Vigilancia perimetral de la calidad del aire, controlando el impacto ambiental

Cuidar las condiciones en que se encuentra la atmósfera resulta imprescindible para evitar daños en la salud de las personas, así como para reducir las causas que incrementan la mortalidad o inciden gravemente por la exposición a una mala calidad del aire. Los contaminantes atmosféricos también están vinculados con el deterioro ambiental que acusan los ecosistemas terrestres y acuáticos sometidos a unas nocivas condiciones atmosféricas.

Para limitar la emisión de dichos contaminantes a la atmósfera el primer paso es vigilar la calidad del aire. Las redes de vigilancia perimetral de las emisiones en zonas urbanas, con malos olores, áreas en obras e industriales han demostrado ser una herramienta eficaz de control ambiental. Permiten, sin gran coste económico, analizar los contaminantes presentes en el aire y determinar su proporción en cada momento.

Los sistemas de vigilancia perimetral de la calidad del aire se basan en la monitorización continua de la atmósfera a través de la instalación de una red de dispositivos o sensores. Funcionan en modo constante porque no existen niveles seguros de contaminación, proporcionando información precisa y fiable en tiempo real.

Los sensores que integran las redes de vigilancia perimetral garantizan la detección de los contaminantes y determinan sus niveles en el aire de una zona específica. Ofrecen una medición completa e ininterrumpida en el tiempo, y es independiente del tamaño que posea el área analizada. La red de vigilancia se apoya en diferentes puntos de muestreo cuya ubicación es considerada representativa por diversos factores como la concentración de población, actividad industrial, contaminantes que predominan, orografía, características meteorológicas, etc.

Se trata de un sistema tecnológico que resulta sencillo y que se ha desvelado fundamental para controlar y garantizar la calidad del aire en cualquier lugar y momento determinado. 

Tanto en entornos industriales como en aquellos urbanos o ligados a sectores productivos como la agricultura, zonas de construcción y demoliciones o el tratamiento de residuos (vertederos, EDAR, etc.), la vigilancia perimetral de la calidad del aire es fundamental para controlar partículas en suspensión y otros contaminantes atmosféricos relevantes.

Con su presencia y funcionamiento continuado en puntos estratégicos alrededor de las áreas a investigar y el entorno circundante, las redes de vigilancia perimetral constituyen una defensa ambiental ante la contaminación del aire y el camino para generar un aire limpio.

Para lo que resulta vital ajustarse a la normativa vigente en cada región y país, puesto que la contaminación del aire no admite fronteras y es un problema ambiental de ámbito global. La vigilancia perimetral de la calidad del aire se ha desvelado como una herramienta importante para garantizar el cumplimiento de las regulaciones ambientales y promover prácticas responsables en el manejo de las emisiones atmosféricas.

La información que aportan los sensores contribuye a prevenir la exposición de la salud pública a sustancias nocivas y a evitar los daños ambientales que originan los episodios de contaminación atmosférica.

De igual manera, dichas redes de vigilancia y control, facilitan que las medidas correctoras puedan ser tomadas a tiempo en caso de que se produzca un aviso de alerta por la superación de los umbrales permitidos legalmente de contaminantes.

¿Qué compone una red de vigilancia perimetral de calidad del aire?

Para que una red de vigilancia perimetral proporcione un sistema fiable de control de la calidad del aire en una zona determinada, debe de contar con:

    • Una cantidad adecuada de sensores estratégicamente ubicados que permitan disponer de un control integral de la zona.
    • Que los sensores sean capaces de medir aquellos contaminantes clave según el proceso industrial o urbano que se trate a tiempo real.
    • Calibración precisa y estable de los sensores de modo que sus mediciones sean fiables en el tiempo.
    • Que se instalen alejados de las fuentes de emisión para que el muestreo de las inmisiones sea fiable y no se vea afectado por los procesos productivos puntuales.
    • Reducida variabilidad intra-modelo, es decir, que las medidas de todos los sensores que conforman la red sean coherentes, fiables y precisas.
    • Una plataforma de análisis de los datos recopilados de la red que permita disponer de una visión global de los diversos contaminantes y un control en toda la zona.
    • Disponer de las herramientas necesarias que permitan la toma de decisiones informadas según los niveles de cada contaminante en cada punto de control.
    • Contar con un sistema de alertas ante la superación de umbrales, permitiendo la detección de anomalías en los procesos productivos.
    • Un sistema para la generación de informes sencilla y ágil.
    • Conexión con los organismos de control competentes para activar su intervención en las situaciones en que algún contaminante sobrepase los límites establecidos.
    • Creación de soportes digitales como webs, aplicaciones móviles o widgets para mostrar al público los datos sobre la calidad del aire de una manera sencilla y comprensible.
    •  Posibilidad de establecer análisis personalizados.

¿Qué mide una red de vigilancia perimetral para el control de la contaminación del aire?

En las redes de vigilancia se miden una serie de contaminantes básicos que inciden directamente para evaluar la calidad del aire, y cuyos límites están fijados según las normativas y leyes vigentes por su impacto negativo en la salud pública y el medioambiente. Entre los principales contaminantes se encuentran las partículas en suspensión, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno, el monóxido de carbono y el ozono troposférico, entre otros.

La incorporación de tecnologías avanzadas, como sensores de última generación y sistemas de monitoreo remoto, son beneficiosos para mejorar la precisión y la eficiencia de las redes de vigilancia.

¿Cómo se hace una vigilancia perimetral de la calidad del aire?

El paso previo a la instalación de una red de vigilancia perimetral de calidad del aire es conocer la situación atmosférica en particular de la zona y los riesgos potenciales de emisiones que puede sufrir directamente o identificar posibles exposiciones a contaminantes transportados por agentes meteorológicos como el viento. De este modo se determinan los parámetros específicos a medir a través de sensores determinados. 

La adecuada selección de contaminantes a medir es crucial porque, con su presencia o ausencia, son los que finalmente determinan  la calidad del aire. Al mismo tiempo, su seguimiento facilita una detección temprana de superación de los niveles permitidos. Es cuando se produce la activación de  la alerta que indica la necesidad de tomar las medidas pertinentes que permitan reducir la contaminación del aire.

Las redes de sensores de vigilancia perimetral de la calidad del aire se basan en un estudio previo y pormenorizado sobre la ubicación adecuada de los dispositivos a nivel local y sobre todo el área que se quiere controlar. De su ubicación estratégica depende la precisión para captar datos representativos a partir de los que establecer la calidad del aire.

De esta manera hacen un seguimiento de contaminantes en localizaciones estratégicas en los límites de una instalación industrial para medir el nivel de contaminación de dichas dependencias productivas.

De igual manera, las redes de vigilancia pueden emplearse estratégicamente para monitorizar comunidades. A través de las mediciones que aportan sus sensores permanentes se conoce el nivel de contaminación al que están expuestas las personas que viven en dicha comunidad y se siguen las tendencias en el tiempo para garantizar unas óptimas condiciones ambientales.

¿Para qué son útiles las redes de vigilancia de la calidad del aire?

La vigilancia perimetral, además de determinar la calidad del aire con definición cuantitativa, espacial y temporal en una zona determinada, también aporta una información importante que supone una fuente idónea para:

    • Identificar y controlar las fuentes de emisión.
    • Detectar posibles fugas y emisiones fugitivas (procesos anómalos).
    • Proporcionar datos precisos sobre las inmisiones.
    • Servir de complemento a las redes de vigilancia oficiales.
    • Medir el impacto de las emisiones en el medioambiente.
    • Identificar puntos críticos de emisión de contaminantes.
    • Limitar el impacto de las operaciones sobre la calidad del aire.
    • Evaluar las mejoras u obras realizadas.
    • Optimizar procesos.
    • Reducir los costes de mantenimiento.