Necesidad
Las estaciones depuradoras de aguas residuales generan emisiones gaseosas asociadas a las distintas etapas del tratamiento, especialmente durante el pretratamiento, la digestión y la gestión de lodos. Entre estos compuestos, el sulfuro de hidrógeno (H2S) es una de las principales causas de molestias por malos olores, incluso a bajas concentraciones.
En el caso de Tiaki Wai, la proximidad de la EDAR a zonas residenciales hacía necesario disponer de datos objetivos sobre los episodios de olor. Una gestión basada en quejas o inspecciones puntuales no permitía identificar con precisión las fuentes responsables de los picos de concentración ni su impacto real sobre el entorno.
La organización necesitaba datos continuos, comparables y trazables para responder a tres preguntas clave: qué proceso genera las emisiones, en qué condiciones se producen y cómo afectan a la comunidad. Para ello, se desplegó una red distribuida de monitorización ambiental que integra las concentraciones de H2S con variables meteorológicas.






