Necesidad
Río de Janeiro avanza hacia una nueva etapa de liderazgo climático con la creación del primer Distrito de Baja Emisión (DBE) de Brasil, una iniciativa destinada a reducir la contaminación atmosférica y transformar el centro de la ciudad en un entorno más saludable, seguro y sostenible.
El proyecto conectará las zonas norte y sur, y contempla la ampliación de áreas verdes, la creación de ciclovías, la priorización de la movilidad peatonal y un impulso decidido al uso de vehículos eléctricos. Su implementación se desarrollará por fases hasta 2030 y abarcará 2,3 km² del corazón histórico de Río.
El Festival Respira Rio, celebrado el 1 de noviembre de 2025 en la Avenida República do Chile, permitió a los ciudadanos experimentar por primera vez cómo será este nuevo modelo urbano. La avenida, transformada con árboles, arte urbano, zonas verdes y espacios de participación ciudadana, se convirtió en una versión a escala del futuro Distrito de Baja Emisión (DBE), el primero del país.
El evento, organizado por Breathe Cities y la Prefeitura de Río, tuvo lugar en la víspera de la Cumbre mundial de alcaldes de C40 y del Foro de Líderes Locales de la COP30, lo que consolidó a Río como un ejemplo internacional de cómo las ciudades pueden liderar soluciones climáticas desde lo local.
Río forma parte activa de C40 Cities, una red global de urbes comprometidas con la reducción de emisiones y la resiliencia climática. Ciudades como Londres, París, Barcelona, Johannesburgo, Melbourne, Tokio o Lagos comparten con Río una visión común basada en políticas urbanas fundamentadas en datos, innovación tecnológica y colaboración institucional. La red desempeña un papel clave en la aceleración de iniciativas como el DBE, impulsando la transición hacia entornos urbanos más sostenibles, inclusivos y saludables.
El principal desafío de Río es combatir la contaminación del aire mediante datos precisos y accesibles. Para lograrlo se requiere una red de monitorización continua que permita identificar zonas críticas, evaluar políticas públicas y proteger a las comunidades más expuestas.
La ciudad también avanza en la electrificación del transporte público, con la llegada de los primeros autobuses eléctricos en 2026. La integración de estas políticas de movilidad con una red sólida de monitorización convierte al DBE en un proyecto estratégico para la salud urbana.
Dentro de este marco, surgió la necesidad de desplegar una infraestructura de sensores ambientales robusta, trazable a estándares internacionales y capaz de operar en entornos urbanos complejos.
“Con esta iniciativa, Río demuestra liderazgo en la lucha contra la contaminación del aire. Estamos creando el primer distrito de baja emisión del país y ampliando el monitoreo de la calidad del aire, lo cual mejorará la salud y la calidad de vida de todos los cariocas.”

















