Control de la calidad del aire en los puertos, un factor que mejora la gestión y la imagen

marzo 9, 2024
Control de la calidad del aire en puertos

Índice del artículo

PUNTOS DESTACADOS

  • El transporte marítimo representa un activo fundamental en la economía europea.
  • El tráfico de cruceros se ha convertido en una importante fuente de ingresos para muchas ciudad costeras.
  • Las principales emisiones de los barcos son SO2, NOx, partículas en suspensión y ruido.
  • La monitorización de la calidad del aire en tiempo real con sensores low cost se perfila como una de las medidas más eficientes.

Los puertos marítimos y fluviales son infraestructuras fundamentales para la economía de los países. Generan puestos de trabajo y dinamizan la economía a través del transporte de mercancías, las operaciones logísticas, la pesca y, en los últimos años, los viajes en crucero.

Pero esta frenética actividad tiene una cara oculta: la contaminación del aire que generan los barcos. La medición de la calidad del aire en los puertos marítimos es, por tanto, un aspecto de interés. Y no solo por cuestiones de calidad ambiental. También por la mejora en la imagen pública que transmiten las autoridades portuarias que optan por esta solución.

La actividad portuaria: una breve contextualización del sector

El transporte marítimo es, según Martin Dorsman, secretario general de la ECSA, «uno de los activos más valiosos de Europa». Así y atendiendo a datos de 2018, su contribución al PIB europeo fue de 54 000 millones de euros directos. De igual modo, empleó a cerca de 2 millones de personas entre puestos de trabajo directos e indirectos.

No obstante, una de las actividades con mayor crecimiento desde hace unos años es la relacionada con los cruceros vacacionales. Y no ha crecido solo en número de operaciones. Tanto las rutas disponibles como el volumen de viajeros han experimentado un crecimiento muy notable (1). Tal es así que España superó los 10 000 000 de pasajeros en 2018, cifra que supuso un incremento interanual del 9,66 %.

El siguiente gráfico muestra los quince puertos españoles con mayor afluencia de cruceristas durante 2017 y 2018 (2).

¿En qué se traduce este vibrante tráfico de cruceros? En una fuente de ingresos que en Cataluña, por ejemplo, superó los 1.000 millones de euros (datos de 2016). Esta cifra supone una facturación de 518 € por pasajero, según recogía el diario La Vanguardia en enero de 2018.

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Calidad del aire en los puertos marítimos, ¿qué impacto generan los barcos?

Uno de los hándicaps del tráfico marítimo, no obstante, es la reducción en la calidad del aire. Su detrimento se explica por el tipo de combustible usado en los barcos. Según un informe de Transport&Environment, en 2017 y solo en Europa, 203 cruceros «emitieron alrededor de 62 kt de SOx, 155 kt de NOx, 10 kt de PM y más de 10 Mt de CO2».

El transporte marítimo es crucial para el comercio global, pero su impacto en la calidad del aire es notable. Los buques emiten óxidos de azufre (SOx), óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas en suspensión (PM), que afectan la salud humana y el medio ambiente. Estas emisiones contribuyen a enfermedades respiratorias, lluvia ácida y problemas cardiovasculares. Además, el ruido subacuático afecta la fauna marina. Proyectos como CORE LNGas hive y OPS Master Plan buscan reducir estas emisiones mediante el uso de combustibles más limpios.

La monitorización de la calidad del aire en tiempo real es una medida eficiente para gestionar este impacto. Además, la actividad portuaria es vital para la economía, generando empleo y dinamizando la economía a través del transporte de mercancías y el turismo de cruceros. Sin embargo, es importante equilibrar la actividad económica con la protección del medio ambiente y la salud pública.

Tipos de contaminación generada por los barcos

La calidad del aire en los puertos es un tema de creciente preocupación debido al impacto ambiental significativo del transporte marítimo y las actividades portuarias. Los puertos son puntos neurálgicos de comercio y logística, pero también son fuentes de contaminación que afectan tanto al medio ambiente como a la salud humana. Estos son los principales tipos de contaminación que podemos encontrar en un puerto:

Óxidos de nitrógeno (NOx)

Los óxidos de nitrógeno (NOx), que son emitidos por los motores de combustión interna de barcos y vehículos terrestres, representan una preocupación ambiental significativa. Estos gases no solo están asociados con una variedad de problemas respiratorios en humanos, sino que también contribuyen al calentamiento global y al deterioro de ecosistemas acuáticos y terrestres. La presencia de NOx en la atmósfera puede provocar reacciones químicas que resultan en la formación de smog y lluvia ácida, afectando la salud de las personas y la integridad de nuestros entornos naturales. Por lo tanto, la gestión de estas emisiones es crucial para proteger tanto la salud pública como la biodiversidad del planeta.

Óxidos de azufre (SOx)

La quema de combustibles fósiles con alto contenido de azufre por parte de los barcos es una práctica que tiene repercusiones ambientales y de salud significativas. Los óxidos de azufre (SOx) resultantes son gases que no solo pueden causar afecciones respiratorias en las personas expuestas, sino que también son precursores de la lluvia ácida. Esta última tiene el potencial de dañar bosques, lagos y edificaciones, además de afectar adversamente la vida acuática. Además, los SOx pueden reducir la visibilidad, lo que afecta la seguridad del transporte marítimo y terrestre. Por lo tanto, la gestión de estas emisiones es crucial para proteger la salud humana y el medio ambiente.

Partículas en suspensión (PM1, PM2,5, PM4 y PM10)

Las partículas en suspensión, conocidas como PM1, PM2,5, PM4 y PM10, son una mezcla compleja de sustancias extremadamente pequeñas como el hollín y la ceniza. Su tamaño minúsculo les permite penetrar en las áreas más recónditas del sistema respiratorio humano y, desde allí, pasar al torrente sanguíneo, representando un riesgo significativo para la salud. Estas partículas no solo se originan de la combustión de diversos materiales, sino que también son un subproducto de la remoción de materiales durante las operaciones portuarias. Su presencia en el aire tiene consecuencias graves, incluyendo el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias en las personas, así como daños a la flora y fauna local, alterando el equilibrio ecológico de los entornos afectados.

Contaminación acústica

La contaminación acústica en los entornos portuarios es una problemática ambiental y de salud pública que surge de múltiples fuentes. Las operaciones de carga y descarga, junto con la actividad portuaria general, generan niveles significativos de ruido. A esto se suma la circulación constante de vehículos y maquinaria pesada, así como el tráfico marítimo y la presencia de pasajeros. Este cóctel de ruidos no solo provoca estrés en los animales marinos, alterando su comportamiento y hábitats naturales, sino que también tiene efectos perjudiciales en la salud humana, incluyendo problemas auditivos y estrés psicológico. La gestión de la contaminación acústica es, por tanto, un desafío crucial para la sostenibilidad de las actividades marítimas y la calidad de vida de las comunidades cercanas.

Hidrocarburos

Los hidrocarburos, a menudo liberados en el medio marino a través de derrames accidentales o descargas operativas de los barcos, representan una amenaza significativa para el medio ambiente. Estos eventos desafortunados pueden resultar en la destrucción de ecosistemas marinos enteros, alterando la biodiversidad y poniendo en peligro a innumerables especies que dependen de estos hábitats para su supervivencia. Además, las comunidades costeras cercanas a estos incidentes no están exentas de riesgos, ya que pueden enfrentar serios problemas de salud debido a la contaminación del agua y los alimentos marinos. La prevención de tales incidentes y la respuesta rápida y efectiva cuando ocurren son esenciales para proteger nuestros valiosos recursos marinos y la salud de las poblaciones humanas que viven cerca del mar.

Esta merma en la calidad del aire no se limita a las zonas portuarias. Así, mientras ciudades costeras como Marsella registran un aumento en los casos de cáncer que sugiere una probable correlación, urbes como Gotemburgo observan cómo los niveles de NO2 procedentes de los barcos superan a las del tráfico en las zonas inmediatas al puerto (3).

En relación a las partículas en suspensión, por ejemplo, consideradas por la OMS como un contaminante muy perjudicial, cabe citar la investigación de Ryan D. Kennedy, de la Johns Hopkins University (4). En el marco del estudio se realizaron mediciones sobre las cubiertas de varios cruceros. Los resultados confirmaron la elevada cantidad de partículas en suspensión que generan estos navíos. En algunas zonas de popa expuestas de forma directa a las emisiones de las chimeneas, las concentraciones fueron comparables a las que se dan en ciudades como Pekín, siendo un problema apreciable incluso en alta mar.

Estos contaminantes no solo representan un riesgo para el medio ambiente marino y terrestre, sino que también tienen implicaciones directas en la salud humana y la calidad de vida de las comunidades portuarias. Por lo tanto, es fundamental implementar medidas de control y regulaciones más estrictas para minimizar el impacto ambiental de los puertos y promover prácticas sostenibles en el sector marítimo.

Actividades generadoras de contaminación en los puertos

Los puertos, vitales para el comercio mundial, son también grandes generadoras de contaminación debido a diversas actividades inherentes a su operación. Estas son algunas de las que mayor impacto tienen:

Operaciones de carga y descarga

Las operaciones de carga y descarga son procesos críticos en la logística de transporte, pero no están exentos de consecuencias ambientales. Durante estas operaciones, el movimiento constante de mercancías emite partículas y gases nocivos al aire. Estas emisiones no solo incluyen polvo que puede deteriorar la calidad del aire local, sino también gases de efecto invernadero que tienen implicaciones a largo plazo, como el aumento de las temperaturas globales y la alteración de los patrones climáticos. Por lo tanto, estas actividades son factores significativos que contribuyen al cambio climático, un desafío ambiental que enfrentamos a nivel mundial.

Tráfico de vehículos pesados

El tráfico de vehículos pesados, especialmente los camiones encargados del transporte de mercancías, es una fuente considerable de contaminación atmosférica. Estos vehículos emiten óxidos de nitrógeno y partículas finas que no solo afectan la transparencia del aire, sino que también tienen un impacto directo en la salud de las personas que viven cerca de las rutas de tráfico. La inhalación de estas sustancias puede provocar una variedad de problemas respiratorios, desde irritaciones menores hasta condiciones más graves. Por lo tanto, el tráfico de vehículos pesados no solo es un desafío para la gestión ambiental, sino también para la salud pública.

Generación de energía y uso de maquinaria

La generación de energía y el uso de maquinaria en los puertos son actividades esenciales para el comercio y la industria marítima. Sin embargo, estos procesos tienen un lado menos favorable. Los equipos portuarios y los barcos atracados en puerto dependen en gran medida de los combustibles fósiles, una fuente de energía que, al ser quemada, libera dióxido de carbono (CO2) y una serie de otros contaminantes en la atmósfera. Estas emisiones no solo contribuyen al efecto invernadero, intensificando el calentamiento global, sino que también son responsables de la acidificación de nuestros océanos. Este fenómeno altera el equilibrio químico del agua marina, lo que puede tener consecuencias devastadoras para la vida marina y los ecosistemas que dependen de ella.

Mantenimiento y limpieza de embarcaciones

El mantenimiento y la limpieza de las embarcaciones son tareas fundamentales para asegurar la operatividad y seguridad de los buques. Sin embargo, estas prácticas pueden tener un lado oscuro desde el punto de vista ambiental. Al limpiar los tanques y cascos de los barcos, se liberan sustancias tóxicas al medio acuático. Estos químicos, a menudo nocivos, se dispersan en el agua, provocando la contaminación de los ecosistemas marinos y afectando adversamente a la vida acuática. Desde la alteración de los hábitats hasta el daño directo a la salud de los organismos marinos, las repercusiones de estas actividades de limpieza son significativas y plantean desafíos importantes para la conservación marina.

Actividades de construcción y expansión portuaria

Las actividades de construcción y expansión portuaria son fundamentales para el desarrollo de la infraestructura marítima y el crecimiento económico. Sin embargo, estas obras civiles, incluido el dragado, tienen un impacto ambiental considerable. Al remover sedimentos del lecho marino, no solo se liberan contaminantes previamente depositados, sino que también se alteran los hábitats marinos. La turbidez resultante del agua puede tener efectos adversos en las especies acuáticas, desde la disminución de la luz solar necesaria para la fotosíntesis hasta la afectación de los procesos de alimentación y reproducción. Estas intervenciones humanas requieren una planificación y gestión cuidadosas para minimizar su impacto en los delicados ecosistemas marinos.

Estas actividades, en general, si no se gestionan adecuadamente, pueden tener efectos perjudiciales duraderos en el medio ambiente y la salud humana. Por ello, es esencial implementar prácticas sostenibles y tecnologías limpias para reducir la huella ambiental de los puertos. La optimización de procesos y la regulación estricta son claves para asegurar un futuro más verde para la industria portuaria.

Consecuencias de la contaminación en puertos

Son múltiples y preocupantes las consecuencias derivadas de la contaminación ambiental generada por la actividad portuaria y el transporte marítimo. En primer lugar, los contaminantes atmosféricos como los óxidos de nitrógeno y azufre, así como las partículas finas, deterioran la calidad del aire, lo que puede provocar enfermedades respiratorias y cardiovasculares en las poblaciones cercanas. Además, como mencionábamos anteriormente, la contaminación acústica perturba la vida silvestre marina y terrestre, afectando los patrones de comportamiento y reproducción.

Por otro lado, los derrames de hidrocarburos y otros químicos dañan los ecosistemas marinos, matando la flora y fauna y alterando la cadena alimenticia. La contaminación del agua por metales pesados y otras sustancias tóxicas tiene efectos a largo plazo en la biodiversidad y la salud de los ecosistemas acuáticos. Por último, la acumulación de contaminantes contribuye al cambio climático, exacerbando fenómenos meteorológicos extremos y elevando los niveles del mar, lo que representa un riesgo adicional para las infraestructuras portuarias.

Es imperativo que las autoridades portuarias implementen medidas de mitigación y control para reducir estas consecuencias negativas, asegurando así un futuro más sostenible para la industria marítima y las comunidades afectadas, tal como han hecho muchos puertos gracias a la tecnología de monitorización ambiental de Kunak.

Control de la calidad del aire en los puertos - Kunak

Control de la calidad del aire en el puerto de Bilbao – Kunak

Soluciones para conciliar crecimiento económico y bienestar

La descarbonización y la mejora de la calidad del aire en los puertos marítimos es una tarea urgente. Así, una de las figuras que está emergiendo con mayor fuerza son los Green Ports. Su objetivo, minimizar el impacto ambiental sobre la atmósfera, los recursos y la biodiversidad marina y las zonas habitadas más próximas.

Una medida fundamental en el marco de estos puertos sostenibles es la monitorización atmosférica continua y en tiempo real. El despliegue de medidores de calidad del aire permite a las autoridades portuarias:

  • Detectar la presencia de puntos calientes o hot spots.
  • Establecer alertas de niveles de contaminación elevados.
  • Adoptar medidas basadas en información de la contaminación real.

Un ejemplo práctico de los beneficios que representa esta solución es el proyecto que Kunak lleva a cabo para la Autoridad Portuaria de Baleares. Esta iniciativa ha supuesto la instalación de 25 dispositivos que monitorizan los niveles de contaminación y ruido en diferentes puertos marítimos de las islas.

Una de las decisiones de mayor calado ha sido, sin duda, la entrada en vigor de una nueva normativa relacionada con las emisiones de óxidos de azufre. Decretada por la Organización Marítima Internacional y vigente desde el 01/01/2020, establece un nuevo límite en el contenido de azufre del combustible usado en los barcos, del 3,5% masa/masa actual al 0,5%. No obstante, la respuesta de muchas navieras ha sido la instalación de scrubbers o lavadores de gases. Esta alternativa permite seguir adquiriendo el mismo combustible que hasta ahora pero reduciendo las emisiones de azufre. El problema es que los excedentes se vierten en muchos casos al mar, acción que puede poner en riesgo la biodiversidad marina.

Otra medida, asimismo, que están estudiando puertos como el de Barcelona, es la electrificación de los muelles. No obstante, se trata de una solución a largo plazo y que requiere de una importante inversión.

Control de la calidad del aire en los puertos - Kunak

Control de la calidad del aire en el puerto de Dunkerque – Kunak

Puertos que ya cuentan con la tecnología de Kunak

Widget de calidad del aire de la Autoridad Portuaria de Baleares

Panel informativo sobre la calidad del aire en el puerto de Palma de Mallorca, propiedad de Ports de Balears, con la información ofrecida por la re de estaciones de calidad del aire de Kunak.

Conclusión

La actividad portuaria es fundamental para la economía de los países litorales. No obstante, muchas de las operaciones que se llevan a cabo comportan una reducción en la calidad del aire. Las emisiones de los barcos son una de las principales fuentes de conflicto, pero no la única. ¿La mejor forma de hallar el problema? El despliegue de sensores de calidad del aire low-cost que posibilitan una monitorización continua en tiempo real.

Fuentes consultadas: