto, compensando interferencias por humedad o temperatura vía algoritmos propios.
Las estaciones Kunak AIR Pro son capaces de integrar hasta 5 sensores de gases intercambiables (CH4, NH3, H2S, COV) junto a sensores de partículas PM1/PM2,5/PM10 con certificación MCERTS. Además, incorporan parámetros meteorológicos ambientales y pueden operar de forma autónoma gracias a la energía solar lo que facilita despliegues en zonas sin disponibilidad energética como depósitos de purines o establos.
Datos en la nube y análisis inteligente
La plataforma Kunak AIR Cloud transforma los datos obtenidos en mapas de calor, rosas de contaminación (representaciones gráficas polares que muestran la dirección y frecuencia de llegada de contaminantes a una estación de medición, combinando velocidad del viento, dirección y concentraciones de gases o partículas) y alertas automáticas geolocalizadas. Esto permite identificar puntos de emisión de NH3 cerca de balsas o las tendencias de presencia CH4 según los ciclos de alimentación del ganado.
Gracias a los algoritmos se correlacionan emisiones con variables meteorológicas, como el viento, la temperatura y la humedad relativa del aire, prediciendo picos de contaminación y optimizando la ventilación o las coberturas de depósitos en tiempo real.
Los informes automáticos, generados diariamente/semanalmente por la plataforma Kunak Cloud, posibilitan una trazabilidad ESG que verifica la sostenibilidad de las instalaciones ante certificaciones y para propietarios o inversores.
Además, facilita el cumplimiento de la PAC (Política Agrícola Común de la UE), que exige la reducción del NH3 y la IED (Directiva Emisiones Industriales) obligatoria para granjas con más de 40.000 aves o más de 2000 plazas de ganado porcino.
Las API, son interfaces de programación de aplicaciones (Application Programming Interfaces), o conjuntos de protocolos que permiten que diferentes softwares se comuniquen y compartan datos de forma automática y estandarizada. Los datos se transfieren directamente a los sistemas de recursos empresariales (ERP) para la gestión ganadera como SAP o SCADA (control industrial de procesos para activar ventiladores automáticamente cuando se detecta un pico), funciones que permiten un cálculo real de la huella de carbonoEn un mundo cada vez más afectado por el cambio climático, comprender cómo nuestras acciones cotidianas contribuyen a su agravamiento se ha vuelto funda...
Leer más, ya sea por animal o lote, para generar informes ESG que justifiquen ayudas de la PAC, exportar datos a inventarios nacionales como el SEI español o para el comunicación oficial de emisiones de GEI, así como para optimizar las compras de insumos bajos en emisiones.

Mantener a las vacas pastando al aire libre durante 200-300 días al año reduce el metano un 25% por cada kilo comido y mejora la leche con más proteína.
Estrategias de mitigación y buenas prácticas en el sector agroganadero
Mitigar las emisiones en el sector agroganadero ha evolucionado desde las prácticas voluntarias hasta las actuales estrategias obligatorias para acceder a los fondos de la PAC y cumplir la IED revisada, donde la reducción de NH3 y CH4 se mide en porcentajes concretos y verificables. Desde aditivos en el pienso hasta biodigestores y sensores IoT, las explotaciones que integran estas tecnologías no solo minimizan su huella en la atmósfera, sino que generan ingresos adicionales vía biogás y certificaciones ESG.
A continuación, analizamos algunas de las intervenciones capaces de convertir residuos en recursos agroganaderos, además de optimizar la productividad gracias a los datos precisos obtenidos mediante la monitorización del aire en las instalaciones.

Mitigar las emisiones en el sector agroganadero ha evolucionado desde las prácticas voluntarias hasta las actuales estrategias obligatorias.
Optimización de la alimentación y digestión del ganado
La incorporación de aditivos naturales como algas Asparagopsis (bromoformo), aceites esenciales y taninos en la dieta del ganado doméstico modulan la microbiota ruminal, inhibiendo metanógenos y reduciendo el CH4 entérico hasta un 30% sin comprometer la calidad de la ingesta ni alterar la producción lechera.
Un aditivo alimentario como el 3-NOP ó 3-nitrooxipropanol (Bovaer®), aprobado por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) en 2022 como el primer inhibidor selectivo de metano entérico en rumiantes, actúa bloqueando una de las enzimas de las arqueas metanogénicas. Este es un microorganismo estrictamente anaerobio que produce metano como subproducto metabólico en entornos sin oxígeno, como es el rumen de los rumiantes. La acción de dicho aditivo alimentario acaba reduciendo las emisiones de CH4 un 20-30% en vacas lecheras y hasta 45% en vacas de carne, sin afectar a la producción ni transmitir residuos a la leche o la carne, ya que se degrada en 3-4 horas.
La selección genética identifica líneas de rumiantes con menor actividad metanogénica, como las vacas frisonas o Holstein de baja producción de CH4 (hasta 15-20% menos por kilo de leche) gracias a marcadores genómicos que favorecen rúmenes más eficientes. Cruzar toros de élite con animales que realizan digestiones más limpias da lugar a generaciones de cría con un descenso del 10-12% en emisiones sin que suponga sacrificar el rendimiento ganadero.
Mantener a las vacas pastando al aire libre durante 200-300 días al año reemplaza hasta la mitad del pienso necesario por hierba fresca. Esto reduce el metano un 25% por cada kilo comido y mejora la leche con más proteína (+0,2-0,3%). Rotando terrenos de pasto se optimiza la cubierta vegetal a la vez que se favorece el bienestar animal, además de ahorrar un 15-20% en suplementos alimenticios. Acciones que, en conjunto, dan lugar a un descenso en la emisión de gases contaminantes, un mayor beneficio económico y una inversión recuperada en 2-3 ciclos productivos.
Gestión avanzada de purines y estiércoles
La instalación de cubiertas flotantes sobre las balsas de purines evita la entrada de oxígeno y capturan NH3 y CH4, logrando reducciones del 60-80% en las emisiones según se empleen geomembranas rígidas o flexibles. Mientras que los biofiltros y separadores de fases estabilizan el estiércol antes de su utilización como abono.
Por su parte, la digestión anaerobia que se produce en los biodigestores transforma purines en biogás haciendo un 60% del CH4 aprovechable. Ya sea generando electricidad o alimentando sistemas de calefacción de autoconsumo y produciendo digestato, el residuo rico en nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio) que queda tras la digestión anaerobia de estiércol en biodigestores, una vez extraído el biogás; se usa como fertilizante orgánico estable con baja proporción de nitrógeno volátil (menos olor y patógenos que los purines crudos) y mejora los suelos. Es una óptima manera de cerrar el ciclo de nutrientes y, al mismo tiempo, cumplir los límites IED para instalaciones ganaderas de producción intensiva.
Agricultura de precisión y control ambiental
En la agricultura, el uso de sensores IoT permite controlar la humedad edáfica, el pH y la evapotranspiración para establecer riegos controlados en régimen variable con los que minimizar la lixiviación de nitratos y liberación de COV. Los sensores también pueden regular la activación de la ventilación en instalaciones ganaderas con el fin de diluir el NH3 según el viento y la temperatura del momento.
De igual manera existen plataformas que integran los datos de monitorización del aire con los del suelo (humedad y nitrógeno) y agua (nutrientes), prediciendo emisiones y optimizando el uso de fertilizantes con dosis adecuadas a la superficie del terreno abonado. En granjas inteligentes, esta convergencia reduce insumos un 20-30% y anticipa picos contaminantes mediante las alertas predictivas.
Normativas y compromisos internacionales sobre emisiones agrícolas
La presión regulatoria sobre las emisiones agrícolas se ha intensificado dando lugar a compromisos vinculantes que convierten la reducción de NH3 y CH4 en una condición indispensable para acceder a subvenciones y participar en el comercio internacional. Desde directivas nacionales hasta estrategias globales, el sector agroganadero requiere plazos concretos y métricas verificables que fomentan la transición hacia modelos circulares.
La Directiva NEC (UE) 2016/2284 establece límites nacionales estrictos para el NH3 (reducción 11-19% vs 2005) y metano agrícolas, obligando a desarrollar planes nacionales de acción en cada Estado miembro mediante inventarios anuales y la imposición de sanciones por incumplimiento. El reglamento IED (Directiva 2010/75/UE, actualizada en 2024) obliga a las granjas intensivas grandes (aquellas con más de 40.000 aves o 2.000 plazas de porcino) a pedir autorización ambiental integrada ante la autoridad autonómica, como cualquier fábrica.
Para aprobar, deben aplicar BAT (Mejores Técnicas Disponibles) con cubiertas en purineras, biofiltros o acidificadores que reduzcan el NH3 hasta un 70%, más monitorización con sensores funcionando de forma continua (no muestreos anuales) validados para reportar emisiones online. El incumplimiento acarrea multas o cierre de las instalaciones agroganaderas, aprobarlo supone disponer de acceso a las subvenciones de la PAC y reducir los costes operativos a medio plazo.
La estrategia «De la granja a la mesa« impulsa las explotaciones agroganaderas que usen un 20% menos de fertilizantes nitrogenados y 50% menos pesticidas para 2030. Esto permite integrar la ganadería en el Pacto Verde con esquemas acorde a la PAC que bonifican biodigestores y dietas bajas en CH4. Asimismo, programas de compensación de huella como los créditos de carbono voluntarios (Verra, Gold Standard) permiten a explotaciones ganaderas certificar reducciones medibles, monetizando digestato o mediante la técnica de pastoreo extensivo de los mercados emergentes.

La explotación agroganadera debe ser una actividad industrial aliada del aire limpio local.
Marco regulatorio europeo para las emisiones ganaderas
Esta tabla resume los principales límites de emisión, valores de referencia y objetivos de reducción aplicables a la ganadería en la Unión Europea. Reúne los criterios establecidos por la Directiva de Emisiones Industriales (IED), la Directiva NEC y las metodologías del IPCC, con especial atención a contaminantes clave como el amoníaco (NH3)Invisible pero poderoso: el amoníaco (NH3) es un gas incoloro que, aunque se encuentra de forma natural en la atmósfera en pequeñas cantidades, puede co...
Leer más y el metano (CH4)El metano, conocido químicamente como CH4, es un gas dañino para la atmósfera y los seres vivos porque tiene gran capacidad de atrapar el calor. Es po...
Leer más. Su objetivo es ofrecer una visión clara de cuándo se aplican requisitos regulatorios, qué niveles de emisión se consideran de referencia y qué reducciones pueden alcanzarse mediante la aplicación de mejores técnicas disponibles.
Límites de emisión y valores de referencia en ganadería en la UE
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|---|---|---|---|---|
| Contaminante | Fuente / Normativa | Umbral / Límite | Valor de referencia | Objetivo de reducción |
| NH3 | IED BAT (porcino) | > 2.000 plazas | 2,2 kg NH3 / plaza animal / año | Hasta un 70 % con BAT |
| NH3 | IED BAT (avicultura) | > 40.000 aves | 0,13–0,3 kg NH3 / plaza animal / año | Hasta un 60 % con BAT |
| NH3 | Directiva NEC España 2030 | Nacional | Objetivo de reducción del 16 % respecto a 2005 (−400 kt) | −16 % |
| CH4 | Fermentación entérica (ganado) | IPCC Tier II | 100–200 kg CH4 / cabeza / año (leche) | 20–30 % con aditivos |
| NH3 | Umbral IED explotaciones | Intensivas de gran tamaño | Autorización requerida | Aplicación de BAT |
Beneficios de la monitorización ambiental para el sector agrícola
La monitorización ambiental aplicada al sector agroganadero reduce pérdidas al detectar picos de NH3 y CH4 precozmente. Un descenso del 10% de volatilización equivale a 50-100 € ahorrados en fertilizantes por hectárea de cultivo, además implica menor corrosión en las infraestructuras y una mayor optimización de ventilación que reduce los consumos energéticos en un 15-20%.
Los datos precisos y trazables permiten planificar ciclos de alimentación (menos emisiones de CH4 entérico), regular los riegos variables y aplicar tratamiento de purines según la dirección del viento y la humedad relativa del aire. El resultado es que se maximiza la obtención del kilo de leche por hectárea mediante el uso de un 20% menos de insumos y, al mismo tiempo, se adapta la producción a sistemas acordes con la acción climática.
La agricultura y los sistemas alimentarios tienen un profundo impacto en la atmósfera, principalmente a través de las emisiones sustanciales de compuestos de nitrógeno reactivo procedentes de las tierras de cultivo y los sistemas ganaderos, pero también a través de otros contaminantes atmosféricos como las partículas primarias (PM), el monóxido de carbono (CO), el metano (CH4), el SO2 y los COV, procedentes de las quemas agrícolas, el uso de energía de los sistemas alimentarios en su conjunto y la deforestación para despejar tierras para la agricultura. Tai, A.P.K., Luo, L. et Luo, B. (2025).
Las plataformas como Kunak AIR Cloud facilitan disponer de certificaciones (ISO 14001, huella carbono) y créditos voluntarios (Verra), lo que facilita monetizar las explotaciones mediante reducciones de hasta 50 €/t CO2eq, al mismo tiempo que favorece el acceso a las subvenciones de la PAC que cubren el 30-40% de la inversión realizada en sensores y estaciones de monitorización ambiental.
Finalmente, y no menos importante, son las mejoras en la relación con la comunidad local, vecinos y autoridades mediante las alertas predictivas que evitan las quejas por malos olores, muestran con transparencia los mapas públicos de calidad del aire y construyen confianza posicionando a la explotación agroganadera como una actividad industrial aliada del aire limpio local.

En las zonas donde se practica la ganadería intensiva se registran concentraciones elevadas de amoniaco y de partículas finas (PM2,5).
Preguntas frecuentes sobre ganadería, emisiones y calidad del aire
¿Qué gases contaminantes genera la ganadería?
La ganadería emite principalmente metano (CH4), un gas de efecto invernadero muy potente que se libera durante la digestión de los rumiantes. También produce amoníaco (NH3), que genera malos olores y contribuye a la formación de partículas finas en la atmósfera, y diversos óxidos de nitrógeno (NOx) derivados del manejo de estiércol y fertilizantes.
Además de estos gases, la actividad ganadera genera partículas en suspensión (PM)Las partículas en suspensión son elementos microscópicos que flotan en el aire, compuestos por sustancias sólidas y líquidas. Poseen una gran variedad...
Leer más y compuestos orgánicos volátiles (COV) que alteran la calidad del aire. En conjunto, estas emisiones influyen tanto en el cambio climático como en la contaminación atmosférica local.
¿Cómo afectan las emisiones ganaderas a la salud humana?
Las emisiones de la ganadería favorecen la formación de partículas finas y ozono troposférico, dos contaminantes que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio. La exposición prolongada a estos compuestos se asocia con irritación pulmonar, aumento de síntomas asmáticos y mayor riesgo de infecciones respiratorias.
Además, estos contaminantes también influyen en la salud cardiovascular, ya que las partículas finas pueden entrar en el torrente sanguíneo y contribuir a problemas como hipertensión o daños cardíacos. En conjunto, la contaminación derivada de la actividad ganadera supone un factor adicional de riesgo para la salud pública.
¿Qué soluciones existen para reducir las emisiones agrícolas?
La reducción de emisiones en la agricultura pasa por optimizar la gestión del estiércol, aplicando técnicas que minimicen la liberación de gases y mejoren su almacenamiento y tratamiento. También es clave mejorar la ventilación en instalaciones ganaderas para dispersar contaminantes y reducir su concentración en el ambiente.
A todo ello se suma el que ajustar la alimentación animal puede disminuir la producción de gases como el metano. Mientras que el uso de sensores permite detectar fugas o niveles elevados de contaminantes en tiempo real, pudiendo tomar medidas rápidas para su minimización. En conjunto, estas medidas ayudan a hacer la actividad agrícola más sostenible y menos impactante para el entorno.
¿Por qué es importante monitorizar los gases agrícolas?
La monitorización de los gases agroganaderos es clave porque ofrece datos precisos que permiten evaluar el estado real de las emisiones y tomar decisiones informadas. Gracias a esta información, es posible identificar problemas, ajustar prácticas y mejorar la eficiencia de las explotaciones sin depender de estimaciones poco fiables.
Asimismo, medir estos gases ayuda a cumplir con la legislación ambiental y a optimizar los procesos productivos, reduciendo su impacto en el entorno. Con un seguimiento adecuado, las explotaciones pueden avanzar hacia modelos más sostenibles y competitivos.
¿Qué tecnología ofrece Kunak para el sector agrícola?
Kunak proporciona sistemas modulares capaces de monitorizar gases como CH4, NH3, CO2, H2S y COV, además de partículas en suspensión (PM), diseñados para adaptarse a distintas necesidades dentro de explotaciones agrícolas y ganaderas. Estos equipos permiten obtener mediciones precisas y continuas incluso en entornos complejos. Cuenta con una plataforma avanzada de análisis que procesa los datos en tiempo real, facilitando la gestión de emisiones y la toma de decisiones. Con estas herramientas, los productores pueden optimizar sus operaciones y reducir su impacto ambiental de forma más eficiente.

Las explotaciones ganaderas que integran tecnologías para mitigar sus emisiones no solo minimizan su huella en la atmósfera, sino que generan ingresos adicionales vía biogás y certificaciones ESG.
Hacia una ganadería que respira limpio
La ganadería y la agricultura han dejado de ser sinónimo de emisiones incontroladas para convertirse en laboratorios vivos de la innovación atmosférica, donde cada sensor, aditivo y cubierta flotante trazan el camino hacia un sector productivo acorde a normativas, optimizador de costes y generador de valor social.
La digitalización del campo, con plataformas como Kunak AIR Cloud que integran datos de contaminantes como NH3, CH4 y PM2,5 (entre otros) basados en mediciones detalladas y de alta resolución (por minuto/hora, geolocalizadas) que capturan variaciones reales, no promedios mensuales, emerge como palanca decisiva para la sostenibilidad. Una reducción de la huella de carbono de las instalaciones en un 20-30%, asegura la obtención de las primas de la PAC y destaca a las explotaciones agroganaderas como referentes ESG entre aquellas actividades reconocidas por su trazabilidad verificable.
Contar con aliados estratégicos como Kunak supone para ganaderos e instituciones, elevar la productividad, proteger la salud comunitaria y disponer de ventajas competitivas. Contar con una monitorización continua permite la toma de decisiones basadas en datos reales. La agroganadería que nos sustente deberá alimentar al mundo, pero también respirará junto a él.
Referencias
- Prajesh, P.J., Ragunath, K., Gordon, M. et Neethirajan, N. Satellite-Based Seasonal Fingerprinting of Methane Emissions from Canadian Dairy Farms Using Sentinel-5P. ArXiv e-prints. May, 2025. https://doi.org/10.48550/arXiv.2505.00756
- G Pardo, G., del Prado, A., Fernández-Álvarez, J., Yáñez-Ruiz, D.R. et Belanche, A. (2022). Influence of precision livestock farming on the environmental performance of intensive dairy goat farms Journal of Cleaner Production 351. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0959652622011386
- Nugrahaeningtyas, E., Lee, J. S., & Park, K. H. (2024). Greenhouse gas emissions from livestock: sources, estimation, and mitigation. Journal of animal science and technology, 66(6), 1083–1098. https://doi.org/10.5187/jast.2024.e86
- EmiLi24 Symposium (2024). 5th International Symposium on gas and dust emissions from livestock. https://emiliconference.com/wp-content/uploads/2025/01/Book_of_abstracts_EmiLi24.pdf
- Jaisli, I. et Brunori, G. (2024). Is there a future for livestock in a sustainable food system? Efficiency, sufficiency, and consistency strategies in the food-resource nexus. Journal of Agriculture and Food Research, Volume 18, 2024. https://doi.org/10.1016/j.jafr.2024.101496
- Tai, A.P.K., Luo, L. et Luo, B. (2025). Opinion: Understanding the impacts of agriculture and food systems on atmospheric chemistry is instrumental to achieving multiple Sustainable Development Goals. Chemistry and Physics, 25, 923–941, 2025. https://doi.org/10.5194/acp-25-923-2025









