Necesidad
El volcán Turrialba, con sus 3.340 metros de altitud, representa uno de los entornos más exigentes del planeta para realizar mediciones atmosféricas. Las condiciones extremas como la baja presión, vientos irregulares y emisiones constantes de gases volcánicos, dificultan el uso de instrumentación tradicional.
Desde finales de los años noventa, los investigadores de la Universidad Nacional de Costa Rica han seguido de cerca la actividad del Turrialba para comprender sus procesos eruptivos y el impacto de las fumarolas y desgasificación sobre las comunidades cercanas.
En 2022, el Laboratorio de Química de la Atmósfera (LAQAT-UNA) y Atmospheric Analytical Services emprendieron una colaboración internacional con el objetivo de evaluar en tiempo real la composición del aire en la cima del volcán, integrando tecnología avanzada con fines científicos, educativos y de seguridad pública.
Desde el periodo eruptivo comprendido entre 1998 y 2008, los investigadores de la Universidad Nacional han realizado un seguimiento constante de la actividad de las fumarolas, la temperatura, la desgasificación y los terremotos en torno a la región volcánica del Turrialba. Nuevas estaciones de recolección de datos y enfoques innovadores para la recolección de datos de calidad del aire alrededor de volcanes desgasificadores están ayudando ahora con estas observaciones de estos parques nacionales volcánicos.













